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"Silo" cierra su tercera temporada con una defensa a ultranza de las libertades tomadas sobre la trilogía de Hugh Howey

Graham Yost, showrunner de la serie de Apple TV+, sostiene que la distancia respecto de los libros no es un defecto sino una necesidad del lenguaje televisivo. El escritor, formado en la cultura del fan fiction, respaldó cada cambio desde el arranque del proyecto.

Por Agustina QuirogaVitivinicultura y campo · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Adaptar una novela a la pantalla chica nunca fue un ejercicio de traducción literal, y menos cuando la fuente es una trilogía distópica como la que escribió Hugh Howey bajo el título "Wool". Graham Yost, responsable creativo de "Silo" en Apple TV+, volvió a poner el tema sobre la mesa al cierre de la tercera temporada, y lo hizo con una definición tajante: su trabajo consiste en convertir un libro en una serie de televisión, y eso, dijo, obliga a tomar decisiones que el texto escrito nunca tuvo que enfrentar.

Un personaje que se queda aunque el libro lo deja ir

El ejemplo más discutido por los lectores aparece en la tercera entrega. La protagonista continúa en pantalla, pese a que el segundo libro, que sirvió de base para esa temporada, prescinde de ella durante largos trechos. Yost reconoció sin rodeos que la decisión fue consciente: sacar al personaje habría roto el hilo emocional que sostiene a una audiencia que sigue la historia semana a semana. En una novela, argumentó, ese corte puede pasar inadvertido; en una serie, equivale a perder al televidente.

Howey, por su parte, no solo toleró esos desvíos sino que los alentó. Su biografía dentro de las comunidades de escritura participativa lo acostumbró a pensar la obra como un territorio abierto, una premisa que el propio Yost resumió en una frase: para el autor, el verdadero valor del proyecto está en formar parte de una comunidad de personas que trabajan dentro de la historia, y siempre ha apoyado que cada uno aporte sus propias ideas.

“A veces recibo mensajes de amigos que acaban de leer los libros y me dicen que nos hemos alejado muchísimo. Y yo pienso: sí, amigo, ese es mi trabajo. Tengo que convertir esto en una serie de televisión. Y no soy yo solo: somos un grupo muy grande de personas.”Graham Yost, showrunner de "Silo"

Dos audiencias, dos formas de mirar

La serie convive con un fenómeno que las plataformas de streaming conocen bien: dos públicos que se cruzan en los foros sin terminar de leerse entre sí. Por un lado están los lectores que llegaron a la pantalla después de pasar por los libros, muchos de los cuales controlan cada guiño, cada omisión y cada cambio de orden. Por el otro, un número creciente de espectadores que conocieron a Juliette Nichols directamente en la pantalla y piden, con insistencia, que no se les adelante información del material original. Yost dijo considerar legítimas las dos formas de acercamiento y asumió que la convivencia no siempre es cómoda.

  • La protagonista se mantiene en pantalla durante la tercera temporada, aunque el segundo libro la deja fuera del foco narrativo.
  • Howey avaló desde el arranque que la serie tomara distancias respecto de los textos, en línea con su experiencia en comunidades de ficción de fanáticos.
  • Yost reconoció recibir quejas directas de amigos lectores por el grado de libertad adoptado.
  • La producción defiende esos cambios como parte del proceso de convertir una novela en una serie de televisión.

El creador de "Silo" dejó flotando una pregunta que excede a su propia producción y que cualquier adaptación termina por responder, para bien o para mal, en el rating: hasta dónde puede alejarse una serie del libro que la inspiró sin dejar de ser fiel a lo esencial, y, sobre todo, quién decide cuándo esa distancia dejó de ser una licencia creativa para convertirse en una traición al lector.

AQ
Agustina QuirogaVitivinicultura y campo

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