Más persianas bajas en la Ciudad: los locales vacíos en las grandes avenidas vuelven a crecer y la venta de inmuebles comerciales se desploma
Un relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios detectó 284 locales inactivos en las arterias principales porteñas durante julio y agosto, con un salto interanual del 4%. Mientras se disparan las ofertas de alquiler, los puestos a la venta cayeron más de 32% y el consumo en supermercados retrocedió 0,8% en el primer trimestre.
La postal se repite en cada recorrida por las grandes arterias porteñas y el número empieza a confirmarlo con la frialdad de los datos oficiales: durante julio y agosto de este año, la Cámara Argentina de Comercio y Servicios contabilizó 284 locales sin actividad comercial en las principales avenidas de la Ciudad de Buenos Aires. La cifra, que surge de un relevamiento que esa entidad realiza desde 2014 sobre las áreas comerciales más relevantes del distrito, representa un incremento del 4% respecto del mismo bimestre de 2025 y muestra que la sangría de persianas bajas no se detiene, aunque en la comparación inmediata, contra mayo y junio, haya moderado levemente su intensidad.
Es que, frente al bimestre anterior, cuando se habían relevado 291 establecimientos inactivos, la cantidad de locales cerrados, en venta o en alquiler retrocedió 2,4%, un movimiento marginal que no alcanza para hablar de recuperación en un mercado donde la oferta de inmuebles comerciales sigue acumulando presión. El verdadero termómetro, según subrayan los propios registros de la Cámara, está en el desagregado por tipo de operatoria, y allí el diagnóstico se vuelve todavía más crudo.
Alquileres por las nubes y venta de locales por el piso
Los locales ofrecidos en alquiler se dispararon 120,4% en la comparación interanual y también crecieron 6,9% contra mayo y junio, en lo que constituye el indicador más elocuente del deterioro: los comerciantes que necesitan un punto de venta ven cómo la oferta se multiplica, mientras la demanda genuina de nuevos emprendimientos se retrae. En paralelo, los inmuebles comerciales ofrecidos en venta cayeron 32,3% respecto de julio y agosto de 2025 y 8,7% contra el bimestre previo, una señal inequívoca de que el mercado prácticamente dejó de transar propiedades comerciales, no porque la situación esté mejorando, sino porque nadie quiere comprar un activo en un contexto donde proliferan las persianas cerradas.
El consumo tampoco da señales de reactivación
A la foto de las avenidas se suma el cuadro que pintan las ventas. El Instituto de Estadística de la Ciudad (Idecba) registró una caída interanual de 0,8% en los supermercados porteños durante el primer trimestre de 2026, mientras que los autoservicios mayoristas retrocedieron 21,2% y las ventas de electrodomésticos se desplomaron 18,9%. Los shoppings, únicos formatos que lograron crecer, apenas avanzaron 0,2%, lo que equivale a decir que quedaron prácticamente estancados. Por rubro, los de peor desempeño fueron Alimentos y Bebidas y Almacén, los sectores que suelen sostener la actividad en contextos adversos, mientras que Indumentaria, Calzado, Librería y Perfumería mostraron incrementos que, en el mejor de los casos, sirven apenas como contrapeso parcial.
A nivel nacional, el consumo creció 2% interanual en julio y mostró un avance de 0,9% frente a junio una vez descontados los efectos estacionales, aunque la serie sigue mostrando una dinámica irregular con meses de suba y baja alternados que impide hablar de una recuperación sostenida. La combinación, cuando se cruzan todos los indicadores, deja un cuadro incómodo: más locales vacíos, más oferta de alquiler acumulada, menos venta de inmuebles, consumo en supermercados y mayoristas en retroceso y un escenario macro que, en el mejor de los casos, se muestra tibio y volátil. La pregunta, en definitiva, es quién termina pagando la cuenta de esta dinámica que ya lleva varios bimestres golpeando a las principales arterias comerciales de la Ciudad de Buenos Aires.
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