La Conciergerie, el palacio gótico del Sena donde se selló el destino de María Antonieta
Residencia real, cárcel revolucionaria y museo de la UNESCO: el recorrido por uno de los edificios más visitados de París, que custodia la memoria del Terror y la última celda de la reina.
En el muelle del Reloj, sobre la ribera del Sena y dentro del primer arrondissement de París, se levanta un palacio gótico (estilo arquitectónico medieval caracterizado por arcos apuntados y grandes ventanales) que lleva más de setecientos años en pie. La Conciergerie recibe cada año a miles de turistas que se detienen a fotografiar su fachada, aunque, según los registros del establecimiento, una proporción mucho menor cruza finalmente sus portales para conocer su historia en profundidad. El lugar combina tres identidades sucesivas: fue la primera residencia oficial de los reyes de Francia, se convirtió luego en prisión durante la Revolución y funciona en la actualidad como museo dependiente del Centro de Monumentos Nacionales.
La cifra que resume el presente del edificio es accesible: la entrada general cuesta 13 euros, mientras que el primer domingo de cada mes el acceso es gratuito. Esa tarifa relativamente baja, en comparación con otros museos parisinos, lo posiciona como una de las paradas más concurridas de la Île de la Cité, la isla donde también se erigen Notre Dame y la Sainte Chapelle.
Del palacio real a la cárcel de la Revolución
El origen del conjunto se remonta al siglo XIII, cuando el rey Felipe IV, apodado el Hermoso y gobernante de Francia entre 1285 y 1314, convirtió el antiguo Palacio de la Cité en sede del archivo real y promovió la construcción de las grandes salas góticas que aún se conservan, entre ellas la Sala de los Hombres de Armas y la Sala de los Pasos Perdidos. Aquel fue el primer asentamiento formal de la monarquía en París.
Hacia el siglo XV la familia real abandonó el palacio, aunque el monarca siguió manteniendo allí funciones administrativas. Designó entonces a un conserje para gestionar parte del edificio, que empezó a funcionar como prisión. De aquel cargo deriva el nombre que mantiene hasta hoy. En los siglos siguientes, la lista de internos célebres incluye al conde de Montgomery en 1574, al asesino de Enrique IV Ravaillac en 1610, a la envenenadora marquesa de Brinvilliers en 1676 y al ladrón Cartouche en 1721.
La antesala de la muerte durante el Terror
La Revolución Francesa le otorgó al edificio su capítulo más recordado. A partir de 1793, con la llamada ley de sospechosos, los detenidos de toda la ciudad fueron trasladados allí para ser juzgados por el tribunal revolucionario. El lugar fue apodado la antesala de la muerte. Las condiciones higiénicas eran tan deficitarias que, según los registros históricos, unos 600 prisioneros murieron hacinados antes de llegar a ser juzgados. Incluso dos figuras centrales del proceso revolucionario, Georges Danton y Maximilien Robespierre, pasaron por sus celdas; este último fue ejecutado sin juicio previo en julio de 1794.
La última celda de María Antonieta
La prisionera más célebre fue, y continúa siendo, la reina María Antonieta. En agosto de 1793 fue trasladada desde la prisión del Temple a la Conciergerie, donde permaneció algo más de dos meses. En octubre de ese año fue declarada culpable de alta traición (delito cometido contra la soberanía y la seguridad del Estado) y ejecutada en la plaza de la Revolución, hoy conocida como plaza de la Concordia. La celda donde pasó sus últimos días fue reconvertida, décadas después, en una pequeña capilla que puede visitarse en la actualidad. El museo conserva, además, algunos de sus objetos personales, entre ellos cartas y piezas de vestuario.
- Qué ver: las salas góticas del siglo XIII, la capilla reconstruida sobre la celda de María Antonieta y los objetos personales de la reina.
- Cuándo ir: de martes a domingo, entre las 9:30 y las 18:00, con cierre a las 19:00 en temporada alta.
- Cuánto cuesta: 13 euros la entrada general; acceso gratuito el primer domingo de cada mes.
- Dónde queda: 2 boulevard du Palais, en el primer arrondissement, a pasos de Notre Dame.
- Patrimonio: declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO como parte del conjunto del Sena parisino.
Sebastián Mallea, Minería, recuerda que el edificio forma parte del sitio inscrito por la UNESCO como Patrimonio Mundial bajo la denominación París, riberas del Sena. La próxima cita relevante para los visitantes es la reapertura estacional, prevista para el primer domingo del mes siguiente, jornada en la que el acceso es gratuito y la concurrencia suele ser significativamente mayor.
