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El taller de Palermo donde nacen los sombreros que eligió Moria Casán para su propia biopic

Florencia Tellado lleva 22 años vistiendo publicidades y aprendió a hacer sombreros con maestras del Colón y de Londres. Acaba de terminar el vestuario de la serie sobre La One y ahora sueña con vestir a Lady Gaga.

Por Rosana LuceroSociedad y vida · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El audio le llegó en medio de un cumpleaños infantil, con el ruido de chicos de fondo y la torta a medio cortar. Del otro lado, un director audiovisual le proponía a Florencia Tellado hacerse cargo del vestuario de la serie biográfica de Moria Casán, ese proyecto enorme que iba a protagonizar Griselda Siciliani y que ya se perfilaba como uno de los más ambiciosos de la ficción argentina reciente. Ella nunca había trabajado en ficción. Aceptó igual, claro, porque cuando te llaman para vestir a La One no se dice que no, aunque te tiemble la voz.

Acá en el barrio de Palermo, en un loft de la calle Matienzo que todavía huele a obra nueva, Florencia abre la puerta de su taller recién inaugurado, 145 metros cuadrados inundados de luz natural, y se acomoda detrás de una mesa larga donde conviven telas, hormas, planchas de sombreros y algunas fotos de Moria que tiene clavadas con chinchetas desde hace siete meses. Tiene 43 años, dos décadas de carrera en publicidad y producción audiovisual, y acaba de terminar el trabajo más exigente de su vida.

Siete meses para vestir a una sola mujer

La producción arrancó en julio del 2025 y se extendió hasta febrero del 2026. La serie no respeta el orden cronológico, salta de una etapa a otra de la vida de Moria como si fueran recuerdos desordenados, y eso obligó a Florencia a construir un universo de vestuario que reconociera cada momento sin perder coherencia. "Lo único que tenía en la cabeza era a Moria", dice mientras revuelve una caja con pañuelos de seda. "Pensaba cómo representarla siendo fiel a su estilo tan único."

Los trajes más importantes se hicieron a medida para cada actriz. El resto se alquiló, se compró o se reformuló en el propio taller. Mucho del material vintage salió de ferias americanas rastreadas durante meses, esos paseos eternos entre percheros donde aparece un mantón de Manila de los años setenta o una blusa con hombreras que parece salida de un videoclip de los ochenta. La clave, según cuenta Florencia, era saber rápido qué pertenecía al universo de Moria y qué no. "Tiene un estilo muy definido. En los colores, los estampados, sabés cuáles son Moria y cuáles no", explica, y se ríe, como si todavía no terminara de creer que le tocó a ella decidirlo.

“Lo único que tenía en la cabeza era a Moria. Pensaba cómo representarla siendo fiel a su estilo tan único.”Florencia Tellado

La escuela del sombrero

Florencia trabaja en vestuario para publicidad desde hace 22 años, una vida entera de rodajes, fashion films y campañas donde aprendió a mover el timón bajo presión. Pero en paralelo fue armando otra carrera, la de milliner, la de sombrerera, esa rama del oficio que en la Argentina casi no tiene espacio y que ella defiende como quien defiende un patrimonio. Se formó con tres maestras que parecen salidas de una novela: Hilda Juárez, la sombrerera histórica del Teatro Colón; Laura Noetinger, la elegida por la reina Máxima de Holanda; y la londinense Noel Stewart, autora de piezas para Givenchy, Valentino, Mulberry y Roland Mouret. De su paso por Londres rescata sobre todo una idea, la del silencio como disciplina, la precisión extrema, porque en el sombrero un error mínimo, una hebra mal cosida, una inclinación fuera de lugar, arruina el resultado final.

  • El sombrero que lució Paco Amoroso en su presentación para el Tiny Desk.
  • Los diseños encargados por la producción de Marilyn Manson, que la contactó por Instagram.
  • Los sombreros y accesorios para publicidades de los últimos 22 años.
  • El vestuario completo de la serie biográfica de Moria Casán, su debut en ficción.
  • El taller propio en Matienzo, donde ahora recibe clientes para encargos a medida.

Con Moria, dice, tuvo una sola reunión en persona. Una. El resto lo resolvió por audios, por mensajes, por intuición, leyendo cada intervención pública de La One como si fueran pistas. El resultado todavía no se vio completo en pantalla, pero ya se filtraron imágenes que generaron conversación en redes, sobre todo ciertos looks de los años ochenta y unas camisas con volados que parecen pensadas para incomodar a los puristas de la moda. Ahora Florencia mira hacia adelante con una mezcla de vértigo y ganas. Dice que su próximo desafío personal, el que repite como un mantra cada vez que le preguntan qué viene, es vestir a Lady Gaga. No tiene el contacto. No tiene el proyecto. Pero tiene el taller, tiene la técnica y tiene la certeza, esa que se gana con años de oficio, de que cuando suena el teléfono, acá en Palermo, alguien está lista para responder.

RL
Rosana LuceroSociedad y vida

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