Domingo, 20 de septiembre de 2026
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Milo, el baterista de cinco años que hará temblar el Gran Rex junto a PJ Kids

El trío familiar que integran Periko, Jessi León y su hijo abrirá el show de Los Meñiques de la Casa este domingo. Canciones que hablan de monstruos, de comida y de creer en uno mismo, con rock, funk y ritmos latinos pensados para compartir entre chicos y grandes.

Por Emilio BravoCultura y espectáculos · 20 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Lo escuché una vez en un reportaje y me quedó dando vueltas: «Yo quiero ser baterista», dijo Milo, cinco años, todavía con el acento de criatura que todavía no termina de armar las palabras. Esa frase, que es puro arranque, es también la mejor manera de contar lo que va a pasar este domingo 20 de septiembre en el Gran Rex, cuando PJ Kids se suba al escenario como banda invitada de Los Meñiques de la Casa y el pibe se siente detrás del parche para tocar delante de un teatro lleno, nada menos que su primer show en la Argentina.

Un teatro con historia antes que un show con griterío

Antes de que suene el primer redoblante, vale la pena detenerse un instante en el lugar. El Gran Rex está en la calle Corrientes, casi esquina con Suipacha, y es uno de esos cines-teatros porteños que se construyó en 1937 y que todavía conserva esa mezcla rara de fasto europeo y fervor de revista de los domingos. Tiene capacidad para más de tres mil personas, una boca de escenario enorme y una acústica que, cuando se la trata con cuidado, hace que un redoblante de cinco años se escuche como si estuviera al lado tuyo. Si vas con chicos, conviene llegar temprano: la zona se llena rápido y moverse con cochecito por Corrientes un domingo a la tarde es una epopeya.

“Yo quiero ser baterista”Milo León, baterista de PJ Kids

El grupo lo integran Periko y Jessi León, que antes de animarse con el proyecto infantil venían de varios años como dúo de pop —un camino que los llevó, incluso, a recibir nominaciones al Latin Grammy— y después de casi cinco años produciendo a otros artistas se reinventaron cuando Milo, que por entonces tenía tres años y medio, empezó a sentarse detrás de la batería en la casa y a acompañar los temas que ellos tocaban en el living. Ese intercambio tan simple, de padre e hijo tocando juntos un domingo, terminó siendo la chispa de todo.

Rock, funk y algo de monstruos

La propuesta musical, vale aclararlo, no es la típica ronda infantil con palmas y ukelele. PJ Kids mezcla rock, funk y ritmos latinos, y armó un repertorio que se anima a hablar de las cosas que de verdad les pasan a los chicos: la comida, el miedo a la oscuridad, la confianza en uno mismo. Entre los temas aparecen Cree en ti, que trabaja la autoestima, y Monstruos, una canción sobre esos miedos que aparecen de noche y que se vuelven más chicos cuando alguien se queda al lado. La idea, según cuentan Periko y Jessi, es que las canciones se puedan compartir entre chicos y grandes, y que ningún adulto se sienta ajeno si las escucha.

  • Cree en ti: una canción sobre quererse un poco más y bancarse las críticas.
  • Monstruos: los miedos de la noche y cómo se achican cuando hay alguien al lado.
  • Somos un equipo: el segundo disco, íntegramente grabado con baterías de Milo en el estudio.
  • Hecho en casa para tu casa: el álbum debut, editado poco después de que el proyecto empezara a rodar.

Dos discos y una gira que ya pasó por Miami

En apenas un año y medio el grupoeditó dos álbumes: primero llegó Hecho en casa para tu casa, y después Somos un equipo, en el que Milo grabó todas las baterías. Lo notable es que las canciones se pensaron, desde el arranque, para que el pibe pudiera tocarlas también en los recitales, así que el show termina siendo una especie de espejo del disco. PJ Kids viene además con un recorrido que incluye dos escalas en Estados Unidos —el James L. Knight Center y el Fillmore Theater de Miami— y un caudal digital que, según cuentan, superó los 15 millones de visualizaciones en YouTube durante el último año. No es poca cosa para un proyecto que nació, literalmente, en una cocina.

La organización de la banda convive, claro, con la escuela y con los juegos. Sus padres cuentan que los ensayos suelen empezar después del colegio, que arrancan con improvisaciones sobre temas de rock ya conocidos y que después pasan al repertorio propio, y que cuando Milo quiere terminar paran y se van a jugar al fútbol o a amasar algo con plastilina. Esa lógica de dejarlo decidir es, en el fondo, lo que hace que esto funcione: no hay apuro, no hay exigencia impostada, hay un nene que toca porque le gusta tocar.

Antes de terminar, dos datos para los que estén pensando en ir: la función del domingo 20 de septiembre en el Gran Rex arranca con PJ Kids abriendo la noche y después sale Los Meñiques de la Casa, y para fin de año está prevista una colaboración con Canticuénticos —unidos que suelen gustarle a los más chicos— y un tercer disco en carpeta para el año próximo. Si te copa la idea, las entradas se consiguen por la web del Gran Rex y en boletería; los valores arrancan en rangos accesibles y hay plateas y populares, aunque conviene reservar porque el fin de semana previo al show suele haber bastante movimiento. Y un consejo que me permito, como espectador viejo: si vas con chicos, ubicate en una platea baja o en un pullman cercano, así Milo se ve de cerca y los pibes pueden seguir cada palillo de la batería, que es, al final del día, lo que vale la pena mirar.

EB
Emilio BravoCultura y espectáculos

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