Medialunas a ciegas: el pastelero Lambertini puso en orden a seis clásicos porteños
Sin saber de dónde venía cada una, Pedro Lambertini probó las medialunas de seis confiterías tradicionales y Santa Paula quedó primera con 8,75 puntos.
La medialuna de manteca es una de esas cosas que todos creemos conocer de memoria. La sentamos en la mesa del café con leche, la mojamos sin pensar y listo. Pero cuando uno se pone a comparar de verdad, descubre que no es tan fácil decir cuál es la mejor. Para salir de esa discusión de sobremesa, se organizó una cata a ciegas con seis confiterías porteñas de larga trayectoria: Dos Escudos, Las Violetas, Santa Paula, La Gran Córdoba, La Nueva San Agustín y La Vicente López.
El orden final de la cata
- Santa Paula (Palermo): 8,75 puntos
- La Nueva San Agustín (Recoleta): 8,50 puntos
- La Gran Córdoba: 8 puntos
- La Vicente López: 7,75 puntos
- Dos Escudos: 6,50 puntos
- Las Violetas (Almagro): el puntaje más bajo de la cata
El juez fue el pastelero Pedro Lambertini, que evaluó cada pieza sin saber de qué confitería venía. Miró el aroma, la textura al tacto, el nivel de almíbar, el tamaño y la ejecución de la masa semihojaldrada. Según su criterio, en este producto hay un punto que no se negocia: la frescura.
“No pasa en todos los productos de pastelería, pero la medialuna es fundamental que sea fresca y del día.”Pedro Lambertini, pastelero
Lambertini también valoró que tuviera aspecto casero, que no pareciera salida de una línea industrial. Esa mirada, que suena a detalle menor, termina siendo lo que distingue a una medialuna que uno recuerda de otra que simplemente se come.
Santa Paula, la que más lo convenció
La medialuna de Santa Paula, ubicada en Scalabrini Ortiz 3154, en Palermo, fue la más destacada con 8,75 puntos. Lambertini resaltó su equilibrio técnico y lo resumió con una frase directa: “El formato, yo diría que es perfecto: el tamaño, la forma, el dorado, el hojaldrado”. Cada unidad cuesta $1.500.
Detrás quedó La Nueva San Agustín, en Recoleta, con 8,50 puntos. El pastelero la consideró la que más sabor a manteca tiene de todas las evaluadas, aunque le habría gustado una pintura de almíbar un poco más generosa. Sale $1.600 la unidad. En la misma franja se ubicó La Gran Córdoba, con ocho puntos, por el crocante de la masa, el laminado y un sabor extra que, según sus palabras, queda después de comerla. Cada medialuna cuesta $1.800.
La Vicente López, fundada en 1905, sumó 7,75 puntos. Lambertini la encontró muy rica y bien lograda en dulzura, pero le descontó puntos por la forma irregular. Cuesta $1.650 por unidad. Dos Escudos llegó a 6,50 puntos: la definió como una medialuna honesta y bien intencionada, con buen sabor a manteca y almíbar correcto, aunque con una miga más compacta de lo que esperaba. Sale $1.600 la unidad.
Las Violetas, de Rivadavia y Medrano en Almagro y fundada en 1884, obtuvo el puntaje más bajo de la cata. También son las más económicas, a $1.150 por unidad. Si uno mira la lista completa, el rango de precios va de $1.150 a $1.800, y el ranking no siempre acompaña al bolsillo. Más allá de los números, la cata deja una conclusión que muchos porteños van a compartir: la medialuna de todos los días merece la misma atención que cualquier pastelería fina.
