El Burrito, Aprea y una camiseta que vale más que cualquier ascenso
El pivote del básquet de River le regaló su dorsal a Ariel Ortega en un restaurante y se llevó algo que no se compra en ninguna tienda: la promesa de un ídolo. Crónica del cruce, el festejo del Pueblo Viejo y lo que viene en la Liga Argentina.
A veces uno se cruza con alguien en un bar y se da cuenta de que el mundo es un kiosco: vos pidiendo tu café y, dos mesas más allá, el tipo que te hizo gritar goles de chico. Algo así le pasó a Julián Aprea, el pivote y capitán del básquet de River, que se topó con Ariel Ortega en un restaurante y terminó regalándole su propia camiseta con el dorsal personalizado. Y ojo: no era una camiseta cualquiera. Era la del ascenso.
Un encuentro que se cocina a fuego lento
El escenario fue tan argentino como un asado del domingo: dos camisetas, un abrazo y un video. Aprea registró el momento en sus redes y lo resumió con una frase que suena a confesión: "Ayer cumplí otro sueño más en mi carrera. Regalarle mi camiseta a mi ídolo de toda la vida". Lo demás lo dejó dicho entre líneas: hay gestos que pesan más que cualquier título.
“Además de ser un ídolo, sos una gran persona y todo River te ama por la humildad y el amor que tenés por la camiseta.”Julián Aprea
El Burrito se compromete con el básquet
Porque el Burrito, que de gambeta sabe y de silencio no tanto, no se quedó en la foto. Le tiró palabras al plantel como quien tira una asistencia con el exterior: "Vamos a estar ahí apoyando al básquet y a ustedes, que metieron huevo, garra, y el año que viene vamos a estar ahí apoyando". Traducción para los del Pueblo Viejo: el fútbol le tira una mano al básquet y el Básquet, claro, la acepta.
- River ascendió a la Liga Argentina desde la Liga Federal y vuelve a la segunda categoría del básquet nacional.
- El encuentro Aprea-Ortega ocurrió en un restaurante, en plena semana de festejo riverplatense.
- Aprea es referente, capitán y uno de los emblemas del plantel que logró el ascenso.
- Ortega se comprometió públicamente a acompañar al equipo durante la próxima temporada.
- El desafío será sostener el nivel ante rivales de mayor jerarquía y exposición.
Yo, que ya peino algunas canas y todavía me emociono cuando alguien dice "metimos huevo", confieso que este tipo de cruces me reconcilian con el deporte. Un pibe que se rompe la espalda en la pintura, un ídolo que firma autógrafos con la misma cara con la que firmaba contratos en Núñez y una camiseta que pasa de mano como una reliquia familiar. Si esto no es el Pueblo Viejo, que baje Dios y lo vea.
Ahora bien, la pregunta del millón: ¿qué puede dar este River en la Liga Argentina? El plantel viene con hambre, con una hinchada que se subió al carro del ascenso y con un sponsor emocional de lujo. Pero la segunda categoría no perdona: hay que sostener la intensidad, ajustar el tiro perimetral y, sobre todo, no dormirse en los viajes largos del interior. Veremos si los del Pueblo Viejo aguantan la pulseada o si la ilusión se queda en el camino. Como siempre, me reservo el derecho de errar.
