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Uno de cada cuatro argentinos ya se apoya en inteligencia artificial para decidir una compra

El informe Consumer Pulse de Bain & Company muestra un mapa detallado del uso de IA en el proceso de compra: el 27% la usa como asistencia, el 30% aceptaría delegar todo el proceso y el 72% ya la incorporó a su vida cotidiana, con la cosmética y los artículos del hogar como las categorías más permeables.

Por Carla RiverosCiencia y tecnología · 21 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El 27% de los consumidores argentinos recurre hoy a la inteligencia artificial como ayuda durante una compra, según el relevamiento Consumer Pulse elaborado por la consultora Bain & Company. La cifra equivale a uno de cada cuatro compradores y se refiere a un uso concreto: pedirle a una herramienta digital que compare precios de productos de limpieza, sugiera opciones de cuidado de la piel o reúna reseñas antes de pasar por la caja.

La investigación de servicios y precios concentra más confianza que la compra completamente automatizada. El 41% de los encuestados acepta apoyarse en la IA para investigar servicios y precios, y el 36% confía en su intervención para recibir asistencia y seleccionar productos. La disposición a entregar todo el proceso, incluida la transacción, llega al 30%: se trata de una intención declarada, no de la proporción de personas que ya compra de esa manera.

Qué puede hacer la IA en una compra

  • Comparar precios y características entre productos similares, como dosificadores de lavandina o distintas marcas de protector solar.
  • Investigar opciones antes de decidir, reuniendo fichas técnicas, comentarios de usuarios y diferencias entre versiones.
  • Organizar la lista del hogar con recordatorios de reposición y estimaciones de consumo.
  • Sugerir productos a partir de reseñas verificables y datos objetivos del propio catálogo.

La consultora denomina comercio agéntico al esquema en el que un programa elige y concreta la adquisición por cuenta del usuario. En ese modelo, la persona pasa de comparar catálogos y leer reseñas a supervisar un proceso que esas mismas tareas quedan en manos del sistema. El cambio central está en quién toma la decisión final: el algoritmo propone y ejecuta, el consumidor valida.

Las aplicaciones varían según el rubro. La cosmética aparece como una categoría donde la investigación previa favorece la intervención de agentes, porque requiere leer ingredientes y contrastar fórmulas. Para los artículos básicos del hogar, el avance se orienta al precio y la eficiencia, ya que la decisión suele ser más estandarizada. En alimentos envasados, donde pesan las preferencias personales y de marca, el informe prevé una incorporación más gradual, acompañada por herramientas de planificación.

El fenómeno se apoya en una adopción más amplia: el 72% de los consumidores argentinos ya incorpora inteligencia artificial en su vida cotidiana, la búsqueda de información registra un 55% de uso y las actividades educativas y de formación, un 47%. Esa presencia previa funciona como puerta de entrada para el salto hacia las compras, todavía en etapa inicial.

Qué proyecta el informe para el corto plazo

Para los próximos meses, Bain & Company anticipa una combinación de funciones: los agentes participarían en el descubrimiento y la selección de productos, mientras que los comercios conservarían el cobro y la entrega. También señala que los sistemas priorizan características técnicas, información objetiva y reseñas verificables al evaluar opciones, un dato clave para entender por qué algunos rubros se prestan mejor que otros a la automatización.

Lo que todavía no se sabe: cómo se traducirá ese 30% de intención de delegar la compra completa en operaciones efectivamente concretadas, ni cuántas personas cambiarán de herramienta tras una primera experiencia. Tampoco está claro qué nivel de supervisión exigirán los usuarios una vez que el sistema demuestre resultados, ni cuánto se moverá la aguja en alimentos envasados, la categoría donde la adopción se anticipa más lenta.

CR
Carla RiverosCiencia y tecnología

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