Peñarol se llevó un triunfo de Santiago del Estero y sigue en lo alto
Con 22 puntos de Agustín Pérez Tapia, el equipo marplatense dejó atrás la derrota ante Quimsa y ganó 87-74 en La Banda.
Es como cuando llegás a la casa de un amigo después de una semana difícil: sabés que hay que mostrarse entero, aunque por dentro todavía cargues con el mal momento. Peñarol llegó a La Banda con la derrota ante Quimsa todavía pesando, y se fue con un 87-74 sobre Olímpico que le devuelve aire. Y la verdad, lo disfruto.
Un arranque para no olvidar
El primer cuarto fue un golpe seco: los marplatenses abrieron con un parcial de 11-0 y marcaron el tono del partido. Olímpico reaccionó en el segundo período con once puntos de Jeremías Frontera desde el banco, pero Peñarol se fue al entretiempo arriba 43-35. Ahí aparecieron nombres que suman sin hacer ruido.
- Agustín Pérez Tapia: 22 puntos, el máximo goleador del partido.
- Iván Basualdo: 14 puntos y 10 rebotes.
- Luciano Guerra: 15 puntos en el ataque.
- Andrés Jaime: 8 asistencias en la conducción.
- Nacho Bednarek: 10 puntos con dos tapas en la primera mitad.
Cuando el local se acercó en el último cuarto con un parcial de 6-2, Peñarol no se desordenó. Tuvo la cabeza fría, con Jaime manejando los tiempos, Guerra en ataque y la experiencia de Vega en los minutos finales. Eso, para un equipo que quiere pelear arriba, vale más que cualquier estadística aislada.
Del otro lado, no alcanzó
Leo Costa tuvo lo suyo para pelear: Austin Wrighten aportó 18 puntos y Frontera y Lucas Pérez sumaron 15 cada uno. Pero Olímpico no encontró la forma de frenar a un rival que jugó parejo y repartió el juego ofensivo. La diferencia se sostuvo porque los visitantes defendieron con solidez.
Peñarol se va de Santiago del Estero con cuatro puntos sumados en dos presentaciones, y eso le permite seguir prendido en la parte alta de la Liga Nacional. Yo me quedo con la lectura colectiva: no fue un partido de un solo hombre, sino de un grupo que se animó a ser parejo. Lo que viene lo dirá la cancha, y yo me reservo el derecho a equivocarme con el pronóstico.
