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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Mancuernas en mano y caminata al parque: la rutina que suma fuerza sin robarle tiempo al paso

La entrenadora Denise Austin propone cinco movimientos para hacer mientras se camina: una forma práctica de entrenar brazos, hombros y espalda sin horarios extra ni gimnasio.

Por Rosana LuceroSociedad y vida · · hace 5 d
Mancuernas en mano y caminata al parque: la rutina que suma fuerza sin robarle tiempo al paso

Salgo temprano, como cada mañana, y veo a Patricia, acá en Chimbas, que arranca la recorrida con dos botellitas de agua en las manos. Me dice que las usa como pesas y que el médico se lo festejó en el último control. La escena me quedó dando vueltas, porque justo cayó en mis manos una propuesta que va en la misma línea: convertir la caminata de todos los días en un entrenamiento completo, sin resignar el ritmo del paseo.

La idea la diseñó Denise Austin, una entrenadora con más de dos décadas armando rutinas de actividad física para gente grande que quiere moverse sin complicarse la vida. Lo que ella plantea, y que acá me parece buenísimo contar, es muy sencillo: agarrar un par de mancuernas livianas, salir a caminar como siempre y, mientras se dan los pasos, intercalar algunos movimientos de fuerza para los brazos, los hombros y la espalda. Nada raro, nada exótico, nada que exija cambiar el recorrido ni atarse a un horario especial.

Una fórmula que combina cardio y tren superior

"El ejercicio es medicina preventiva y es clave para envejecer de forma saludable y mantenernos vitales", explicó Austin, y la frase me resonó fuerte, porque a esta altura de la vida uno ya sabe que moverse no es una cuestión estética sino una necesidad concreta para bancar el día a día, subir las escaleras del colectivo, cargar las bolsas del súper y jugar con los nietos sin quedar agitado.

La rutina integra caminata, pesitas y algo de entrenamiento por intervalos, y se recomienda hacerla al menos una vez por semana. Si a la persona le copa y quiere repetirla, lo ideal es dejar un día de descanso entre una sesión y la siguiente para que los músculos se recuperen. La caminata, por su parte, debería durar como mínimo diez minutos, y a partir de ahí se puede ir estirando a medida que mejora la resistencia. Cada ejercicio se hace entre 30 segundos y un minuto, y está permitido pararse para ejecutar el movimiento y volver a retomar el paso, o bien hacer una pausa antes de empezar el bloque siguiente. La regla de oro es ajustar la carga y las repeticiones a lo que cada cuerpo tolera, sin compararse con nadie.

Los cinco movimientos que propone la secuencia

  • Golpes cruzados: con una mancuerna en cada mano a la altura del pecho, se extiende un brazo hacia adelante y en diagonal al dar cada paso, alternando lados al ritmo de la caminata. Si cuesta coordinar ambas acciones, conviene detenerse y hacer diez golpes por lado antes de seguir.
  • Elevaciones laterales: arrancar con los brazos pegados al cuerpo, subir ambas extremidades hasta la altura de los hombros y bajarlas de forma controlada mientras se mantiene el paso. La bajada lenta es clave para que el movimiento cumpla su trabajo.
  • Curl de bíceps: subir las mancuernas flexionando los codos y bajarlas con control, trabajando la parte delantera del brazo.
  • Remo vertical: girar las muñecas con los nudillos hacia adelante y llevar las pesas hasta los hombros con los codos abiertos. En la parte alta conviene juntar los omóplatos antes de bajar.
  • Jalones dorsales sobre la cabeza: partir con las mancuernas cerca de los hombros y los codos flexionados, extender los brazos por encima de la cabeza al dar un paso y volver a la posición inicial al siguiente, siempre manteniendo el ritmo.

A Patricia, acá en Chimbas, le voy a tirar estos nombres en la próxima caminata, así los prueba y me cuenta cómo le fue. Y me juego a que la idea le va a cerrar, porque al final es lo que uno viene buscando hace rato: una herramienta simple, sin horarios extra ni, que le permita llegar a los sesenta y tantos con los brazos firmes, los hombros sin quejas y la satisfacción de haber sudado un poco. A eso le apunto yo cada vez que salgo a caminar, y si encima se vuelve entrenamiento, mejor todavía.

RL
Rosana LuceroSociedad y vida

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