Martes, 15 de septiembre de 2026
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Cuando un bulto en el cuello deja de ser un trámite y empieza a preocupar

Un ganglio inflamado en la mandíbula o el cuello aparece con cada resfriado y casi siempre responde a una infección pasajera. Pero hay tamaño, textura, dolor y tiempo de evolución que cambian el escenario: cuándo conviene consultar y qué mira el médico en el consultorio.

Por Rosana LuceroSociedad y vida · 15 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Acá en Chimbas, doña Marta se toca el costado del cuello mientras hierve el mate y se queda pensando: ese bultito que le apareció hace diez días, con la gripe del nene, ¿ya tendría que haberse ido? La pregunta es de las que se hacen miles de personas cada invierno, porque el cuello es una de las zonas donde el cuerpo más delata lo que está pasando adentro. Y la respuesta no es única: depende de cómo se siente, cuánto mide y cuánto tiempo lleva ahí.

Para entender por qué un ganglio se influma hay que saber qué es. El cuerpo tiene alrededor de 600 ganglios linfáticos repartidos desde las piernas hasta la mandíbula, y funcionan como filtros que retienen bacterias, virus y otras sustancias. El doctor Daniel Sullivan, médico internista de Cleveland Clinic, lo explica con una imagen bien gráfica: los ganglios linfáticos son el sofisticado sistema de alcantarillado del cuerpo. Cuando aparece una infección en la garganta, en una muela o en una herida cercana, esos filtros se ponen a trabajar y se agrandan, a veces de un día para el otro.

Cuando el bulto deja de ser un trámite

El problema es que la inflamación en el cuello, lo que en la jerga médica se llama linfadenopatía cervical, no siempre responde a una infección pasajera. Varios tipos de cáncer pueden manifestarse justamente por acá: leucemia, linfoma, melanoma, carcinoma de células escamosas, cánceres de la boca y cáncer de tiroides están entre los más asociados. En otros, la inflamación es el primer indicio visible de que un tumor se diseminó desde otro lugar del cuerpo. Cuando las células cancerosas se desprenden del tumor original, entran en el torrente sanguíneo o el sistema linfático y se diseminan a otras partes del cuerpo, advirtió el especialista.

“Si esto lleva ocurriendo más de dos semanas y siguen aumentando de tamaño, es una señal de alarma que nos obliga a investigar causas más allá de las infecciones comunes.”Doctor Daniel Sullivan, médico internista de Cleveland Clinic

Distinguir una inflamación benigna de una potencialmente grave no es posible a simple vista ni con el tacto de un vecino, y por eso los médicos piden estudios cuando las señales se acumulan. Un análisis de sangre, una ecografía del cuello y, según el caso, una biopsia son las herramientas habituales para sacarse la duda. Lo que no conviene hacer es automedicarse con antibióticos a partir de un bulto, ni esperar meses confiando en que se va a ir solo. Y acá viene lo que Doña Marta, como cualquier vecino de Rawson o de cualquier barrio, quiere saber: en la enorme mayoría de los casos, ese ganglio inflamado es la prueba de que el cuerpo está peleando una gripe y en dos semanas vuelve a su lugar. Pero si el bulto crece, se endurece, no duele o no se va, la consulta no sobra: hacerse ver a tiempo es lo que marca la diferencia entre un susto y un problema serio.

RL
Rosana LuceroSociedad y vida

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