Martes, 8 de septiembre de 2026
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Rotta el Hutt, el bebé que regresa: un personaje animado se cuela en la nueva película de Star Wars

El hijo de Jabba ya había sido rescatado una vez, en la película animada de 2008 que sigue siendo la más floja de toda la franquicia. Ahora, casi veinte años después, aparece en la pantalla grande de la mano de Din Djarin y con la voz de Jeremy Allen White. Una historia con demasiadas vueltas.

Por Emilio BravoCultura y espectáculos · 8 de septiembre de 2026 · hace 1 h

A mí, lo confieso, la primera vez que vi el nombre de Rotta el Hutt en pantalla me sonó a chino básico: un personaje que no me decía absolutamente nada, perdido entre una galaxia enorme llena de criaturas, mundos y nombres impronunciables. Pero resulta que no, que Rotta no es un recién llegado al universo Star Wars, ni muchísimo menos. Es, nada menos, el bebé Hutt que protagonizó la película animada Star Wars: The Clone Wars allá por 2008, la misma que ofició de piloto cinematográfico de la serie homónima y que, dicho sea de paso, todavía hoy carga con el dudoso honor de ser la entrega peor valorada de toda la saga en las principales plataformas de crítica. Para que nos demos una idea: un paupérrimo dieciocho por ciento en Rotten Tomatoes y un tibio seis sobre diez en IMDb, números que duelen hasta en el corazón más fanático.

Lo que me interesa pensar es por qué este personaje vuelve ahora, justo en The Mandalorian and Grogu, y por qué lo hace después de casi dos décadas dando vueltas en el archivo casi olvidado de la animación. Y la respuesta, sospecho, tiene que ver con una de esas decisiones de los guionistas que parecen menores y terminan siendo una pequeña declaración de principios: la saga se mira a sí misma, se reconoce, se da maña con lo que tiene a mano y rescata del fondo del baúl lo que antes fue un fracaso, hoy una curiosidad, y mañana quizás una pieza entrañable. Rotta reaparece con la voz de Jeremy Allen White y, con él, vuelve también una idea: la de que la guerra de las galaxias es, antes que cualquier cosa, una conversación larguísima consigo misma.

Veinte años no es nada: el rescate que se repite

La nueva película llega a Disney+ con la trama de siempre, o casi: Din Djarin, el mandaloriano de siempre, se embarca en una misión para rescatar a un joven Hutt llamado Rotta, hijo del mismísimo Jabba. Hasta ahí, todo parece una aventura autónoma, una más dentro del carrusel infinito de encargos del cazarrecompensas más famoso de la galaxia. Pero quien haya prestado atención a la vertiente animada descubre rápido que el aire de la misión le resulta conocido, y no por casualidad: Rotta ya había sido rescatado una vez, con Anakin Skywalker y Ahsoka Tano como improvisados guardaespaldas, en aquella película de 2008 que George Lucas y Dave Filoni usaron para presentar al mundo la serie The Clone Wars.

En aquella oportunidad, el plan era el siguiente: el Conde Dooku tenía secuestrado al pequeño Rotta para forzar una alianza con las redes criminales del clan Hutt, y la Orden Jedi debía sacarlo del quilombo antes de que el asunto diplomático se desmadrara. La premisa, si uno la piensa, no era tan descabellada: meter al hijo de Jabba en medio del conflicto galáctico era una manera astuta de atar los hilos del underbelly criminal con la guerra oficial. Lo que no terminó de cuajar fue el tono, ni la animación, más rígida y esquemática que el estilo visual icónico de la saga, ni la elección de abrir la serie animada con un rescate de un bebé Hutt en lugar de, digamos, una batalla de verdad entre clones y separatistas. Al público, no nos vamos a engañar, le quedó gustando a medias.

La película que pudo ser y no fue

Hay una lectura bastante tentadora de aquel estreno fallido, y es la de que el material habría funcionado mejor en otro formato. Piensen conmigo: la misma historia contada como los dos primeros episodios de la serie animada, con su ritmo de capítulo, sus pausas, su tiempo para respirar, probablemente habría sido recibida de otra manera. El público, a las series, les perdonamos muchas más cosas que a las películas; les aceptamos con más ganas el tono de piloto, los personajes recién presentados, incluso las mascotas rojas que hablan. Pero como película de cartel, la cosa pintaba floja desde el vamos, y la crítica, que para eso está, le pasó factura sin contemplaciones.

Lo curioso es que, con el paso de los años, el personaje de Rotta fue quedando en un limbo extraño. Los fans más enfermis lo recordábamos con cariño irónico, casi como se recuerda a un excompañero del secundario del que uno no sabe bien qué fue de su vida. Y ahora, de golpe, reaparece en la pantalla grande, en una historia con Din Djarin, Grogu y todo el peso de la acción real. Es, si se quiere, un cierre de círculo: lo que en 2008 fue un experimento fallido hoy se reincorpora al canon vigente, con actores de carne y hueso, con marketing de película de cine y, esta vez sí, con la chance de ser entendido.

Horarios, precios y dónde ir a verla

  • The Mandalorian and Grogu se encuentra disponible en Disney+, la plataforma de streaming del grupo, con acceso mediante suscripción mensual o anual según el país y el plan elegido.
  • En la Argentina, el servicio se puede contratar directamente desde la web oficial disneyplus.com o a través de los combos de las operadoras de cable y telefonía que ofrecen el paquete como parte de su grilla premium.
  • La película está disponible en su idioma original, en inglés, y con doblaje al español latino y al castellano peninsular; los subtítulos también pueden configurarse en varios idiomas desde el menú de la plataforma.
  • Quien prefiera verla en pantalla grande deberá consultar la cartelera de cada complejo: el estreno en cines dependió de la decisión de cada mercado y, en el nuestro, tuvo una corrida limitada en salas IMAX y cadenas como Cinemark, Hoyts y Showcase.

A mí, lo que más me gusta de esta vuelta de Rotta es lo que tiene de reconciliación. La saga reconoce sin aspavientos que aquella película de 2008 no fue su mejor momento, pero también rescata algo de aquello, lo reescribe, lo pone en valor. Es un gesto de enorme madurez creativa, y hasta diría que es un gesto humano: hacerse cargo de los propios tropiezos y seguir construyendo sobre ellos. Después de todo, si hasta George Lucas se permitía cambiar de opinión cada diez minutos, bien podemos nosotros aceptar que Rotta el Hutt, aquel bebé que no nos convencía del todo, termine siendo un personaje entrañable en esta enorme familia disfuncional que es Star Wars.

EB
Emilio BravoCultura y espectáculos

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