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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Svitolina y Monfils le ponen punto final a una historia de amor que parecía sacada de un cuento con final feliz: spoiler, no lo tuvo

La tenista ucraniana, sexta del mundo, confirmó la separación del francés luego de casi nueve años juntos; en el medio, una guerra que se metió en la cama y una nena de dos años que mira todo desde su sillita.

Por Facundo YacanteDeportes · · hace 1 h
Svitolina y Monfils le ponen punto final a una historia de amor que parecía sacada de un cuento con final feliz: spoiler, no lo tuvo

Sepan disculpar la crudeza, pero hay veces que la vida se parece a esa sobremesa donde alguien dice 'tenemos que hablar' y a vos se te caen los fideos. Algo así, pero en plan VIP, le pasó a Elina Svitolina, que este lunes se sentó frente al teclado de su teléfono y le contó al mundo que se separa de Gaël Monfils después de casi nueve años de relación. Nueve años no son un suspiro: son una era geológica en el tenis, donde las parejas duran lo que dura un cambio de lado con viento en contra.

La señora, actual número seis del ranking WTA y dueña de una derecha que le hace doler el hombro a más de una rival, publicó un texto en sus redes donde blanqueó lo que muchos sospechaban pero nadie se animaba a confirmar. Lo de ellos fue siempre una de esas parejas que parecían sacadas de una película europea: él, el francés simpático que hacía del partido un show; ella, la ucraniana con cara de circunstancia pero con un revés que metía miedo. Se conocieron a fines del 2017, se casaron en julio del 2021 y tuvieron a Skai, su hija, en octubre del 2022. Hasta ahí, la postal perfecta para un álbum.

La guerra que se metió en la casa

Pero claro, a veces la vida real le pasa por encima al guión mejor escrito. Svitolina explicó, sin demasiado margen para la ambigüedad, que la guerra en Ucrania la golpeó de una forma que no esperaba y que ese cachetazo interno la fue empujando hacia una decisión que, a priori, no estaba en los planes de nadie. La frase clave la dijo ella, con esa cosa de quien reconoce lo que siente aunque le duela en el alma: lo que no vieron fueron las noches sin dormir, las dudas y la sensación de perderme lentamente a mí misma.

“Lo que no vieron fueron las noches sin dormir, las dudas y la sensación de perderme lentamente a mí misma.”Elina Svitolina, en un comunicado publicado en sus redes sociales

Esto no es un capricho ni un arreglito de pareja de un domingo a la tarde. La propia Svitolina había dado un paso al costado del circuito el año pasado justamente por temas emocionales vinculados al conflicto en su país. O sea, no estamos hablando de un malhumor pasajero: estamos hablando de una mujer que lleva encima el peso de una guerra que se pelea a miles de kilómetros pero que también se pelea en la cabeza, en la almohada, en la mesa familiar.

Lo que dijo sobre el francés

Ahora, lo que más me llamó la atención es la manera en que la tenista se refirió al Monfils, al hombre que durante años fue su compañía y su cable a tierra dentro del tour. No lo puso como villano de la historia ni le adjudicó culpas: todo lo contrario. La frase 'Gaël lo vio todo. Nunca soltó mi mano. Luchamos juntos a través de esto durante mucho tiempo, con todo lo que teníamos' es de esas cosas que se dicen cuando uno quiere dejar en claro que el otro no falló. Eso, en criollo, significa: no le busquen responsables porque no los hay. También agregó una perlita que a mí, personalmente, me pareció de las más lúcidas: hay batallas que ninguna persona puede ganar por otra, y necesito encontrar mi propio camino. Traducción: necesito espacio, pero no para olvidarme de él, sino para volver a encontrarme con esa Elina que la guerra me fue robando de a poco.

  • Svitolina tiene 30 años y es la sexta del ranking WTA; Monfils, francés, ganó 13 títulos ATP y se retiró hace poco del circuito.
  • La pareja arrancó a fines de 2017 y se casó en julio de 2021; tuvieron a Skai, su hija, en octubre de 2022.
  • La tenista ya se había tomado un tiempo afuera del circuito en 2024 por el peso de la guerra en Ucrania.
  • La separación la comunicó Svitolina en sus redes y pidió respeto y espacio para transitar el proceso.
  • La tenista aseguró que la ruptura no significa el fin de la familia como equipo: seguirán siendo padres de Skai, lado a lado.

¿Y ahora qué le espera en la cancha?

Acá viene la pregunta del millón, la que cualquier fanático del tenis se hace mientras muerde el palito del kiosco mirando el fixture de la próxima temporada. ¿Cómo le va a pegar esto a Svitolina cuando se saque la ropa de entrenamiento y se ponga a sacarme derecha en algún Masters 1000? Mi lectura, y ojo, me reservo el derecho de errar como siempre, es que este tipo de procesos personales suelen tener dos etapas bien marcadas: una primera donde a la deportista se le nota la cabeza en cualquier lado y los resultados aparecen a los saltos, y una segunda donde, si la cabeza se acomoda, aparece una versión más madura y a veces hasta mejor de la jugadora. No estoy diciendo que ahora va a salir a ganar todos los títulos: sería de pelotudo prometer eso. Digo que, por experiencia, una mujer que se anima a poner en palabras que se estaba perdiendo a sí misma y toma una decisión drástica al respecto, suele ser la misma que después encuentra una energía extra para competir. Pero también puede pasar lo contrario, que el cuerpo no le responda y la cabeza le juegue una mala pasada. Nadie tiene la bola de cristal.

Lo concreto es que Svitolina, hoy por hoy, está en el top 10 del ranking y eso, para una jugadora de 30 años con lo que lleva encima, ya es casi un milagro. Cuando reaparezca en el circuito, que seguramente será en alguno de los torneos grandes de la gira de principios de año, no va a estar Monfils esperándola en el player del otro lado del mundo. Lo que sí va a estar es Skai, su hija, que mientras crece va a ir entendiendo de a poco por qué mamá y papá, aunque se quisieron mucho, eligieron tomar rumbos distintos. Y a veces, quererse mucho no alcanza para seguir juntos bajo el mismo techo. A Svitolina le deseo, con todas las letras, que encuentre eso que dice que está buscando: su propio camino. Aunque más no sea, para volver a ser esa nena que se subió a una cancha de tenis con una raqueta más grande que ella y la convicción de que el partido lo iba a ganar ella. Porque eso, querido lector, siempre se puede.

FY

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