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Remar la Setúbal: la familia que te pasea en kayak por el espejo de agua que bordea Santa Fe

Desde Arroyo Leyes, Carlos David Busaniche y su empresa familiar ofrecen salidas cortas frente al puente colgante, travesías de día completo por el Delta Superior y hasta un lago artificial donde los más chicos se animan a dar las primeras paladas.

Por Facundo YacanteDeportes · 14 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Hay algo parecido a tomarse el colectivo de las siete y despertar a la vida: cuando el remo entra por primera vez al agua y la Setúbal te devuelve una napa roja, quieta y enorme, uno entiende por qué hay gente que deja la oficina y se sube a un kayak. Esa sensación la conocen bien en Setúbal Kayak's, la empresa familiar de Arroyo Leyes que capitanea Carlos David Busaniche y que hace rato se convirtió en la puerta de entrada para recorrer el gran espejo de agua que bordea a Santa Fe.

Tres formatos, un mismo paisaje

La propuesta, según el propio Busaniche, se acomoda a lo que el cuerpo y el bolsillo pidan. Las salidas cortas navegan pegadas a la costa urbana, con el puente colgante como postal y la ciudad como fondo. Son ideales para quien quiere pisar el agua sin meterse en dramas. Las travesías largas arrancan temprano y terminan cuando el sol se empieza a despedir: se meten en el Delta Superior, donde la laguna se parte en decenas de cauces, zanjones con corriente fuerte y pasadizos entre islas con playas de piedra y arena. Para el hambre, el equipo prepara en el medio de la jornada una bondiola isleña desmechada que, cuentan, justifica sola la excursión.

El tercer formato es, para mí, el más entrañable: el lago artificial formado por el refulado de tierra en barrios cercanos. Sus aguas calmas lo vuelven el patio de pruebas perfecto para chicos y para quien nunca se subió a un kayak y le tiembla el pulso. La misma empresa alquila el predio con acceso directo a los esteros para quien quiera quedarse a pasar la noche.

Un cuerpo de agua con DNI propio

Los del Pueblo Viejo, como se conoce en la zona a los habitantes ribereños, insisten con un dato que suena a orgullo regional: la Setúbal no es una laguna más. Con sus 32 kilómetros cuadrados de superficie, se extiende desde los arroyos Aguiar y Leyes hasta el Canal de Acceso del puerto santafesino, forma parte del Sistema Paraná y recibe agua de riachuelos que vienen desde Brasil. El tono rojizo que tanto llama la atención es un regalo del Bermejo, y la salinidad que se le percibe al paladar llega de la mano del Saladillo Dulce y el Saladillo Amargo. La mezcla da como resultado un ecosistema con nutrientes y biodiversidad que no se repite en ningún otro tramo del litoral.

Lo que hay que saber antes de embarcar

  • Briefing obligatorio: antes de cada salida, los guías repasan el recorrido, las medidas de seguridad y el equipamiento que no puede faltar.
  • En tierra: advertencia sobre víboras y fauna silvestre en los senderos que llevan a la costa.
  • En el agua: cuidado con las corrientes intensas al ingresar a ríos internos y con los camalotes, que a veces tapan arroyos menores y obligan a rodear o caminar por barrancas barrosas.
  • Recomendación clave: para la travesía larga conviene ir en grupos con buena condición física, porque la exigencia no es menor.

Fauna para aplaudir con las manos

En cualquiera de los recorridos la fauna se encarga de hacer el show. Flamencos rosados, garzas, espátulas, chajás, patos y gallinetas son moneda corriente. El carpincho, que casi desaparece tras la bajante extraordinaria de la pandemia, volvió a asomar por la zona, y en los campos de las islas pastan caballos y vacas de los puesteros locales. Para los palistas, las alfombras de irupé en flor son el souvenir natural que distingue la temporada y que, dicen los guías, justifica guardar el celular y mirar.

Mi pronóstico, con el derecho a errar que me reservo: Setúbal Kayak's va a terminar la temporada con el cupo de las travesías largas lleno y con el lago artificial haciendo de guardería para decenas de chicos que van a volver a sus casas pidiendo repetir. Si el Bermejo sigue mandando agua y el río no decide volver a bajar, el negocio del remo en Santa Fe tiene temporada entera por delante.

FY

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