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La plancha que sacó chispas: Lanús volvió de la Bombonera con la bronca a cuestas y un pedido directo al VAR

El Granate perdió con Boca, pero la jugada de Flores a los 12 minutos del primer tiempo dejó al entrenador, al capitán y al presidente hablando de todo menos de fútbol. Tres voces, una misma queja: cómo es posible que nadie de la cabina haya llamado a Dóvalo para rever la acción.

Por Facundo YacanteDeportes · 31 de agosto de 2026 · hace 13 h

Una plancha en un partido es como pisarte el pie con taco aguja en la fila del supermercado: no te mata, pero te arruina el día y te deja pensando a quién le reclamás. Algo así le pasó a Sasha Marcich a los 12 minutos del primer tiempo en la Bombonera, cuando Leonel Flores llegó tarde, con los tapones de frente, directo a la pierna izquierda. El pibe del Granate quedó en el piso, el estadio se llenó de murmullos y, mientras sus compañeros le pedían la roja al árbitro, Pablo Dóvalo sacó la amarilla como quien espanta una mosca. Partido sigue, dicen.

Y acá es donde la cosa se pone espesa, porque la jugada fue al VAR, donde estaban Germán Delfino y Javier Uziga. Revisaron, miraron, calcularon, lo que hagan ahí adentro, y decidieron no llamar al árbitro ni siquiera para que fuera a ver el monitor. Con línea de cal pintada en la pantalla y la cámara mostrando la planchada frame por frame, lo único que se movió fue el cuello del juez de fondo: nada. Como cuando llamás al servicio técnico y te dicen que reinicies la compu. Uno se queda con la cara de tonto.

Pellegrino, Izquierdoz y Russo: tres cañones apuntando al mismo lugar

“La jugada es muy clara, es una jugada con la pierna a la altura del gemelo, casi rodilla. Con la línea al lado, el VAR, cámaras. Ni siquiera consultarla es triste, no puedo decir otra cosa. Los jugadores me preguntan por qué, si es una jugada tan clara.”Mauricio Pellegrino, entrenador de Lanús

El técnico, el que se sienta en el banco y elige cómo pararse, se fue dolido. No es de los que se callan y esta vez menos. Hasta contó que sus propios jugadores le preguntaban, con la lógica simple del potrero, por qué el tipo de la cabina no actuaba si la imagen estaba ahí, en HD, repitiéndose las veces que haga falta. Yo lo entiendo, uno mira la tele y ve la plancha clarito, y del otro lado le dicen que no se puede revisar. Es como pedirle peras al olmo.

“Me llevo bien con Dóvalo. Él me dijo 'tengo personalidad para dirigir', aunque con otras palabras. Después, viendo la jugada, creo que le faltó personalidad para echar a un jugador de Boca a los 10 minutos. Por ahí él no la ve, pero el VAR tiene que llamar: es una jugada clarísima de expulsión. No sé qué hubiese cobrado si el planchazo lo metíamos nosotros.”Carlos Izquierdoz, capitán de Lanús

Izquierdoz, que de estas cosas sabe un rato largo porque las vivió de los dos lados del mostrador, tiró la frase que duele: si la misma entrada la hacíamos nosotros, ¿cuántos minutos duraba el jugador en cancha? Es la pregunta que nadie quiere hacerse en voz alta pero que todos los hinchas del Granate, los del Pueblo Viejo y de cualquier otra tribuna se hacen mirando el resumen. Porque cuando el que se come la plancha es de los nuestros, la lupa aparece sola. Cuando no, parece que se guarda en el bolsillo.

  • A los 12 minutos del primer tiempo, Leonel Flores le entró con los tapones a Sasha Marcich en la pierna izquierda y el árbitro Pablo Dóvalo le mostró tarjeta amarilla.
  • El VAR, con Germán Delfino y Javier Uziga, revisó la acción y resolvió no llamar al árbitro para que fuera a observar el monitor de campo.
  • El entrenador Mauricio Pellegrino dijo que fue una jugada 'muy clara' de expulsión y que hasta sus propios jugadores no entendían por qué no se revisó.
  • El capitán Carlos Izquierdoz afirmó que a Dóvalo 'le faltó personalidad' y que el VAR tenía la obligación de intervenir en una acción 'clarísima'.
  • El presidente Nicolás Russo aseguró que cada vez que Delfino está en el VAR 'tenemos problemas' y pidió directamente que no les dirija más.
“Fue una clara expulsión. Cada vez que Delfino está en el VAR tenemos problemas. Yo preferiría que Delfino no nos dirija más.”Nicolás Russo, presidente de Lanús

Lo de Russo ya no es una queja, es un pedido formal con tono de expediente. Cuando el presidente de un club habla así, no es por el resultado de un partido: es por el patrón. Cuenta que Dóvalo puede no haber visto la jugada, claro, los árbitros están lejos, las piernas se cruzan, pasa. Pero para eso inventaron el VAR, con sus líneas trazadas con láser y sus ángulos imposibles. Si la cabina no se mueve con una imagen así, entonces la herramienta sirve para la foto, no para la justicia. Y acá estamos, hablando de fútbol y de algo mucho más de fondo.

A mí me da la sensación de que el arbitraje argentino vive una de esas etapas en las que el reglamento se estira según la camiseta. No digo que Dóvalo haya visto mal en el campo, digo que con la tecnología que tiene al lado cuesta entender cómo no se revisó. Lanús perdió, sí, y los puntos no se devuelven, pero las preguntas quedan flotando en el aire de la Bombonera como los papelitos que tiró la hinchada de Boca. ¿Quién se hace cargo? Nadie, como siempre. Mientras tanto, los del Pueblo Viejo se vuelven a casa con una derrota y con la sensación de que la regla no fue pareja.

Pronóstico que me reservo el derecho de errar, como siempre: si Delfino vuelve a estar en el VAR de un partido de Lanús, el teléfono en el club de Guidi y Castro va a volver a sonar. Y esta vez no va a ser para saludar. Mientras tanto, el Verdinegro, que ya masticó varias en este torneo, va a tener que aprender a sumar puntos sin esperar justicia desde Ezeiza. La historia manda.

FY

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