20.000 dólares por un dolor de tobillo y 17 minutos en la cancha: el papelón de Giovannini en el US Open
La cordobesa de 19 años abandonó en la qualy del último Grand Slam del año y se topó con una regla poco conocida pero muy concreta: la que castiga los rendimientos que no están a la altura del circuito. La multa le come el 62,5% de lo que había ido a buscar a Nueva York.
Es como ir al supermercado con la lista escrita, llegar hasta la góndola y volverte con las manos vacías porque te acordaste de que tenías la heladera llena. Algo así le pasó a Luisina Giovannini en el US Open: armó la valija, cruzó medio continente, se calzó las zapatillas en Flushing Meadows y se fue a los 17 minutos, cuando el tanteador le gritaba 5-0 en contra. La italiana Lucia Bronzetti no había aflojado el acelerador ni un segundo. Y acá no quedó en una anécdota triste: el bolsillo de la cordobesa, de 19 años y 198 del mundo, terminó 20.000 dólares más liviano.
Una regla que casi nadie tiene en el radar
La norma se llama First-Round Performance y forma parte del reglamento de los Grand Slams. Suena a tecnicismo de leguleyo, pero la idea es simple: si un jugador sale a la cancha en la primera ronda y su performance no alcanza el estándar profesional que el circuito considera razonable, el árbitro puede meterle una multa de hasta el total del premio. En el caso de Giovannini, el premio por esa instancia era de 32.000 dólares, y le aplicaron el 62,5%. O sea, 20.000 verdes que se fueron al tacho.
- El reglamento mira varios factores: no completar el partido, no haber jugado en las semanas previas, haberse retirado del torneo anterior o usar un ranking protegido, entre otros.
- Giovannini no disputaba un encuentro oficial desde Wimbledon, dos meses antes del US Open.
- La propia jugadora había admitido públicamente que arrastraba una lesión que condicionó su preparación.
Acá viene lo que muchos se preguntan: ¿la están sancionando por lesionarse? No. La multa no es una acusación de simuladora ni de trucha. Es una decisión administrativa, basada en cómo se vio el partido desde la butaca del árbitro. La italiana le había ganado 21 de los 29 puntos disputados; Giovannini no había ganado un solo game de servicio. Para el reglamento, ese combo de números y antecedentes no cierra. Y, aunque duela, la lógica es bastante razonable: en un circuito donde cadaAppearance alimenta estadísticas, patrocinios y reputación, no podés aparecer dos meses después, jugar 17 minutos y pretender que lo de adentro del court fue un accidente del destino. Hay un piso, y ese piso no se negocia.
“Vengo con una lesión de hace un tiempo, entonces estoy recuperándome para poder estar al 100% en los Juegos.”Luisina Giovannini
La pibe de Río Tercero ya pasó la página y mira hacia Rosario, donde en noviembre se disputan los Juegos Suramericanos. En la conversación con la prensa dejó una frase que pinta de cuerpo entero lo que siente por la ciudad que la adoptedó: dijo que es como su segunda casa, que vive ahí desde hace ocho años. Habrá que ver si la rodilla y el tobillo le dan una tregua antes de esa cita, porque sin físico no hay tenis que valga, y ella lo sabe mejor que nadie después de este cachavazo neoyorquino.
Pronóstico reservado y con derecho a errar: Giovannini tiene tiempo y talento de sobra para darle vuelta a esta página. Los 19 años no se cumplen dos veces, y este tropezón, más que una lápida, puede terminar siendo el cachetazo que la puso frente al espejo. Si el tobillo le afloja la pelota, lo de Nueva York va a quedar como una mala noche de hotel. Y los 20.000 dólares, como el precio de una lección que, créanme, no se olvida más.
