La pulseada de los precios: agosto se perfila como el piso del año, pero la carne no se baja del ring
Las consultoras privadas estiman una variación de entre 1,4% y 1,8% para el IPC de agosto, el registro más bajo de 2026. La salida del receso invernal y una moderación en alimentos explican la baja, aunque las carnes, las frutas y los pescados mostraron subas marcadas hacia el cierre del mes.
El INDEC publicará este jueves, a las 16 horas, el índice de precios al consumidor correspondiente a agosto, y todo indica que el dato la noticia más esperada por el Gobierno: las estimaciones privadas ubican la variación mensual en un rango de 1,4% a 1,8%, por debajo del 2,1% de julio y, de confirmarse, como el registro más bajo de 2026. Para encontrar una cifra menor hay que retroceder hasta junio del año pasado, cuando el IPC marcó 1,6%. La fotografía parece auspiciosa en el papel, aunque el consumidor argentino sabe que la película se mira con otro ojo cuando se carga el changuito en la verdulería, en la carnicería o en la góndola del supermercado.
Qué dicen los números y qué se ve en la góndola
El comportamiento de los precios estacionales aparece como el primer motor de la desaceleración. Durante el receso invernal, subieron con fuerza los pasajes de avión, tren y colectivo, los hospedajes turísticos y las entradas a parques de entretenimiento; al retomarse la actividad habitual en agosto, esas categorías cedieron y arrastraron hacia abajo el índice general. El segundo factor que mencionan las consultoras es una moderación en el ritmo de aumento de los alimentos: luego de varios meses con alzas semanales cercanas al 0,5%, en las primeras semanas del mes el ritmo se redujo al 0,3%, aunque volvió a acelerarse al 0,5% en la última semana. En conjunto, el rubro alimentos cerró agosto con una suba estimada del 1,1%, por debajo del 2% que se venía registrando.
Sin embargo, el dato promedio esconde una pulseada interna que golpea directo en la mesa de los argentinos. Hacia el final del mes se registraron aumentos pronunciados en carnes y derivados, del 3,7%; en frutas, del 2,9%; y en pescados, del 2,4%, tres rubros de consumo cotidiano que pesan fuerte en el bolsillo y que limitaron la caída del rubro. Es decir, el IPC puede festejar su mejor mes del año, pero la cocina de cada casa sigue recibiendo sus propios números, bastante menos amables.
- Carnes y derivados: suba del 3,7% hacia el cierre de agosto.
- Frutas: incremento del 2,9% en la última parte del mes.
- Pescados: alza del 2,4%, por encima del promedio del rubro.
- Alimentos en conjunto: cerraron agosto con una suba estimada del 1,1%, por debajo del 2%.
- Inflación acumulada de 2026: en torno al 21%.
- Variación interanual: cercana al 33%, frente al 19,3% de julio.
Con los datos disponibles hasta ahora, la inflación acumulada en 2026 se ubicaría en torno al 21%, mientras que la variación interanual se ubicaría cerca del 33%, muy por encima del 19,3% que había marcado julio. La distancia entre el optimismo del macro y el bolsillo del consumidor es la misma de siempre: el índice general puede mostrar su mejor rostro del año, pero cuando se desagregan las carnes, las frutas y los pescados, la sonrisa se desvanece. El Gobierno necesita un número bajo para sostener el relato de la desinflación; los argentinos necesitan que ese número se traduzca en una baja concreta del precio del asado, de la fruta de estación y del filete de merluza. Por ahora, agosto parece ofrecerle al Ejecutivo una foto inmejorable y, a la vez, una pregunta incómoda: quién paga la cuenta cuando los alimentos esenciales siguen subiendo por encima del promedio, y cuándo dejará de ser el rubro más sensible de la economía el gran ausente de la discusión oficial.
