River, el equipo del bombero que corre con el matafuegos vacío: a Junín con el agua al cuello
El Millonario visita a Sarmiento en un partido postergado que se volvió a esta altura una cuestión de vida o muerte matemática: afuera de los ocho, lejos de la Libertadores y con Ramón Díaz de nuevo en la conversación.
Volvamos a lo de siempre, pero al revés. Imaginate que tenés que pagar el alquiler el lunes, que el sueldo te llega un viernes, y encima te dijeron que el alquiler se paga el jueves. Bueno, así está River. Con el matafuegos vacío, corriendo al lugar del incendio. Los de Núñez llegan a Junín para enfrentar a Sarmiento en un partido postergado que se les transformó, sin quererlo, en una final anticipada. Y eso que faltan tres fechas.
El panorama es de manual de crisis: el equipo de Nuñez está afuera de los ocho que avanzan al playoff del Clausura y a seis puntos del puesto que entrega pasaje a la Copa Libertadores. La fase regular se les escapa de las manos como el café hirviendo en la mesada de la cocina. Con Leo Ponzio como DT interino desde hace cinco fechas, el balance es de cuatro victorias y una derrota, que suena bien hasta que uno mira la tabla y se acuerda de que los números no mienten.
Ramón Díaz, el nombre que no se va
Y acá aparece la novela. Después de once años afuera del club, Ramón Díaz volvió a la conversación grande. El detonante fue una carta pública de su hijo Emiliano, que contó que rechazó la dirección técnica de Corinthians en Brasil para, según sus palabras, cumplirle un sueño a su padre. La dirigencia no le cerró la puerta y el nombre quedó dando vueltas por los pasillos de Nuñez como pelota en área chica. Que cada uno saque sus conclusiones: lo concreto es que el apellido Díaz suena cada vez más fuerte y que el ciclo de Ponzio sigue bajo la lupa, con evaluación minuto a minuto.
Díaz fue el entrenador que precedió a Marcelo Gallardo en aquel ciclo que cambió al club para siempre. Un eventual regreso significaría correr a Ponzio, que todavía tiene crédito, pero crédito no es chequera infinita. Mientras tanto, los del Pueblo Viejo miran la tabla, miran el fixture y se agarran la cabeza.
El súper y una duda en el medio
Después de Junín, el calendario les regala el superclásico en la Bombonera, el primero de noviembre, con un condimento extra: el que tiene hoy el lugar de Libertadores que River necesita es justamente Boca. Para colmo, la tabla anual está en rojo. Como si te debieran el aguinaldo y el aguinaldo lo tuviese tu suegra.
Para el viaje a Junín, el técnico tiene una duda razonable en el mediocampo: con Almada de regreso a la titularidad, la pregunta del millón es si el que se sienta es Lautaro Pereyra, que viene de ser figura en el último partido, o Galván. Es el problema lindo de tener: cuando todos pelean por la camiseta, alguno sobra. Y acá sobra el que quede en el banco.
- River visita a Sarmiento en Junín por una fecha postergada del Clausura.
- El equipo está afuera de los ocho que avanzan al playoff y a seis puntos del lugar de Libertadores.
- Con Ponzio como DT interino, el ciclo es de cuatro victorias y una derrota en cinco fechas.
- Ramón Díaz volvió a sonar como candidato fuerte al banco tras la carta pública de su hijo Emiliano.
- Después de Junín, el superclásico en la Bombonera el 1° de noviembre, con Boca como dueño del pasaje que River necesita.
Ahora bien, ¿qué esperar de este partido? Me reservo el derecho de errar el pronóstico, como siempre, pero el olfato me dice que River se juega algo más que tres puntos: se juega el aire. Si gana, respira y se mete otra vez en la conversación. Si empata o pierde, empieza a discutir cosas que prefiere no discutir. Sarmiento, mientras tanto, juega en casa y con la tranquilidad del que no tiene nada que perder, que a veces es el arma más pesada de todas.
