Neuquén vuelve a mirar al río: el sábado se abren tres kilómetros nuevos del Paseo Costero
La Municipalidad estrena el tramo más ambicioso del corredor ribereño, entre Chocón y Aguado, con veredas, bicisenda, mirador elevado y una inversión de 15.000 millones de pesos. La ciudad suma así 33 kilómetros continuos sobre los ríos Neuquén y Limay.
Acá en Confluencia, todavía con el fresco de la mañana pegado al río Neuquén, el barrio se prepara para una jornada que sus vecinos venían esperando desde hace rato. Este sábado, con el pretexto del 122.° aniversario de la ciudad, la Municipalidad va a cortar las cintas del tramo más ambicioso del Paseo Costero: más de tres kilómetros nuevos que se extienden entre las calles Chocón y Aguado, con senderos peatonales, bicisenda, calle vehicular y un mirador elevado que se asoma al agua como un balcón suspendido.
Una obra pensada para caminarla, pedalearla o simplemente habitarla
La recorrida arranca con lo que ya se viene disfrutando desde hace años: la traza existente del Paseo Costero hacia el sur, saliendo del centro siguiendo la ribera del río Neuquén. De ahí en adelante, el paisaje se completa con veredas de hormigón, una bicisenda de concreto asfáltico, iluminación led y mobiliario urbano que invita a detenerse. Todo el tramo es abierto, sin costo de ingreso, y queda a disposición para caminatas, paseos en bicicleta o esa costumbre tan neuquina de sentarse a mirar el agua hasta que se pone el sol.
“La ciudad completa, que estaba de espaldas al río, va a quedar mirando al río.”María Pasqualini, secretaria Jefa de Gabinete de la Municipalidad
- Más de tres kilómetros de extensión entre las calles Chocón y Aguado, en el barrio Confluencia.
- Mirador elevado en la proyección de calle Figueroa, como balcón sobre el río.
- Pavimentación de la calle vehicular, veredas de hormigón y bicisenda de concreto asfáltico.
- Iluminación led, mobiliario urbano y señalización renovada en todo el tramo.
- Inversión total de 15.000 millones de pesos, financiados íntegramente con fondos municipales.
Mariela, vecina de Confluencia que todas las tardes baja con su perra Luna hasta la costa, lo resume con la franqueza de quien ve la obra desde la tranquera de su casa: "Antes esto era todo lote baldío y alambrado, te juro que uno iba al río como pidiendo permiso. Ahora tenés vereda, luz, bancos, y el mirador ese que se asoma es una locura, parece que estás parado en el agua". Lo dice mientras acomoda la correa, con la expectativa clásica de cualquier porteño del oeste neuquino: que el espacio esté cuidado, que la iluminación funcione y que la gente lo respete.
El punto más llamativo del recorrido es, sin duda, el mirador elevado en la proyección de la calle Figueroa, que se ganó su lugar como nueva postal obligada de la ciudad. Quedó como último detalle la conexión vial en ese cruce, donde todavía se terminan los trabajos de señalización y los ajustes de pavimento antes de la inauguración. Una vez habilitado, se transforma en un balcón de libre acceso sobre el río Neuquén, con visuales hacia los dos márgenes.
Con esta apertura, el Paseo Costero alcanza los 33 kilómetros continuos sobre las riberas de los ríos Neuquén y Limay, consolidándose como uno de los corredores urbanos al aire libre más largos de la Patagonia. La promesa de fondo, según dejaron trascender desde la comuna, es que la traza siga creciendo: esta semana se destrabó un trámite judicial que permite licitar el tramo que bordea la confluencia de los dos ríos, desde el puente de Balsa Las Perlas hasta el Parque Agreste, uniendo de manera definitiva la red de punta a punta.
Lo que uno escucha, en definitiva, es la sensación compartida de una ciudad que durante décadas le dio la espalda al río y ahora, pasito a pasito, va volviendo a la orilla. Como me dijo Mariela mientras Luna le tironeaba la correa hacia la costa: "Lo único que pido es que la gente lo cuide, porque esto lo hicimos entre todos y se nota". Una frase simple que, en este sábado de aniversario, suena a deseo colectivo.
