Viernes, 25 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

La odisea de 74 capítulos: cómo Urasawa vigiló cada gesto de su propia pesadilla animada

El manga de Naoki Urasawa llegó a la pantalla en 2004 de la mano de Madhouse y con una condición innegociable del autor: no se podía cortar ni una sola escena. El diseñador de personajes Shigeru Fujita recordó el detrás de escena de una adaptación que se propuso respetar hasta la postura derrotada del doctor Kenzo Tenma.

Por Emilio BravoCultura y espectáculos · 25 de septiembre de 2026 · hace 1 h

A veces una serie animada empieza a volverse legendaria mucho antes de que el público encienda la tele, y eso es justamente lo que me pasó a mí con Monster, esa historia que durante años escuché nombrar en susurros entre colegas lectores de manga y que hoy sigue siendo, para mí, una de esas raras piezas que envejecen bien porque se hicieron con una obsesión casi de orfebre. La animación que Madhouse estrenó en 2004 no fue un capricho de estudio ni un producto de mercado: fue el resultado de un pacto entre un autor con convictions muy firmes y un equipo dispuesto a sostener una promesa que sonaba, en el papel, casi imposible.

El pacto con Maruyama

Antes de que se dibujara un solo cuadro, Masao Maruyama, al frente de Madhouse, se sentó con Naoki Urasawa para dejar una cosa bien clara: la autorización para adaptar Monster estaba atada a una condición innegociable, que era llevar el manga a la pantalla sin podar nada, tal cual, con todos sus capítulos, sus diálogos y sus escenas. Eran, vale recordar, 74 episodios que tenían que respirar el mismo aire denso y perturbador que Urasawa había impreso en la página, y eso significaba, ni más ni menos, que no había lugar para los clásicos capítulos de relleno que suelen colarse cuando una serie necesita estirar los tiempos de emisión.

Yo siempre pensé que ese pacto era, en sí mismo, el verdadero nacimiento de la serie: una declaración de principios que comprometía al estudio a traducir un thriller psicológico que en su versión papel ya se había ganado el aplauso de la crítica internacional, entre ellos el Premio Tezuka Osamu a la Mejor Obra en 1997 y el Premio a la Excelencia en el Festival de Artes de los Medios de Japón de 2001. La expectativa, claro, era enorme.

Fujita y los gestos de Tenma

El encargado de convertir esa letra en carne animada fue Shigeru Fujita, diseñador de personajes del proyecto, que en más de una entrevista recordó cómo el trabajo se pareció menos a una adaptación convencional y más a un ejercicio de obediencia creativa, porque Urasawa no se quedó en su casa esperando el resultado final. Al contrario: el mangaka se sentó en numerosas reuniones con el equipo y fue dando indicaciones precisas sobre cómo debía moverse y expresarse Kenzo Tenma, el neurocirujano protagonista cuya vida se desmorona a partir de una decisión médica que parece menor y termina siendo devastadora.

Fujita contó que, en un determinado punto del relato, Urasawa pidió que Tenma apareciera con la cabeza baja y la espalda curvada, una indicación concreta sobre la postura física del personaje que, para cualquiera que haya leído el manga, resulta casi una declaración de intenciones, porque Tenma es un hombre que empieza la historia erguido, confiado, casi arrogante dentro de su bata blanca, y termina arrastrándose por Europa con el peso de una culpa que no lo abandona nunca. Que el autor haya bajado él mismo la cabeza de su personaje en los planos dice bastante del cuidado que tuvo el proceso.

“La condición era trasladar íntegramente el manga, con todos sus capítulos, escenas y diálogos.”Shigeru Fujita, diseñador de personajes de Monster

Un archivo animado de Urasawa

  • Monster (2004), de Madhouse, adapta el manga de Naoki Urasawa con 74 episodios y sin capítulos de relleno.
  • Yawara!: una de judo que también tuvo paso por la animación del mismo autor.
  • Master Keaton (1998-1999): la serie previa de Urasawa que ya exploraba el thriller con un protagonista de pasado complejo.
  • Pluto (2023): la reinterpretación de Urasawa de un arco de Astro Boy, con producción de Genco y M2 oraz Studio M2, que prolongó el espíritu del manga original de Monster en clave de ciencia ficción.

Mirando todo el recorrido, me queda la sensación de que Monster sigue siendo, todavía hoy, una rareza dentro del mundo del anime, no solo por la solidez de su historia de criminal y culpa, sino por la manera en que se construyó: con un autor sentado a la mesa de producción, defendiendo cada elección, cada matiz, cada espalda curvada. Cuando un manga se convierte en serie, lo que más valoro, y lo digo con el convencimiento de alguien que creció leyendo historietas, es precisamente esto: que el espíritu del papel no se pierda en el camino.

EB
Emilio BravoCultura y espectáculos

Te puede interesar