Teeto, el plataformas neozelandés que te pide mirar antes que saltar
El estudio Eat Pant Games presentó un plataformas 3D en tercera persona que revive la estética de los 64 bits con una mecánica de absorción y mutación como eje central. Cooperativo local, 24 niveles y una curva de dificultad pensada para que nadie se quede afuera.
Soy de los que todavía se emocionan cuando aparece un plataformas 3D que se anima a mirar a los clásicos sin pedirles permiso. Y este Teeto que acaba de presentar el estudio neozelandés Eat Pant Games me dio esa sensación de vuelta al living de mi casa, cuando enchufábamos la consola y todo parecía posible. Teeto es una masa azul con cara de pocos amigos y una compañera que es una coneja llamada Nory, y juntos se meten en una historia de sombras y de corrupción a lo largo de 24 niveles repartidos en cuatro actos. Lo que más me enganchó de la propuesta es que no apela al reflejo puro: te pide, de entrada, que mires el escenario como si fuera una mesita de luz.
Absorber para mutar: la idea que mueve todo
La mecánica central es de esas simples y a la vez reveladoras: Teeto puede absorber objetos del escenario, ya sea una roca, fuego u otros elementos, y eso modifica sus propias propiedades para abrir habilidades puntuales. En la práctica, el juego deja de ser un plataformas lineal para convertirse en un ejercicio de observación. Antes de cada salto, el ojo tiene que decidir qué le conviene comer al personaje para resolver la situación que tiene enfrente. Esa vuelta de tuerca es el ADN del título y lo que lo separa de cualquier otro plataformas 3D que puedas tener en el radar.
El movimiento se apoya en lo conocido: dobles saltos y planeos que te dan margen para acomodarte en el aire con precisión, sin necesidad de timing milimétrico. La absorción también se cuela en los combates contra los jefes, lo que le da coherencia al sistema y evita que la mecánica central quede como un truco aislado.
Nivales, rincones y criaturas por rescatar
- 24 niveles organizados en cuatro actos con estética que remite a los 64 bits.
- Coleccionables y criaturas para rescatar escondidos en los márgenes de cada escenario.
- Cooperativo local con pantalla dividida para jugar en compañía.
- Jefes que se resuelven con la misma mecánica de absorción que el resto del juego.
Una curva amable, pensada para que nadie se quede afuera
Acá me parece donde Teeto toma una decisión de diseño que a mí, personalmente, me cierra el corazón, aunque entiendo que a más de uno le pueda quedar corta. La dificultad es deliberadamente amable, sin trampas disfrazadas ni saltos al vacío de castigo. Es un plataformas que te dice «vení, recorré, mirá», en lugar de ponerte a prueba con reflejos de cirujano. Para jugadores con muchísima experiencia en el género, es probable que la mano venga fácil; para el resto, es una invitación a disfrutar sin la presión de tener que demostrar nada.
El cooperativo local con pantalla dividida refuerza ese perfil social: los niveles, los rompecabezas ambientales y los coleccionables funcionan igual de bien en compañía, y Teeto se convierte en una excusa perfecta para una tarde compartida frente al televisor, como las de antes. El juego todavía no tiene fecha de lanzamiento ni precio confirmado para la región, así que por ahora lo que queda es anotarlo en la lista y seguir de cerca al estudio Eat Pant Games desde Nueva Zelanda, que con esta propuesta se anota un plataformas con identidad propia y con esa calidez de los clásicos que ya no se fabrican seguido.
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