Lunes, 31 de agosto de 2026
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Bill Gates advierte que la inteligencia artificial puede habilitar el bioterrorismo y vaciar oficios enteros en menos de diez años

En un ensayo de seis mil palabras, el cofundador de Microsoft reclama impuestos a los robots, reserva de tareas para personas y un debate global sobre los riesgos de una tecnología que ya interpreta, decide y ejecuta acciones por cuenta propia.

Por Carla RiverosCiencia y tecnología · 31 de agosto de 2026 · hace 15 h

La inteligencia artificial ya es capaz de juntar y procesar información sensible sobre explosivos, programas maliciosos y agentes biológicos. Esa misma potencia, que hoy sirve para acelerar el hallazgo de vacunas, puede convertirse en una puerta de acceso para diseñar enfermedades letales. Bill Gates sostiene que se trata de un problema global que ningún país puede resolver en soledad.

La advertencia aparece en un ensayo de unas seis mil palabras titulado 'The Turbulent AI Era Is Here. The Choices We Make Are Critical'. Allí, el cofundador de Microsoft describe tres riesgos concretos: el uso hostil de la IA para fabricar armas biológicas, la automatización acelerada de oficios como el derecho, la medicina y el desarrollo de software, y la concentración de poder en manos de gobiernos y empresas que ya dominan el sector.

Bioterrorismo con ayuda de inteligencia artificial

Para graficar el peligro, Gates explica que los modelos más avanzados ya no se limitan a buscar datos: los interpretan, redactan instrucciones y pueden asistir en la ejecución de acciones concretas. Esa autonomía creciente vuelve más difícil determinar quién es responsable cuando algo sale mal, ya sea un error de cálculo, un ataque injustificado o víctimas civiles provocadas por armas que se manejan solas.

“Muchos empleos desaparecerán para siempre.”Bill Gates, cofundador de Microsoft

El mercado laboral, en el centro de la tormenta

La diferencia con revoluciones anteriores es clave. Mientras la mecanización del siglo XX reemplazó sobre todo trabajo físico, los sistemas actuales sustituyen parte de la cognición: observan, escuchan, escriben, programan y resuelven problemas. Sectores como el derecho, la atención al cliente, la medicina, el software y parte de la manufactura aparecen entre los más expuestos. Según el documento, el cambio se completará en el término de una década, no a lo largo de generaciones, lo que deja poco margen para capacitar o reubicar a quienes queden afuera.

  • Gravar a robots y sistemas de IA con impuestos comparables a los que pagan los trabajadores humanos, para financiar la reconversión laboral.
  • Reservar formalmente para personas los oficios ligados a la salud, el cuidado y el acompañamiento emocional, aun cuando la tecnología pueda hacerlos.
  • Frenar la producción masiva de contenido falso mediante herramientas automatizadas, que abaratan las campañas de desinformación.
  • Fortalecer los sistemas de salud pública para detectar y responder rápido a amenazas biológicas creadas con asistencia de IA.
  • Promover un debate internacional sobre quién responde cuando un sistema autónomo causa un daño, sea accidental o deliberado.

El ensayo también apunta contra la concentración: advierte que unas pocas empresas y gobiernos concentran la capacidad de cómputo y los datos necesarios para entrenar modelos avanzados. Para Gates, sin reglas claras, la inteligencia artificial promete reducir barreras técnicas para el bioterrorismo, automatizar oficios a velocidad inédita y consolidar el poder en manos de pocos, en lugar de democratizar el acceso a la tecnología.

Lo que todavía no se sabe

El texto deja varias preguntas abiertas. No precisa cómo se cobrarían los impuestos a los robots ni qué organismo los administraría. Tampoco define qué tareas quedarían vedadas a las máquinas ni quién controlaría esa lista. Y, sobre todo, no aclara si los países están dispuestos a coordinar respuestas frente a un riesgo que, según el propio Gates, no respeta fronteras.

CR
Carla RiverosCiencia y tecnología

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