Mario Boskis: "Tener un porqué y seguir conectados hace que la vejez se viva de otra manera"
El cardiólogo repasó los hábitos que favorecen la longevidad, la importancia de sostener vínculos y los cuidados para prevenir infecciones respiratorias durante el invierno.
Son las siete de la tarde en un consultorio del centro y la rutina se acomoda como puede: el paciente termina de contar sus malestares, el doctor revisa la historia clínica y, antes de despedirse, le recuerda que la gripe de este año ya está entre nosotros. Esa escena, multiplicada por miles en todo el país, es la que mejor resume lo que viene diciendo hace tiempo el cardiólogo Mario Boskis: que envejecer bien no es solo una cuestión de pastillas y controles, sino de seguir encontrando motivos para levantarse cada mañana.
En una charla reciente, el especialista puso el foco en dos ejes que suelen ir de la mano. Por un lado, sostener un propósito de vida y mantener vivos los lazos con amigos y familiares. Por el otro, no descuidar la prevención frente a las infecciones respiratorias, sobre todo cuando bajan las temperaturas y los espacios cerrados se llenan de gente.
Vínculos, actividades y un concepto que viaja desde Japón
Boskis vinculó el propósito de vida con lo que en Japón se conoce como ikigai, esa idea de encontrar un motivo para vivir que combine lo que a uno le gusta, lo que sabe hacer y lo que necesita el entorno. Para el cardiólogo, conservar ocupaciones, amistades y la comunicación con la familia es una forma concreta de evitar el aislamiento que suele acompañar a la vejez. "La posibilidad de seguir con una actividad depende de lo que permita el cuerpo, y la edad por sí sola no debería llevar a abandonar aquello que genera bienestar", resumió.
“La edad por sí sola no debería llevar a abandonar aquello que genera bienestar.”Mario Boskis, cardiólogo
Los cuidados que recomienda antes de salir de casa
- Usar barbijo ante cualquier síntoma respiratorio para reducir la posibilidad de transmitir la enfermedad.
- Lavarse las manos al llegar a casa o al trabajo y antes de comer, para evitar la transmisión de microorganismos mediante el contacto con superficies.
- Consultar al médico de cabecera sobre las vacunas disponibles, ya que es quien conoce los antecedentes y los factores de riesgo de cada paciente.
- Tener presente las vacunas contra la gripe, la neumonía y el virus sincicial respiratorio, cuya indicación varía según la persona.
Sobre el frío, el especialista fue claro: una infección requiere la presencia de un virus o una bacteria, así que el descenso de temperatura por sí mismo no enferma. Lo que sí ocurre, explicó, es que el frío puede disminuir el movimiento de las cilias, esos filamentos diminutos que ayudan a retirar secreciones de las vías respiratorias, y dificultar ese mecanismo natural de protección.
En la consulta con Estela, una vecina del barrio Rawson que concurre cada seis meses por su hipertensión, la idea aparece siempre al final de la charla. Ella pregunta si puede seguir yendo al taller de tejido, si conviene juntarse con sus amigas para el té de los jueves o si es mejor quedarse en casa cuando el termómetro marca bajo cero. La respuesta, dice Boskis, suele ser la misma: mientras el cuerpo lo permita y se respeten los cuidados, mantener esos encuentros es parte del tratamiento. Acá, en estos barrios del conurbano o del interior, donde las rondas de mate y las reuniones en los centros de jubilados son casi una institución, el consejo calza justo: lo que se cuida también se comparte.
