Santero le metió el cuchillo al campeón y la definición del TN quedó al rojo vivo
El mendocino se quedó con la victoria en Río Cuarto, aprovechó el abandono de Canapino y le descontó hasta quedar a 44 puntos del líder. Ahora se viene Mendoza, su casa, y la pelea por el título promete ser a todo o nada.
Arrancá tu lunes con un café y escuchame, porque lo que pasó en Río Cuarto fue como ver al que debe plata en el truco sacarse un siete bravo justo cuando la cosa ardía: Julián Santero, el mendocino que no se achica nunca, ganó la carrera y le metió presión seria a Agustín Canapino en la pelea por el campeonato del TN Clase 3. Sí, querido lector, 44 puntos los separan ahora, una distancia que hasta hace dos fechas parecía un abismo y hoy empieza a verse como una zanja con el agua al tobillo.
La historia tiene sabor a clásico del fútbol del Pueblo Viejo: el equipo que iba perdiendo de local termina festejando porque al rival se le rompe el motor. Y así, literal, fue la carrera. Lucas Vicino, a bordo del Toyota Corolla, venía haciendo las cosas bien y sostenía la punta, hasta que el motor dijo basta y dejó la victoria servida en bandeja para el VW Virtus del Ambrogio Racing. Santero, que ya venía segundo, levantó el trofeo como quien levanta la bandera del clásico: con la certeza de que esta vez no se le escapaba.
Un campeón que no se baja del caballo
Lo de Santero tiene mérito doble, porque no es uno cualquiera: con las victorias de Oberá y Río Cuarto encadenó su segundo triunfo al hilo y, de yapa, arrancó su etapa en el Ambrogio Racing con el pie derecho. Como dijo él mismo, casi con la camiseta puesta: empieza otro campeonato para mí. Y no es una frase marketinera: la próxima fecha, en Mendoza, entrega puntaje y medio, lo que deja la cuenta matemática abierta y la ilusión a full para el Verdinegro del automovilismo.
- Santero ganó en Río Cuarto con el VW Virtus del Ambrogio Racing y quedó a 44 puntos de Canapino.
- Lucas Vicino perdió la punta por problemas de motor en su Toyota Corolla y le dejó el camino servido.
- Canapino abandonó por una rotura de motor en su Chevrolet Cruze y no pudo defender la diferencia.
- El mendocino viene de ganar también en Oberá, así que acumula dos victorias consecutivas.
- La próxima fecha será el 10 y 11 de octubre en San Martín, Mendoza, con puntaje y medio en juego.
Del otro lado de la vereda, Canapino la pasó como el que llega al restaurant y le dicen que no hay mesa: el Chevrolet Cruze lo dejó a pie y el líder del campeonato vio cómo se le evaporaban puntos sin poder hacer nada. Abandonar por rotura de motor es de esas cosas que te dan bronca, porque no hay maniobra, ni estrategia, ni manos que lo salven: el fierro decide y listo.
“Empieza otro campeonato para mí. La próxima fecha entrega puntaje y medio y eso mantiene viva la ilusión de pelear el título.”Julián Santero
Porque acá, entre nosotros, no nos engañemos: Canapino sigue arriba y con margen, pero Santero le metió el cuchillo y le sacó filo al asunto. Si el mendocino repite en su casa, en el autódromo Ciudad de San Martín, la diferencia se va a derretir como helado en pleno enero. Y ojo, que el Ambrogio Racing viene afinado y el Virtus responde: ya lo dijo el piloto, la suma de un auto competitivo más un equipo laburante más la motivación de correr de local es una mezcla que en el Pueblo Viejo sabemos cómo termina.
¿Mi pronóstico? Me lo reservo, porque ya me quemé varias veces prediciendo finales, pero te dejo el dato: cuando un piloto encadena dos victorias, se muda de equipo y encima corre de local, algo está cambiando en el aire. Si Canapino no encuentra respuesta mecánica urgente, esto puede terminar definiéndose con el corazón en la boca. Y mientras tanto, uno acá, mate mediante, se prepara para ver cómo sigue esta historia que tiene todos los condimentos de un clásico que se juega con el corazón en la mano.
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