Perdés un partido y te escriben que tu hijo tiene que morirse de cáncer: bienvenidos al tenis del siglo XXI
Flavio Cobolli, número 5 del mundo, se comió una derrota en Shanghái y de yapa le llovieron mensajes deseándole la muerte. El padre publicó uno para que se terminen las ganas.
Imaginate esto: llegás a tu casa después de un día horrible en el trabajo, te sentás a comer y un perfecto desconocido te manda un audio diciéndote que ojalá se muera tu hija. Ahora multiplicá eso por mil, ponele un ranking mundial y una raqueta de tenis al medio, y te vas a hacer una idea muy chiquita de lo que vive Flavio Cobolli cada vez que pierde un partido.
La derrota que abrió la caja de Pandora
El italiano, que hoy se codea con los mejores del circuito y figura quinto en el ranking ATP, cayó en tres sets frente al francés Adrian Mannarino en su debut en el Masters 1000 de Shanghái. Nada raro en el tenis, donde un mal día te manda a casa antes de tiempo. Lo verdaderamente insólito vino después, en las redes sociales, que ya sabemos que son ese patio de la escuela donde la gente se cree Gardel pero sin tener que dar la cara.
“En lugar de las Finals, a tu hijo le tiene que dar cáncer y se tiene que morir.”Mensaje publicado en Instagram contra Flavio Cobolli
La perlita, o mejor dicho el misil, fue un mensaje que aparecía firmado por una pibita de 19 años y que le deseaba lo peor al tenista. El padre y entrenador de Cobolli, Stefano, no se la bancó más y subió la captura a su cuenta de Instagram para que se terminen las ganas. Acompañó la denuncia con un aliento al pibe: Bravo, Fla. Luchaste y lo diste todo. A pensar en la próxima.
El descargo del padre, con los tapes abiertos
Stefano habló con una mezcla de hartazgo y tristeza. Reconoció que estos mensajes le llegan todo el tiempo y que reconoce que normal intenta borrarlos sin darles importancia, porque son muchísimos. Pero hay que hacer algo, agregó. Hasta deslizó la posibilidad de mandar todo a la banquina y abandonar las plataformas, aunque por ahora prefiere seguir mostrándolas para que la sociedad no se haga la distraída.
El entrenador, además, les mandó un mensaje directo a los padres de los haters. Nosotros somos fuertes, somos deportistas y superamos obstáculos mucho más grandes que un comentario de Instagram, pero hay muchas personas que podrían sufrir por esto y no es justo, escribió. Porque una cosa es putear a un jugador por un mal partido y otra, muy distinta, es cruzar una línea que termina en deseo de muerte.
Un problema que ya es bolita
Lo de Cobolli no es un caso aislado ni un berrinche de padres sobreprotectores. El circuito viene sumando denuncias de todo tipo: jugadores como Matteo Berrettini también reportaron amenazas e insultos después de partidos, situaciones que muchas veces están atadas a las apuestas deportivas que mueven fortunas de un lado al otro del planeta.
- Amenazas de muerte disfrazadas de cuenta anónima.
- Insultos que apuntan a la salud y la familia del jugador.
- Padres y madres que miran para otro lado mientras sus hijos vomitan odio desde el sillón.
- Plataformas digitales que facturan millones y ponen tres controles de seguridad como mucho.
- Apuestas que prenden fuego a un deporte que ya tiene suficientes presiones propias.
El pronóstico que me reservo el derecho de errar
La eliminación de Cobolli en Shanghái no le mueve el amperímetro en el ranking, porque sigue instalado entre los diez mejores del mundo. Pero el tema de fondo no se va a resolver solo. Los torneos ATP, las plataformas y los reguladores tienen una charla pendiente que ya no admite más reuniones en un PowerPoint y un comunicado tibio. Mientras tanto, yo me quedo con la imagen del viejo Stefano subiendo la captura para que el mundo vea la basura que recibe su hijo. Ojalá sirva de algo, aunque confieso que tengo más fe en que el padre de la pibita de 19 años se digne a controlar el celular de la nena antes que en que cambie el mundo con un posteo.
