El escritorio que define un pase a cuartos: Vélez le mete una impugnación a Boca por un número que no cierra
El Fortín elevó la protesta al Tribunal de Disciplina por seis extranjeros en la planilla del cruce de Copa Argentina. Lo que se juega, lo que se discute y por qué el tema puede terminar en el escritorio antes que en la cancha.
Imaginate que organizás un asado, ponés seis personas en la lista de invitados y a último momento te das cuenta de que la mesa es para cinco. No es un drama culinario: es, más o menos, lo que pasó en el cruce entre Vélez y Boca por los octavos de final de la Copa Argentina, disputado el 2 de septiembre. El Fortín, que quedó afuera en los penales después del cero a cero, decidió que el asado le había salido mal y presentó una impugnación formal ante el Tribunal de Disciplina de la AFA. La idea es tan simple como fuerte: anular el resultado y, de paso, meterse en cuartos en lugar del Xeneize.
El argumento: un extranjero de más
El reclamo se apoya en el artículo 31 del Convenio Colectivo de Trabajo firmado entre la AFA y Futbolistas Argentinos Agremiados. La regla es clara: en planilla oficial de Primera División pueden suscribir hasta cinco jugadores extranjeros. Boca, según la lectura del club de Liniers, metió seis: el arquero Álvaro Montero (Colombia), el lateral Leandro Lozano (Uruguay), el mediocampista Carlos Palacios (Chile) y los delanteros Sebastián Villa (Colombia), Enner Valencia (Ecuador) y Ángel Romero (Paraguay). Montero, Lozano y Villa arrancaron como titulares; Palacios y Valencia entraron desde el banco; Romero se quedó sentado, sin tocar la pelota, aunque su nombre sí figura en la hoja.
- Montero (Colombia) - titular
- Lozano (Uruguay) - titular
- Villa (Colombia) - titular
- Palacios (Chile) - ingresó desde el banco
- Valencia (Ecuador) - ingresó desde el banco
- Romero (Paraguay) - quedó en el banco sin minutos
La letra chica y la pelea de interpretación
Y acá aparece la primera discusión de fondo, la que puede terminar definiendo todo. Vélez invocó el artículo 18 del Código Disciplinario, el que habla de alineación indebida: si la protesta prospera, Boca podría ser sancionado con derrota por retirada y una multa económica. El club pide, además, su clasificación directa a cuartos y la suspensión cautelar del avance boquense en la competencia. Del otro lado, Boca tiene sus propias cartas. Dice que Villa tiene residencia permanente y que, por lo tanto, no debería contar como extranjero a los efectos del convenio. Y suma otra línea argumental: el propio CCT habilita a llegar a seis extranjeros en la lista de buena fe si al menos dos de ellos acreditan diez partidos oficiales con sus selecciones mayores. El Xeneize sostiene que esa condición se cumple. Es decir, Vélez lee la regla en forma estricta y Boca la lee con la puerta entreabierta.
Mientras los abogados y el Tribunal de Disciplina sacan cuentas, el lector común se queda con una imagen muy argentina: dos clubes peleando por un papel firmado, un reglamento y un lugar en el cuadro del torneo. Mientras tanto, lo concreto es que la pelota ya no está en la cancha, está en un escritorio. El fallo puede tardar días o semanas y va a dejar a uno con el pase al bolsillo y al otro con la sensación de que el asado, finalmente, le salió caro. Pronóstico reservado: acá gana el que mejor escriba la letra chica, y a veces la letra chica se cobra sola. Si me equivoqué, me reservo el derecho de haber avisado.
