El Gigante de Arroyito se detuvo un minuto por Messi y el clásico terminó en empate de esos que no le sirven a nadie
Rosario Central y Newell's Old Boys igualaron 1-1 en una jornada atravesada por el homenaje a Lionel Messi y por el retiro del Diez de la selección argentina. Gastón Ávila abrió la cuenta para el Canalla y Matías Coccaro lo empató sobre la hora, con la lupa del VAR de por medio.
Esto fue como aquella cena familiar en la que todos se ponen de acuerdo en algo y, a los cinco minutos, ya están discutiendo otra vez. El clásico rosarino del Torneo Clausura 2026 arrancó con un minuto de pie que nadie quería romper y terminó con reproches cruzados en cada tribuna. Uno a uno, en el Gigante de Arroyito, con el foco puesto más en la emoción que en el fútbol. Y eso, viniendo de dos clubes donde la emoción siempre sobra, ya es decir bastante.
A los diez minutos el árbitro Yael Falcón Pérez ordenó detener la pelota. El protocolo estaba claro: había que rendirle tributo a Lionel Messi después de que el Diez anunciara su retiro de la selección argentina. Desde la Popular del Canalla bajaron cánticos para Ángel Di María, la otra mitad de una sociedad que arrancó en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y que terminó de consagrarse en Qatar 2022. El propio Fideo, parado en el campo, aplaudió a su amigo durante los sesenta segundos completos. Para el que mira de afuera puede sonar a despedida fría. Para el que entiende, fue un rato con la garganta apretada.
Newell's también se sumó al homenaje
- Los jugadores de La Lepra salieron a la cancha con un parche especial en el centro de la camiseta con la imagen de Messi.
- La leyenda del parche decía Gracias Leo, en castellano bien directo, sin vueltas.
- El capitán Luca Regiardo llevó la misma frase estampada en la cinta que le identifica como líder del equipo.
Los del Pueblo Viejo suelen ser de los más filosos a la hora de los cánticos contra los rivales, pero esta vez eligieron tirar la ironía a un costado. Lo de Regiardo con la cinta fue un gesto que pesó, porque el capitán es el que marca el termómetro del grupo. Cuando el que lleva la banda da el ejemplo, los demás lo siguen. Y eso quedó a la vista.
Pasado el homenaje, el partido volvió a parecerse a lo que siempre es un clásico rosarino: dientes apretados y pelota dividida. El Verdinegro se acomodó primero. A los tantos minutos, Gastón Ávila encontró la red y el Gigante explotó como en las mejores tardes. El Canalla se fue al descanso con la ventaja y con la sensación de que la noche podía terminar en festejo.
Pero los clásicos tienen esa costumbre irritante de no cerrarse hasta el último suspiro. Sobre el final, Matías Coccaro mandó la pelota a la red y desató el delirio leproso. El tanto necesitó del VAR para ser convalidado, esos chequeos que a uno lo vuelven loco y al otro le salvan la vida según de qué lado de la vereda se mire. Finalmente, gol. Uno a uno y a la calle.
Balance tibio para los dos
El empate dejó a Rosario Central y a Newell's sin ganador en uno de los cruces más convocantes del fútbol argentino. Al Canaya le sabe a poco porque ganaba y se le escapó en la última. A la Lepra le deja gusto a poco también, porque lo empató sobre la hora y siempre queda la sensación de que podría haber ganado. Empate de esos que no contentan a nadie y que, a la larga, tampoco perjudican tanto.
En lo numérico, ambos sumaron un punto que puede servir o no dependiendo de cómo se acomoden las fechas que vienen. El clásico dejó una postal y un resultado. La postal ya está en la memoria de todos. El resultado, en cambio, será tema de debate en las próximas semanas, como siempre pasa cuando se trata del derbi de la ciudad. Veremos en la próxima fecha quién se sube a la conversación y quién se queda mirando desde afuera. Como siempre digo: me reservo el derecho de errar el pronóstico.
