El defensor que le tiró el centro a la dirigencia y el exgoleador que le devolvió el centro, pero al arco
Lisandro Martínez salió con los tapones de punta tras la caída ante el Atlético de Madrid, Wayne Rooney le contestó con la misma moneda y el United quedó, otra vez, en el centro de la tormenta. Acá, la pulseada completa.
Hay discusiones de vestuario que se parecen a las cenas familiares: todos piensan lo mismo, pero nadie se anima a decir nada hasta que alguien se levanta, deja el tenedor y larga la frase que nadie quería escuchar. Eso fue, más o menos, lo que hizo Lisandro Martínez después de que el Manchester United cayera 2-0 ante el Atlético de Madrid por la Champions League. El zaguero, con la camiseta del United todavía puesta y el sudor todavía fresco, salió a marcar la cancha.
El argentino no se guardó nada. Dijo, textual, que el plantel esperaba más de la dirigencia y de los que están arriba, y que el club debería haber traído más jugadores para competir de verdad. Lo dijo mirando al director deportivo Jason Wilcox, aunque sin nombrarlo con apellido propio, que en el fútbol inglés es casi un gesto de cortesía. Después, como buen hombre de experiencia, agregó la clásica frase que sirve para no quedar como el que sólo apunta para afuera: también nosotros tenemos que mejorar. O sea, me quejo, pero me hago cargo. Una obra maestra del equilibrio.
Rooney le contestó en doble turno
Del otro lado de la línea apareció Wayne Rooney, máximo goleador histórico del United y, por lo visto, todavía con el carnet de socio vitalicio a mano. El exdelantero sostuvo que Martínez se pasó un poco con las declaraciones y que ese tipo de quejas deberían haber quedado en el interior del vestuario. Pero no se quedó ahí. Fue por más y le metió un reproche futbolístico: tampoco sus actuaciones están siendo buenas. Doble golpe: el de la forma y el del fondo. Como cuando te dicen que estás equivocado y, encima, te aclaran que lo estás haciendo mal.
“Tampoco sus actuaciones están siendo buenas.”Wayne Rooney, exdelantero y máximo goleador histórico del Manchester United
Rooney fue todavía un paso más allá y dejó flotando una posibilidad que en Old Trafford suena a helado de limón en invierno: si el club finalmente invierte en refuerzos para la defensa, Martínez podría ser uno de los que salga. El exgoleador aclaró, eso sí, que coincide con el reclamo de fondo: el United necesita jugadores arriba y atrás, no sólo en una ventana decorativa. Lo que le molestó fue el escenario. Para Rooney, las diferencias entre jugadores, cuerpo técnico y dirigencia se resuelven puertas adentro, no en la conferencia de prensa. Y tiene un punto: en Manchester, las paredes son de vidrio.
- El United perdió 2-0 ante el Atlético de Madrid en la fase de grupos de la Champions League y la derrota abrió un debate interno que venía silencioso.
- Lisandro Martínez reclamó públicamente por la falta de refuerzos y apuntó al área deportiva, aunque respaldó al entrenador Michael Carrick y rechazó un nuevo cambio de DT.
- Wayne Rooney le respondió al argentino con una doble crítica: consideró que el reclamo debió quedar en el vestuario y, además, cuestionó su nivel futbolístico en la temporada.
- Rooney coincidió en el fondo del planteo y advirtió que, si el club se refuerza en defensa, Martínez podría quedar en la lista de salidas.
Lo de Martínez, si uno lo mira desde la tribuna de un club argentino cualquiera, no es ni más ni menos que lo que cualquier capitán le diría al técnico en una práctica: che, traé a alguien, porque con estos no alcanza. El tema es que en el United esas cosas se las lee la prensa inglesa, se las traduce al español y terminan siendo un problema de relaciones públicas. Rooney, en tanto, ofició de consejero de viejo: no dijo nada que no se sepa en el club, pero eligió el canal formal. El problema de ambos es que tienen razón, y eso es lo más incómodo de todo.
El United acumula irregularidad en una temporada en la que pelea Champions, Premier y copas, y la discusión entre el defensor y el exgoleador reabrió un debate que en Old Trafford nunca termina de cerrarse: qué se hace primero, si traer refuerzos o aceitar lo que ya está. Mientras tanto, el verdinegro Martínez se quedó con la última palabra en la cancha, que es la que al final vale, y Rooney se quedó con la última palabra en el micrófono, que en Inglaterra suele pesar más de lo que debería. Mi pronóstico, con el derecho de errar que me reservo: si el United no se refuerza en enero, Martínez vuelve a hablar, Rooney vuelve a contestar, y los hinchas vuelven a cambiar de canal.
