El Muñeco cruza la cordillera: Gallardo se calza el buzo de Ecuador y va por el Mundial 2030
Después de idas y vueltas, el técnico más ganador de la historia de River arregló su llegada al seleccionado ecuatoriano. Debutaría en octubre ante Japón, Panamá y Nueva Zelanda. La apuesta es a cuatro años, con la mira puesta en España, Portugal y Marruecos.
Dicen que buscar trabajo es como cambiar de canal: uno termina cayendo en la señal que nunca imaginó. Marcelo Gallardo, el hombre que durante una década fue el sinónimo de River Plate, agarró las valijas y se fue mucho más lejos que cualquier pretemporada: lo contrataron en Ecuador, donde la Federación lo confirmó como nuevo director técnico del seleccionado por los próximos cuatro años. Sí, el Muñeco emigró. Y no a un club: a una selección.
La negociación se cocinó en Madrid, en una serie de reuniones entre el entrenador argentino y Francisco Egas, presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol. Ahí, café de por medio, se selló un vínculo que empezó a tomar forma durante la última semana y que se extenderá, si nadie lo rompe antes, hasta el final del ciclo que termina en el Mundial 2030, ese que se disputará en España, Portugal y Marruecos y que tendrá el arranque a orillas del Río de la Plata, con partidos inaugurales en Uruguay, Argentina y Paraguay por el centenario del torneo.
Un currículum que entra solo
- Dos Copas Libertadores (2015 y 2018) con River Plate.
- Una Copa Sudamericana (2014) y tres Copas Argentina (2016, 2017 y 2019).
- Dos ciclos completos en el Millonario, interrumpidos por un paso por Al-Ittihad de Arabia Saudita.
- Regreso al club en 2024 y despedida en febrero de este año, tras la eliminación ante Platense por la Copa Argentina.
Para los memoriosos de la vereda riverplatense no hace falta refrescar la chapa: Gallardo dejó Núñez con un palmarés que lo puso en la mesa de los más grandes del continente. El problema, como siempre pasa cuando uno se va de casa, es que el directorio se cansó y el romance se rompió. Ahora le toca reinventarse, lejos del Monumental, en una selección que viene de sacudir el polvo del Mundial reciente en Estados Unidos, donde quedó afuera en dieciseisavos a manos de México.
El Muñeco reemplaza a Sebastián Beccacece, otro argentino que le había dado a Ecuador el sello de orden y la clasificación a la Copa del Mundo. La vara queda alta y la mochila, cargada. Pero si algo sabe Gallardo, es vivir con peso encima: ya levantó copas con la soga al cuello y salió campeón con un jugador de menos. La pregunta que sobrevuela es si esa misma varita sirve para una selección que no tiene la camiseta que uno abrazó toda la vida.
El estreno podría llegar pronto, en la próxima fecha FIFA, con un cuadrangular que ya tiene fecha y rivales: del 1 al 5 de octubre, Ecuador enfrentará a Japón, Panamá y Nueva Zelanda. Cuatro partidos en cinco días, el menú perfecto para ver si el Muñeco todavía tiene la lapicera cargada o si la pausa le pasó factura. No hay margen para el ensayo largo: en selección, el crédito se gasta rápido.
“Asumir un seleccionado es como heredar la cocina de un restaurante que ya estaba funcionando: podés cambiar la carta, pero la clientela ya tiene sus gustos. A Gallardo le toca esa encrucija, con el condimento extra de que nunca se puso un buzo que no fuera el de un club.”Facundo Yacante
Mientras tanto, en Ecuador miran de reojo a una historia que les resulta familiar: la de un argentino que llega con pergaminos y se acomoda en una casa ajena. Ya les pasó con Alfaro, con Suárez, con el propio Beccacece. Esta vez la apuesta es a lo grande, con cuatro años por delante y un Mundial que se jugará, justamente, en la otra punta del mundo. Y acá, en la otra banda del continente, el hincha de River se queda con la duda de siempre: ¿y si el Muñeo hace ruido de verdad y deja al continente hablando de él otra vez?
Pronóstico que me reservo el derecho de errar: debut con empate y después, dependiendo del rival, una victoria que acomode el ánimo. Cuatro años es una eternidad en selección, pero el Muñeco sabe que en estos cargos, la primera imagen es la que queda. Y la primera imagen se juega en octubre.
