Cerúndolo se topó con la muralla belga y quedó otra vez en la puerta de los cuartos
El argentino volvió a quedarse en octavos de final de un Grand Slam: cayó ante Alexander Blockx por 6-3, 4-6, 7-5 y 7-5, en un partido donde los números no forzados y las chances desperdiciadas terminaron definiendo la historia en el US Open.
Hay una sensación que conozco bien: cuando vas al supermercado con la lista escrita, te plantás frente a la góndola y te olvidás la mitad. Algo así le pasó a Francisco Cerúndolo en Flushing Meadows: tenía la lista de los cuartos de final en la mano, llegó hasta la puerta, pero se quedó afuera otra vez. Esta vez el que le cerró el paso fue el belga Alexander Blockx, un pibe de 21 años que juega desde tan atrás que parece que le tira la pelota al arquero desde el área chica.
El Verdinegro ya conocía el camino hasta los octavos de un Major: lo había hecho en el Australian Open y en Roland Garros, siempre con el mismo final amargo. Lo que buscaba en el US Open era dar ese paso que le falta desde hace rato, y durante gran parte del partido dio la sensación de que podía encontrarlo. Pero en el tenis, como en la vida, sentir que podés y hacerlo son dos cosas bien distintas, y Blockx se lo recordó con cada pelota que devolvía desde cinco metros detrás de la línea.
Un primer set que contó la historia del partido
Porque la clave del encuentro estuvo en el aprovechamiento: la diferencia entre el que gana y el que se va a casa fue, básicamente, saber meter la pelota cuando la tenías que meter. Cerúndolo tuvo nada menos que ocho chances de quebrar el servicio del belga en el primer set y sólo pudo convertir una. Blockx, en cambio, tomó las dos primeras que tuvo, cerró el parcial 6-3 en cincuenta minutos y dejó claro que no estaba en Nueva York de paseo.
El segundo parcial mostró al mejor Cerúndolo del día. Quebró al arranque, sostuvo su servicio sin pasar sobresaltos y encontró una variante que le cambió la cara: subir a la red. Del lado de los del Pueblo Viejo siempre se dice que el que va a la red es un campeón; el argentino ganó 13 de los 15 puntos que jugó arriba en ese set y se lo quedó 6-4 para empatar el partido. Por un rato pareció que la historia iba a cambiar.
Los números que duelen
- Cerúndolo terminó con 34 golpes ganadores y 50 errores no forzados; Blockx metió 36 winners y cometió 44 no forzados.
- En chances de quiebre, el argentino convirtió apenas 3 de 17; el belga hizo 6 de 12.
- Blockx se llevó 137 puntos contra 133 de Cerúndolo, en un partido que duró dos horas y diecinueve minutos.
- El marcador final fue 6-3, 4-6, 7-5 y 7-5 a favor del europeo, 34° del mundo.
- Cerúndolo acumula tres octavos de final en Grand Slams sin poder cruzar esa barrera.
Los números no mienten, y los del porteño cuentan una historia conocida: el doble de errores no forzados del rival en los momentos decisivos es un peso que no se puede cargar en un partido grande. En el tercer y cuarto set, Blockx volvió a manejar la distancia, sostuvo su juego cuando apretaba el calor neoyorquino y quebró en los momentos justos para cerrar ambos parciales por 7-5. Cuando el polvo se asentó, el belga se abrazó con su equipo y al argentino le quedó esa sensación amarga de otra oportunidad que se escapa por la ventana.
Me da la impresión de que el Flaco tiene con qué dar ese salto: el tenis está, la cabeza también. Pero mientras siga regalando 17 chances de quiebre y aprovechando sólo tres, va a seguir chocando contra la misma pared, ya sea belga, francesa o de cualquier otro origen. ¿Podrá romper esa barrera en 2027? Yo, la verdad, me reservo el derecho de errar: el tenis es muy hermoso para hacer pronósticos en caliente, y menos después de ver a un pibe de 21 años devolver todo desde el fondo como si le debiera un favor a la línea de cal. Lo que sí te digo es que la próxima vez que lo vea en una cancha, voy a llevar mi propia lista al supermercado: si Cerúndolo pasa los octavos, voy a tener que repensar varias cosas.
