Inflación de agosto: 1,7% y la pulseada de los servicios públicos que nadie desactiva
El INDEC reportó una suba mensual del 1,7% en el Índice de Precios al Consumidor, con los rubros regulados y la comida diaria como los grandes protagonistas del mes; para septiembre las consultoras ya anticipan un número apenas más alto.
Con la confirmación del INDEC de que el Índice de Precios al Consumidor avanzó 1,7% en agosto, la inflación mensual volvió a instalarse en el rango de los últimos meses, lejos de aquel pico de principios de año que tanto se discute en las góndolas y en las mesas de las familias argentinas. El acumulado de los primeros ocho meses del año alcanzó 21,3%, mientras que en la comparación interanual los precios subieron 33,5%, una cifra que describe la película completa de lo que viene ocurriendo con el costo de vida en la Argentina y que condiciona cualquier debate sobre recuperación salarial, créditos hipotecarios o plazos fijos en pesos.
Servicios públicos y alimentos, los dos motores del mes
El rubro que más presionó al índice fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un incremento de 2,8%, un número que refleja el peso creciente de las actualizaciones en las tarifas de luz y gas y de los ajustes en alquileres en un país donde buena parte de la población vive en zonas urbanas y depende de esos servicios para sostener la rutina diaria. En segundo lugar se ubicó Educación, con 2,5%, en buena parte por el impacto de los nuevos valores en colegios privados y en cuotas de carreras universitarias, mientras que el conjunto de precios regulados cerró el mes con una suba promedio de 2,2%. En paralelo, las cuotas de medicina prepaga volvieron a moverse al alza dentro de un esquema de autorizaciones que el Gobierno viene convalidando mes a mes.
Alimentos y bebidas no alcohólicas fue la división que más incidió sobre el resultado general en todas las regiones del país, con subas destacadas en verduras, tubérculos y legumbres, en frutas y en pan y cereales, una combinación que golpea de lleno en la canasta básica y que explica por qué tantas familias sienten que la inflación real del súper está muy por encima de lo que dice el promedio oficial, aun cuando el indicador pretenda reflejar justamente esa dinámica.
Lo que muestra el número y lo que se vive en la calle
La inflación núcleo, que excluye los movimientos puntuales de tarifas y de productos estacionales, se ubicó en 1,8% mensual, apenas por encima del IPC general, una señal de que la dinámica de fondo de los precios sigue sin enfriarse y de que la pelea contra la inflación se gana o se pierde en ese indicador más que en los rubros que se prenden o se apagan por decisiones políticas o por el calendario. Del lado contrario, Prendas de vestir y calzado retrocedió 0,6% y los paquetes turísticos también bajaron, dentro de un comportamiento estacional que en el agregado recortó 0,9% y compensó parcialmente las subas en otras áreas.
Para septiembre, las estimaciones de las principales consultoras privadas oscilan entre 1,5% y 1,9%, con el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central situando la proyección central en torno al 1,8%, un número al que además puede empujar la recuperación de los precios de la ropa tras dos meses consecutivos de bajas, justo cuando arranca la temporada primavera-verano y los comerciantes empiezan a reponer mercadería con listas actualizadas. La pregunta que sobrevuela cualquier análisis de estos datos sigue siendo la misma de siempre: si el grueso de la población percibe subas muy por encima del 1,7% oficial cuando mira el ticket del almacén, cómo se traduce esa brecha en el consumo, en la producción y, sobre todo, en la espalda de los sectores que menos amortiguación tienen frente a cada nuevo redondeo de tarifas y de alimentos.
