Más visitantes y de mayor poder adquisitivo: el turismo receptivo muestra un cambio de perfil
En los primeros siete meses del año ingresaron al país 3,4 millones de turistas extranjeros, con un crecimiento del 8% interanual. El semestre dejó un récord de visitantes de países no limítrofes y consolida una tendencia que analistas y operadores vinculan con mayor conectividad aérea y mayor gasto.
Vamos a los números. El turismo internacional receptivo volvió a dar señales positivas en julio: el ingreso de viajeros no residentes creció un 9% en la comparación interanual, y en el acumulado de enero a julio la suba alcanza el 8%, con un total de 3,4 millones de turistas extranjeros que pisaron suelo argentino. La performance confirma una recuperación que, según los especialistas consultados, se sostiene por la mayor oferta de vuelos internacionales y por el perfil del visitante, que cambió de manera notoria respecto de años anteriores.
Un semestre récord para los mercados de larga distancia
El dato más relevante del período es el comportamiento de los viajeros provenientes de países no limítrofes. En el primer semestre ingresaron 1.434.001 turistas de esos orígenes, una cifra que supera el registro de 2019 y que constituye el mejor semestre en 25 años. Se trata del segmento asociado a estadías más prolongadas y a un gasto promedio más alto, según coinciden las fuentes sectoriales. En paralelo, las llegadas por vía aérea acumulan un alza del 19% en los primeros siete meses del año, mientras que los ingresos terrestres caen un 4% en la misma comparación.
“El tipo de cambio, relativamente bajo, hace que el turismo que venía esencialmente por una ventaja de precios se contraiga.”Marcos Cohen Arazi, investigador del Ieral
La explicación que ofrece Cohen Arazi conecta dos movimientos que van en direcciones opuestas. Por un lado, el encarecimiento relativo del destino para los turistas de países limítrofes, que antes aprovechaban la diferencia cambiaria. Por el otro, una mayor afluencia de europeos, estadounidenses y asiáticos atraídos por la oferta de vuelos y por la valorización del peso frente a otras monedas, lo que significa una estadía más rentable para visitantes con mayor poder adquisitivo y mayor capacidad de gasto.
- Ingresos totales enero-julio: 3,4 millones de turistas extranjeros (+8% interanual).
- Llegadas por vía aérea enero-julio: +19% interanual.
- Ingresos por vía terrestre enero-julio: -4% interanual.
- Visitantes de países no limítrofes en el primer semestre: 1.434.001 (récord en 25 años).
- Mercado emisor líder: Brasil, impulsado por la devaluación del real.
- Salida de argentinos al exterior: 2,1 residentes por cada turista extranjero ingresado.
Desde el sector privado, Gabriela Ferucci, presidenta de la Asociación de Hoteles de Turismo, atribuye la mejora a dos motores. Por un lado, la ampliación de la oferta de asientos internacionales; por el otro, la reciente devaluación del real brasileño, que tornó al país más accesible para los viajeros de Brasil, que continúa siendo el principal mercado emisor de la región. En la misma línea, Paula Cristi, gerenta general de Despegar, sostuvo que la mayor conectividad aérea internacional, con nuevas rutas, nuevas aerolíneas y más frecuencias, amplió las alternativas para viajar desde Europa, Estados Unidos y otros mercados lejanos. La ejecutiva destacó que la Argentina reúne atributos muy valorados a nivel global, entre los que mencionó la diversidad de paisajes, la gastronomía, el enoturismo y las propuestas de naturaleza y aventura.
El cuadro positivo convive, no obstante, con un drenaje relevante hacia el exterior. Por cada turista extranjero que ingresó al país, 2,1 residentes argentinos viajaron al exterior, una proporción similar a la de 2018 y más favorable que la de 2025, cuando ese cociente había llegado a 2,6. El Ieral estima que el déficit de la balanza turística del año se ubicará en torno a los 5.700 millones de dólares, un guarismo que vuelve a poner el foco en el saldo neto del sector y no solo en el flujo de ingresos.
En definitiva, la fotografía del primer semestre muestra un turismo receptivo en expansión, pero con un cambio de composición que los especialistas consideran estructural. Menos visitantes regionales atraídos por la brecha cambiaria y más viajeros de larga distancia, con mayor estadía promedio y mayor gasto por persona. Para el mes que viene, el indicador que conviene seguir con atención es la evolución de los arribos por vía aérea y la conectividad desde mercados lejanos, ya que esa variable captura de forma más inmediata el avance del nuevo perfil de demanda y su impacto sobre el nivel de gasto en destino.
