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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ochenta y dos kilómetros para acordarse de que el auto no lo es todo

Sin asfalto, sin señalización y sin un número de ruta que lo avale, el Camino del Carqueque une Malargüe con la Ruta Provincial 226 atravesando los Castillos de Pincheira y trepando hasta los 2.800 metros. Un recorrido de huella pura para los que todavía creen que manejar es algo más que apretar un botón.

Por Facundo YacanteDeportes · · hace 22 h
Ochenta y dos kilómetros para acordarse de que el auto no lo es todo

Es como entrar a lo de un tío que vive en el campo y te dice "no te preocupes, el camino está bueno". Te subís al auto, avanzás dos metros y entendés que aquel muchacho vive en otra dimensión. Eso, multiplicado por ochenta y dos kilómetros, es el Camino del Carqueque: una huella que sale del sur mendocino, no tiene asfalto, no tiene cartelería y, según parece, tampoco tiene ningún interés en al conductor moderno.

De Malargüe a la montaña, sin red de contención

El trazado, que en los papeles figura como "Camino El Carqueque" o "circuito Castillos de Pincheira/Carqueque", mide 82,8 kilómetros y conecta la ciudad de Malargüe con la Ruta Provincial 226 en Valle Noble. No cuenta con estaciones de servicio, no tiene señalización turística convencional y, como si fuera poco, tampoco le asignaron un número de ruta. O sea: si te perdés, nadie te va a preguntar por la 40, la 144 o cualquier otra. Vas a tener que explicar que estabas en "eso que va por la montaña".

  • Los Castillos de Pincheira, un conjunto de torres y agujas formadas por la erosión durante siglos, que integran una reserva natural pensada para proteger la cuenca alta del río Malargüe.
  • El Portezuelo del Carqueque, punto más alto del trazado, alrededor de los 2.800 metros, donde el clima puede pasar de sol a nieve en cuestión de curvas.
  • El descenso hacia el Puente Amarillo, donde la huella desemboca en la Ruta 226.
  • El cruce hacia Valle Noble, El Azufre y el Paso Internacional Planchón-Vergara.
  • La opción de girar hacia Las Loicas y retomar la Ruta Nacional 145, que cierra el circuito clásico por la zona.

A menos de treinta kilómetros de Malargüe aparecen los Castillos de Pincheira, la primera referencia fuerte del viaje. La erosión de materiales sedimentarios y volcánicos fue tallando, con la paciencia de quien no tiene nada mejor que hacer, un conjunto de torres, murallas y agujas de aspecto francamente monumental. El sitio integra una reserva natural cuyo objetivo incluye cuidar la cuenca alta del río Malargüe, que tiene su propio mérito: pertenece a la única cuenca endorreica de Mendoza. Sus aguas no terminan en el mar, sino que se conectan con la laguna de Llancanelo, uno de los humedales más importantes del sur provincial. Para los que olvidaron la geografía del secundario: endorreico significa que el agua no sale, se queda dando vueltas, como muchos de nosotros un domingo a la tarde.

Los Pincheira, o cuando la montaña era un cuartel

El nombre del lugar no se lo pusieron unos geólogos con buen ojo. Remite a los hermanos Pincheira, una banda armada que operó entre Chile y la Argentina durante las guerras que siguieron a la Independencia. Antonio, Santos, Pablo y José Antonio Pincheira llegaron a comandar unos cuántos cientos de hombres y usaron estos territorios como zona de refugio y vigilancia. La organización fue desarticulada en 1832 por fuerzas chilenas al mando del general Manuel Bulnes. Traducido: durante años, por donde hoy pasa la huella, anduvieron jinetes con otras prioridades.

Pasados los castillos, la cosa se pone seria. La huella sube con pendiente marcada hacia el Portezuelo del Carqueque. La altura máxima ronda los 2.800 metros y, como bien sabe cualquiera que haya pisado la cordillera, el clima en esa zona es un humorista. Sol radiante en Malargüe y nieve en el paso, piso firme en una curva y barro pegajoso cien metros más adelante. El descenso, si el cuerpo y el auto aguantan, conduce al Puente Amarillo, donde la huella termina de pegar el salto a la Ruta Provincial 226.

Desde ahí se abren dos opciones. Seguir hacia Valle Noble, El Azufre y el Paso Internacional Planchón-Vergara, o doblar hacia Las Loicas y volver a la Ruta Nacional 145. Según los datos disponibles, el Carqueque acorta en unos setenta kilómetros la vinculación entre Malargüe y ese sector cordillerano respecto del circuito habitual. Es decir: el que elige este camino se ahorra una buena cantidad de kilómetros, pero se gana otra buena cantidad de historias para contar en el asado del domingo.

“El Carqueque es el tipo de camino que te obliga a mirar el reloj, el tanque, el cielo y la temperatura, todo al mismo tiempo. Es de los que te recuerdan que manejar todavía puede ser una actividad con un punto de aventura.”Lectura del material de base

Más allá del paisaje, la huella atraviesa una zona con actividad ganadera y áreas de vera. El resto lo completa el que va arriba del auto. Mi pronóstico, que me reservo el derecho de errar: en los próximos meses va a empezar a sonar cada vez más en redes y grupos de WhatsApp, y el que vaya en primavera va a agradecer el barro. El que vaya en pleno julio, tal vez no tanto.

FY

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