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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Milán cierra su semana de la moda con brillo, sensualidad y un regreso al maximalismo que se siente en la pasarela

Las colecciones primavera-verano 2027 de las grandes casas italianas mostraron faldas con aberturas, lencería, lentejuelas y estampados intensos, en una edición que también dejó debuts y despedidas entre los directores creativos

Por Rosana LuceroSociedad y vida · · hace 6 d
Milán cierra su semana de la moda con brillo, sensualidad y un regreso al maximalismo que se siente en la pasarela

Acá en Buenos Aires todavía estamos pensando qué ponernos mañana para ir a la oficina, y mientras tanto en Italia ya se cocinó lo que vamos a ver en las vidrieras dentro de un año. La Semana de la Moda de Milán bajó el telón de su última edición con las propuestas primavera-verano 2027 de las grandes casas, y la verdad es que la pasarela habló fuerte: volvió el brillo, volvió la sensualidad sin culpa y volvió el maximalismo de los años 2000, ese que muchas mujeres de entre 40 y 60 años todavía recuerdan con cariño porque lo vieron jóvenes, en discos, en reuniones de amigos o en las primeras salidas nocturnas.

Recorrí las colecciones como si fuera una compradora con libreta en la mano, y lo primero que se entiende es que esta temporada no hay una sola estética mandando. Hay varias peleando por ganarse el placard. Conviven las faldas largas con grandes aberturas, las transparencias, los encajes que parecen lencería, los estampados animales, el denim de tiro bajo y hasta las lentejuelas, esas que durante años se guardaron porque parecía que ya no iban a volver. Volvieron. Y se quedaron.

Las propuestas que dominaron la pasarela

Prada abrió la semana y lo hizo como le gusta: marcando el pulso. Miuccia Prada junto a Raf Simons puso a la falda como verdadera protagonista de la colección. Hubo modelos plisados, rectos, con aberturas profundas, con estampados florales, con lazos, con lentejuelas y hasta con apliques de joyas cosidos a la tela. Una idea clara: la falda no es un complemento, es el centro de la escena.

Fendi, en tanto, decidió jugarse por la sensualidad sin pedir disculpas. Transparencias, encajes, prendas que parecen sacadas de un cajón de lencería fina. La casa rescató además la estética de los años 70 y le rindió homenaje a Raffaella Carrà, una de esas figuras italianas que marcaron la cultura popular y que, para quien escribe, siempre representa un modo de entender la moda: con alegría y con carácter.

Gucci mostró su segunda colección con Demna al frente y la puesta en escena fue toda una declaración: se montó una especie de boutique de lujo dentro del espacio del desfile. Sastrería bien entallada, referencias ecuestres, abrigos de piel sintética y faldas con ese corte noventero que muchas lectoras recordarán haber usado alguna vez. Es una moda que mira hacia adelante, pero sin romper con la memoria.

Dolce & Gabbana viajó hacia Sicilia para inspirarse en los guardarropas de las grandes familias de la isla. Encajes, leopardo, bordados, joyas que parecen heredadas. Roberto Cavalli, en paralelo, volvió al espíritu de los 2000 con estampados animales, denim bajo y transparencias. Y Marni, de la mano de Meryll Rogge, propuso combinaciones que a primera vista sorprenden: parkas con sandalias, lunares con rayas, suéteres amplios con pantalones de cuero. Ruptura controlada, de la que funciona.

El cierre con Armani y los cambios en los equipos

El broche de oro lo puso Armani. Silvana Armani presentó una colección que mantuvo la elegancia sobria que distingue a la casa y le agregó brillo: cristales, lentejuelas, tejidos metalizados. Bajo una bola disco desfilaron vestidos fluidos en blanco y negro, con escotes pronunciados y siluetas ligeras. La imagen es potente: una fiesta contenida, medida, con el glamour justo.

Como vecina de Palermo que soy, me quedo charlando con Adriana, que vende ropa en la calle Honduras desde hace veinte años. Ella lo resume mejor que cualquier crítico europeo: 'Mirá, todo vuelve. Las aberturas en las faldas, las lentejuelas, el animal print. La moda es, como la vida. Lo que usaste a los 20, a los 50 lo vas a usar de otra manera, pero con más seguridad'.

La semana también dejó movimientos internos importantes. Glenn Martens presentó su última colección para Diesel tras cinco años al frente de la marca, un ciclo que se cierra y que dejó huella en el estilo urbano de la firma. En paralelo, Simone Rizzo y Loris Messina debutaron en Moschino con una propuesta que recuperó el humor y la irreverencia que siempre se asociaron a la casa, ese ADN de Moda, ironía y un poco de desfachatez que Franco Moschino supo instalar.

En definitiva, lo que se vio en Milán no es una sola tendencia sino un menú amplio para una mujer real, que trabaja, sale, viaja, tiene hijos, nietos o sigue saliendo a bailar los sábados. La temporada que viene se podrá elegir entre la sensualidad de Fendi, la fuerza de Prada, la nostalgia de Cavalli, el carácter de Dolce & Gabbana o la elegancia contenida de Armani. La pasarela, esta vez, no dictó: propuso. Y eso, para una generación que sabe lo que quiere, es la mejor de las noticias.

  • Faldas con aberturas y lentejuelas, la apuesta fuerte de Prada
  • Fendi recuperó la estética setentosa y homenajeó a Raffaella Carrà
  • Gucci presentó su segunda colección con Demna, con estética de boutique de lujo
  • Dolce & Gabbana viajó a Sicilia con encajes, leopardo y bordados
  • Armani cerró con elegancia metalizada bajo una bola disco
  • Glenn Martens dijo adiós en Diesel y Moschino tuvo nuevos diseñadores
RL
Rosana LuceroSociedad y vida

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