Lunes, 14 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Estreno en Netflix: «Gracias, equipo», la comedia que desnuda el egoísmo corporativo con risas livianas y alma reconocible

La nueva película de Diego Núñez Irigoyen, con Alexandra Jiménez a la cabeza, convierte un retiro empresarial en una radiografía de la competencia entre compañeros cuando aparecen los despidos. Desde este viernes 11 de septiembre, disponible en la plataforma.

Por Emilio BravoCultura y espectáculos · 14 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Lo confieso de entrada: cuando me enteré de que Netflix iba a estrenar una comedia española ambientada en un retiro corporativo, pensé que me esperaba otro filme sobre la crueldad del mundo laboral con moraleja incluida y un puñado de escenas para olvidar la crisis a carcajadas. Y vaya si me equivoqué, porque «Gracias, equipo» no tiene la pretensión de sacudirle a nadie la conciencia ni de dictar cátedra sobre el capitalismo tardío; lo que sí hace, y muy bien, es regalarnos dos horas de entretenimiento honesto, con personajes entrañables a pesar de sus miserias y con un guion que sabe administrar los tiempos como un buen director de orquesta. La película se mete en el catálogo de la plataforma este viernes 11 de septiembre de 2026, y créanme que es una de esas propuestas ideales para desenchufarse un rato después de un día complicado.

Antes de meterme de lleno con la propuesta, vale la pena detenerse un instante en el escenario que propone el filme, porque ese retiro de empresa es prácticamente un personaje más. Imagínense un hotel boutique en las afueras, con jardines prolijos, salones de vidrio y unas instalaciones modernas que parecen diseñadas para que uno se olvide de que está trabajando y no de vacaciones. Esa elección estética no es casual: los realizadores entendieron que el contraste entre el paisaje idílico y el clima de tormenta interna que se avecina es parte del motor de la comedia. Los personajes llegan sonrientes, con sus carpetas y sus notebooks, dispuestos a soldar lazos con sus colegas, y uno como espectador sabe, desde el vamos, que esa armonía no va a durar demasiado. La dirección de fotografía trabaja a favor de esa sensación: planos abiertos, mucha luz natural y una paleta cálida que se va enturbiando a medida que la convivencia se complica.

El detonante es bien simple: los empleados descubren, casi por accidente, que en breve habrá despidos masivos y que algunos de ellos no van a sobrevivir la poda. A partir de ahí, lo que se fractura no es solo el supuesto espíritu de equipo que los reúne, sino algo más profundo, algo que tiene que ver con la lealtad, con la envidia, con las cuentas por pagar a fin de mes y con esa necesidad casi animal de cuidar el propio pellejo. Cristóbal Garrido y Adolfo Valor, los guionistas, son los mismos detrás de «Fariña» y se nota que saben construir personajes con capas: cada uno de los asistentes al retiro encarna un arquetipo laboral reconocible, desde el que llega con sus gráficos y propuestas hasta la que hace política de pasillo sin levantar la voz. No voy a spoilear, pero les aseguro que más de uno se va a sentir identificado con alguno de los comportamientos que aparecen en pantalla, y eso, en una comedia, vale oro.

Personajes que se sostienen hasta el final

Uno de los logros más notables del guion es que los personajes no se traicionan a sí mismos para forzar un giro dramático. Cada uno conserva su lógica interna, su manera de hablar, sus pequeñas manías, y eso le da coherencia al conjunto. Alexandra Jiménez, que ya nos tiene acostumbrados a papeles donde la comedia y el drama se dan la mano con naturalidad, vuelve a demostrar por qué es una de las actrices más sólidas del género: su personaje soporta el peso del relato sin caer en sobreactuaciones, y uno le cree cada gesto, cada duda, cada sonrisa forzada cuando la cosa se pone tensa. El elenco de acompañantes cumple con creces y aporta matices que enriquecen la trama; hay química grupal, y eso no es poco en una comedia con tantos personajes dando vueltas.

Una lectura crítica sin perder el humor

Decía más arriba que la película no viene a reinventar el cine sobre el mundo del trabajo, y lo sostengo. No esperen una sátira al estilo de «El método» ni un drama existencialista sobre el capital; lo que «Gracias, equipo» ofrece es, más bien, una mirada moderadamente crítica sobre cómo reaccionamos cuando sentimos en riesgo nuestra estabilidad económica. Hay egoísmo, sí, pero también solidaridad, lealtad inesperada y gestos de humanidad en los lugares menos pensados. Esa mezcla es la que convierte al filme en algo más que un pasatiempo: es un espejo distorsionado del office, uno en el que podemos reconocer al compañero que le pasa información al jefe, a la que se lleva todos los créditos, al que se ofrece voluntario para todo con tal de quedar bien. Y uno termina el visionado con una sonrisa cómplice y, por qué no, con alguna reflexión sobre cómo nos movemos en nuestra propia oficina.

El desenlace, es cierto, se vuelve bastante predecible cuando uno ya entró en calor con la dinámica, pero eso no le quita mérito al recorrido: el viaje hasta ahí es disfrutable, con momentos de comedia física bien dosificados y otros más sutiles, de esos que arrancan una sonrisa con apenas un gesto o una línea de diálogo. Diego Núñez Irigoyen, que ya había mostrado muñeca en la primera temporada de «División Palermo», maneja el conjunto con criterio, sin estridencias y dejando que los actores respiren. El ritmo no decae, los chistes funcionan y la película entiende que su público quiere pasar un buen rato, no atravesar una experiencia catártica. Me parece, sinceramente, que la propuesta cumple con lo que promete, y en tiempos donde sobran los estrenos pretenciosos y los guiones que se creen más de lo que son, eso ya es un mérito enorme.

Datos prácticos para no perderse el estreno

  • Título: «Gracias, equipo».
  • Estreno en Netflix: viernes 11 de septiembre de 2026.
  • Dirección: Diego Núñez Irigoyen.
  • Guion: Cristóbal Garrido y Adolfo Valor.
  • Protagonista: Alexandra Jiménez.
  • Género: comedia de situación corporativa.
  • Disponible para todos los usuarios de la plataforma en Argentina desde el día del estreno.
  • Duración aproximada: dos horas.

Me despido con una pregunta que va a quedar dando vueltas entre ustedes y, lo sospecho, también entre sus compañeros de trabajo cuando vean la película: ¿se reconocieron en alguno de los personajes? ¿Vieron en pantalla ese comportamiento que a veces repetimos en la oficina cuando la presión aprieta? Yo, mientras tanto, ya estoy anotando mentalmente para el próximo retiro de empresa, no sea cosa que termine yo también haciendo política corporativa a contramano de mi propio instinto. Nos leemos en la próxima columna, y ya saben: cine del bueno, sin apuro y con pochoclo a discreción.

EB
Emilio BravoCultura y espectáculos

Te puede interesar