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Sábado, 24 de octubre de 2026
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Después de los 40, entrenar distinto: la clave no es hacer más, sino organizar mejor

La masa muscular empieza a reducirse con mayor rapidez, la recuperación se vuelve más lenta y las rutinas que antes funcionaban pueden dejar de dar resultados.pleks Expertas en deporte y entrenamiento explican qué cambiar para sostener la fuerza, la movilidad y la autonomía con el paso de los años.

Por Rosana LuceroSociedad y vida · · hace 1 h
Después de los 40, entrenar distinto: la clave no es hacer más, sino organizar mejor

A los cuarenta y pico, muchas personas descubren algo que parece una contradicción: siguen moviéndose, no cambian apenas sus hábitos y, sin embargo, el cuerpo responde peor. El peso sube, el rendimiento baja o una rutina que antes resultaba manejable empieza a exigir un esfuerzo mucho mayor. Ahí, en esa primera frutada de la mañana, cuando una se pregunta qué está haciendo mal, aparece la primera lección: el problema casi nunca es la falta de esfuerzo, sino la lógica con la que se entrena.

La médica cardióloga Patricia Sangenis, especialista en medicina del deporte y longevidad, lo formule así: la mejor inversión que una mujer puede hacer es construir músculo que la va a sostener durante las próximas décadas. No es una frase motivacional para el gimnasio, sino una cuestión práctica y bastante concreta: ese músculo sostiene el cuerpo en sentido literal y, sobre todo, sostiene la independencia funcional en los años posteriores a los cincuenta. Subir una escalera, cargarse una bolsa, levantarse de una silla o caminar un tramo largo dejan de ser gesto automáticos cuando la masa muscular se erosiona.

“La mejor inversión que una mujer puede hacer es construir músculo que la va a sostener durante las próximas décadas.”Patricia Sangenis

Repetir, aunque parezca boredom

Hay un cambio que genera resistances y que, al mismo tiempo, resulta contraintuitivo: aceptar la repetición. La tentación natural, cuando el cuerpo se vuelve más lento o aparece alguna molestia, es cambiar de rutina cada semana, probar con algo distinto, buscar la plantilla nueva que vuelva a stimulates el entusiasmo. El problema es que esa variedad tiene un costo. Si los movimientos principales se repiten, se puede corregir la técnica y se pueden registrar avances reales; si se cambia todo el tiempo, resulta difícil saber si lo que funciona es el programa o simplemente la inspiración del día.

La entrenadora personal Michaela Bentley, que worked durante años en Estados Unidos y a los sesenta identificó el núcleo del asunto: el problema no era el esfuerzo, sino la lógica del entrenamiento. Ella lo vivió en primera persona, porque empezó a subir de peso y todo lo que había hecho durante toda su vida para mantenerse en forma dejó de servir. Esa experiencia personal es justamente lo que le da a sus recomendaciones un valor particular: no habla desde la teoría, sino desde el momento exacto en que las reglas de siempre dejaron de alcanzar.

“Empecé a subir de peso y todo lo que había hecho durante toda mi vida para mantenerme en forma dejó de funcionar.”Michaela Bentley
  • Repetir los movimientos principales para mejorar la técnica y poder medir los avances con claridad.
  • Progresar de forma gradual: aumentar la carga, las repeticiones o el volumen total según la respuesta del cuerpo.
  • No perseguir un número mágico de repeticiones; el criterio de eficacia es que las últimas sean difíciles sin perder la técnica.
  • Priorizar el sueño y respetar los días de pausa, porque la adaptación ocurre durante la recuperación.
  • Dejar al menos dos minutos entre series exigentes.
  • Sumar movimiento cotidiano, como caminar, subir escaleras o hacer tareas domésticas, para elevar el gasto energético diario sin recargar la fatiga.

El descanso y la comida también son parte del trabajo

El descanso, en este contexto, no es una concesión ni un premio por haber entrenado bien. Es parte del proceso, porque el cuerpo se adapta durante la recuperación y no durante el esfuerzo. Por eso, sleeping bien y respetar los días de pausa pesan tanto como la propia sesión. También implica un detalle que casi nadie aplica bien: dejar al menos dos minutos entre series exigentes. Es el tiempo mínimo razonable para que el sistema cardiovascular y el músculo recuperen parte de lo que consumieron.

En cuanto a la alimentación, Bentley fue directa: para perder grasa, lo que define el resultado es el total de calorías, mucho más que discutir si provienen de carbohidratos o de grasas. Esaitated priority ordering en la que se debe pensar la no necesita una tabla complicada ni una lista interminable de prohibiciones; necesita un total que se pueda sostener en el tiempo. Y, como en todo lo demás, el sueño y la pausa forman parte de la ecuación tanto como el menú. Después de los cuarenta, querer el plan de los treinta es un error frecuente; el cuerpo ya no procesa las señales.

RL
Rosana LuceroSociedad y vida

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