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Martes, 6 de octubre de 2026
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Seis señales que el corazón manda y que a veces se confunden con el ritmo de todos los días

Un cardiólogo de Cleveland Clinic, Ben Alencherry, repasó los síntomas que merecen consulta sin demora: desde el dolor de pecho sin causa clara hasta el desmayo ligado al ejercicio, pasando por la falta de aire y las palpitaciones que cambian la rutina.

Por Rosana LuceroSociedad y vida · · hace 2 h
Seis señales que el corazón manda y que a veces se confunden con el ritmo de todos los días

Me lo crucé a Miguel, vecino de toda la vida del barrio Rawson, quejándose del aire que le falta cuando sube las escaleras del almacén. "Serán los años", me dijo, mientras se apoyaba en el pasamanos. La escena me quedó dando vueltas porque, según lo que explicó el cardiólogo Ben Alencherry, de Cleveland Clinic, ese tipo de cambios en el cuerpo no siempre se pueden dejar pasar como parte del desgaste cotidiano. Hay señales que el corazón manda y que conviene escuchar antes de acostumbrarse a ellas.

Las dos alertas que no admiten espera

Para el especialista hay dos situaciones que requieren consulta médica inmediata. La primera es el dolor de pecho que aparece sin una razón clara, porque puede vincularse con un infarto o con otras enfermedades del corazón. La segunda es el desmayo, sobre todo cuando se produce durante el ejercicio o poco después de terminarlo. Ante ese cuadro, Alencherry recomienda interrumpir la actividad física hasta conocer el motivo. "Nunca hay que volver a entrenar sin saber por qué ocurrió", resumió, al advertir que esa pérdida de conciencia puede estar relacionada con la variante obstructiva de la miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad en la que el músculo engrosado del corazón dificulta la salida de la sangre.

Como me decía Norma, acá en Chimbas, "uno se va haciendo el guapo y va dejando pasar cosas". El consejo del médico apunta justo a lo contrario: la consulta a tiempo puede evitar que un cuadro silencioso se complique.

Síntomas que cambian la rutina y merecen una revisación

  • Falta de aire al caminar, subir escaleras o hacer compras cuando antes no estaba: si el cambio es inesperado o sostenido, conviene consultar.
  • Cansancio persistente que se suma a la dificultad para respirar y se diferencia del agotamiento ocasional.
  • Palpitaciones: sentir el corazón acelerado, con golpes fuertes o un ritmo desparejo, sobre todo si obligan a frenar lo que se está haciendo.
  • Sensación de desvanecimiento, con debilidad, náuseas, sudoración o alteraciones visuales, que se vuelve más relevante cuando aparece con el esfuerzo.

Alencherry aclaró que ninguno de estos síntomas, tomado de manera aislada, alcanza para confirmar una enfermedad. El dolor en el pecho, por ejemplo, puede responder a un infarto o a otras afecciones. Por eso, en la consulta se cruzan los estudios con la historia clínica de cada persona, incluidos los antecedentes familiares. "La miocardiopatía hipertrófica suele afectar a integrantes de una misma familia", explicó el cardiólogo, y agregó que esa información permite detectarla incluso en personas que no sienten molestias, algo que ocurre con la forma no obstructiva de la enfermedad, capaz de pasar años inadvertida.

Lo que cada uno puede esperar después de la consulta

Lo que uno espera, en definitiva, es una respuesta que ordene lo que está pasando. Si los estudios descartan un problema grave, queda la tranquilidad de haber llegado a tiempo. Si confirman alguna alteración, el seguimiento médico permite ajustar la actividad física, controlar los síntomas y, sobre todo, entender que ciertas señales del cuerpo que antes parecían cosas de la edad llevan, en realidad, un mensaje que conviene descifrar con un profesional. Como me dijo Donato, acá en Rawson, mientras esperaba el colectivo: "Mientras te podás mover, el día siguiente siempre es una oportunidad". Saber cuándo el corazón pide una pausa, dicen los especialistas, es también una manera de cuidarse para que esa oportunidad siga apareciendo.

RL
Rosana LuceroSociedad y vida

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