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El INCAA asegura 25 millones de dólares en apoyos y 155 estrenos, pero el sector le marca la cancha

Carlos Pirovano defendió la gestión y habló de acuerdos con Paraguay, Brasil e Italia; Dolores Fonzi retrucó desde San Sebastián con un panorama mucho más ajustado. La pelea de fondo es quién paga la cuenta del cine argentino.

Por Agustina QuirogaVitivinicultura y campo · 23 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Con un promedio de unos seis mil quinientos dólares por película si se toman los 25 millones repartidos entre los 155 estrenos que el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales asegura haber contabilizado en el período que mencionó Carlos Pirovano, la cuenta no cierra ni en las mejores condiciones de mercado: la titular de la cartera de Producción audiovisual quedó atrapada entre la verborragia oficial de los números macro y la letra chica que conocen de memoria quienes pisan los sets, negocian con plataformas y discuten cuotas de pantalla en los festivales. El titular del organismo salió a defender una gestión que, según sus propios dichos, pasó de cinco a veinticinco millones de dólares en apoyos, quintuplicó los recursos y mantiene acuerdos de coproducción firmados con Paraguay, Brasil e Italia.

Lo que dice el organismo

Pirovano sostuvo que durante el año al que hizo referencia en sus declaraciones se destinaron 25 millones de dólares a apoyos al sector, frente a los cinco millones de 2023, y rechazó de plano que se haya cortado el acompañamiento económico. Detalló además que de los 155 estrenos nacionales contabilizados, 30 corresponden a películas que se rodaron durante su gestión, y mencionó la presencia de producciones argentinas en los festivales de San Sebastián, Venecia y Cannes como una señal de vitalidad del cine local. En el plano internacional, aseguró que se firmaron acuerdos con Paraguay para desarrollo y producción, con Brasil para coproducción y con Italia para dos coproducciones específicas.

Lo que se ve en el set

La contracara la planteó Dolores Fonzi durante su paso por el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde presentó Mis muertos tristes. La actriz y directora describió un escenario mucho más estrecho, recordó que la concreción de proyectos con Francia, Bélgica y Alemania dependía de la gestión del instituto y consideró que esas posibilidades se habían reducido de manera considerable. Para graficar la dependencia actual del sector, lanzó una frase que quedó resonando en los pasillos del festival: Dependemos de las plataformas totalmente. También advirtió sobre las dificultades para transformar los contactos entre profesionales en proyectos efectivamente compartidos, un reclamo habitual entre productores independientes que sienten cómo las convocatorias tardías y los requisitos cambiantes complican hasta la preproducción.

La trampa de acreditar audiencia

Otro punto de fricción es el criterio para acceder a los subsidios. Pirovano explicó que se pide acreditar audiencia y vinculó ese requisito con la necesidad de que las películas efectivamente lleguen a los espectadores, una lógica que desde el organismo se presenta como un antídoto contra la discrecionalidad. El problema, conocido de sobra por los realizadores, es que medir audiencia en un país con la cadena de salas como la argentina, con el crecimiento desigual de las plataformas y sin un sistema de exhibición obligatorio consolidado, termina castigando a los proyectos chicos y a los nuevos directores, que son justamente los que más necesitan el empujón inicial para conseguir su primer público. La exigencia suena razonable en el pizarrón, pero en la práctica se convierte en una barrera de entrada que solo pueden sortear quienes ya cuentan con ventanas de distribución aseguradas.

Los números que no se discuten

  • 25 millones de dólares en apoyos al cine argentino durante el año mencionado por Pirovano, contra cinco millones en 2023, según la comparación que presentó el funcionario.
  • 155 estrenos nacionales contabilizados, de los cuales 30 corresponden a películas rodadas durante la actual gestión del INCAA.
  • Acuerdos firmados con Paraguay para desarrollo y producción, con Brasil para coproducción y con Italia para dos coproducciones puntuales.
  • Participación de producciones argentinas en los festivales de San Sebastián, Venecia y Cannes, mencionada como vidriera internacional por el titular del organismo.

Queda flotando una pregunta incómoda que el funcionario no respondió y que la actriz dejó planteada a su modo desde Europa: si los recursos se quintuplicaron y los acuerdos internacionales se multiplicaron, por qué razón productoras y directores con décadas de oficio describen un escenario de mayor dependencia de las plataformas y de menores chances de articular proyectos con socios europeos. La respuesta probable no está en los comunicados del organismo ni en las declaraciones en la alfombra roja, sino en el bolsillo del espectador, en la pantalla del cine de barrio y en la grilla de cada plataforma que decide qué película argentina se ve y cuál queda archivada en un servidor. Mientras el INCAA presume números macro, la pregunta de fondo sigue siendo la misma que se hacen quienes firman libretos, contratan técnicos y arriesgan patrimonio propio: al final del camino, quién paga la cuenta del cine argentino.

AQ
Agustina QuirogaVitivinicultura y campo

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