El viejo zorro serbio se sacó de la galera otro milagro y ahora va por Medvedev
Djokovic dejó en el camino a Zverev en tres sets, discutió con el umpire por una decisión insólita y se metió entre los cuatro mejores del ATP 500 de Pekín. Cerúndolo quedó eliminado por Medvedev y el camino del serbio sigue abierto.
Hay una frase que mi abuela usaba para los jugadores de truco que tenían más cara que espalda: 'mienten como necesitan'. Algo así me vino a la cabeza cuando vi a Djokovic perdiendo el primer set contra Zverev en el ATP 500 de Pekín. Porque uno ya sabe cómo es el verdinegro de Belgrado: mientras parece que la cosa se le escapa, te está armando la encerrona. Y así fue. El serbio, número once del mundo, dio vuelta un partido que arrancó torcido y se metió en semifinales con un 4-6, 6-4 y 6-4 que no le sobra pero le alcanza, como le alcanzan siempre los mates en el cinco a cinco con la soga al cuello.
Del otro lado de la red estaba el número dos del planeta, un Zverev que juega con la solemnidad de un monumento y que, por un rato, pareció tener el encuentro en el bolsillo. Pero estos partidos se ganan en los detalles, y el detalle de la noche fue, literalmente, un cartel luminoso. Sí, leyó bien: un cartel de leds. Hablemos de eso.
El led que se metió en el set
En medio de un punto, el alemán le tiró un drive que se fue afuera y, ni lento ni perezoso, le marcó al juez de silla que las luces de un cartel le habían comido la visual y lo habían desorientado. El árbitro, que debe ser tan crédulo como yo con las dietas, le dio la razón y mandó repetir el punto. Djokovic, que es de los que no se callan ni ante un taxista, explotó.
“Es uno de los cambios más estúpidos que he visto en mi vida.”Novak Djokovic, en pleno partido contra Zverev
Y cuando el umpire intentó explicarle los nuevos criterios de interferencia, el serbio redobló la apuesta con un 'no tiene sentido' que recorrió el estadio. Me imagino la cara del pobre muchacho, sentado ahí arriba con su silla y su micrófono, queriendo explicarle el reglamento al tipo que más reglas vio cambiar en veinte años de gira. Pero bueno, así es el tenis: un día te empuja un espectador, otro día te encandila un cartel, y al final siempre gana el que se queja mejor.
El cuadro y lo que viene
- Djokovic (11) venció a Zverev (2) por 4-6, 6-4 y 6-4 y se metió en semifinales.
- Medvedev (6) eliminó a Francisco Cerúndolo por 7-6 y 6-3, así que ya tenemos semifinal argentino-anulada.
- En la otra llave, el polaco Hubert Hurkacz (39) chocará con el australiano Álex de Miñaur (10).
- El ganador de Djokovic-Medvedev se cruzará con quien pase de la otra semi en la final del torneo.
Lo de Cerúndolo duele, claro que duele. El argentino venía haciendo un torneo correcto y se topó con un Medvedev que, cuando se le da por transpirar, es una aplanadora con cara de aburrido. Fue 7-6 con tie break incluido y un segundo set 6-3 que no necesitó mayores explicaciones. Pero no es para caerle al chico: llegó a cuartos de un ATP 500 y le peleó de igual a igual a un top ten. Eso vale, aunque duela.
Ahora, lo que me importa a mí, y supongo que a usted también, es Djokovic versus Medvedev. Es el cruce de dos veteranos que se niegan a irse del primer plano, dos tipos que ya deberían estar pensando en sus y siguen ahí, ganándole a pibes que tienen la mitad de sus años. Y el serbio, fiel a su costumbre, se sentó en la conferencia y tiró la frase que a mí, personalmente, me eriza la piel.
“La motivación sigue siendo inmensa cuando te sientes bien y juegas de igual a igual contra los mejores jugadores del mundo.”Novak Djokovic, tras la victoria ante Zverev
Lo dijo con esa cadencia suya, mitad monje benedictino, mitad vendedor de autos usados, y uno le cree. Porque a Djokovic no le sobra nada y, sin embargo, le alcanza todo. Admite que el año fue duro por motivos que no detalla, y uno imagina lesiones, el cuerpo, los vuelos largos, las noches sin dormir. Pero ahí está, a los 38 pirulos, discutiéndole un punto al árbitro y ganándole al segundo del mundo en una cancha dura. Si eso no es amor propio, no sé qué es.
Mi pronóstico, con el derecho a errar que me reservo desde siempre, es el siguiente: la semifinal con Medvedev va a ser larga, trabada, con más rallies de los que cualquiera quisiera. Djokovic va a ganar si el físico le responde, y Medvedev va a ganar si Djokovic decide discutirle algo a la línea en vez de concentrarse en el próximo saque. Me inclino por el serbio en tres sets, pero no le apuesto el asado del domingo. Después no lloren.
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