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"Un talento único": el oído absoluto del ladrón que afina pianos y abre cajas fuertes

Daniel Roher, el canadiense ganador del Óscar por "Navalny", se pasa al largo de ficción con un thriller de intriga que ya está en streaming y que tiene a Leo Woodall como protagonista y a Dustin Hoffman como partenaire de lujo.

Por Emilio BravoCultura y espectáculos · 10 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Lo dijo una vez el pianista sanjuanino Claudio Constantino, en una de esas noches largas del Festival de la Sierra: "cuando afinás un piano, lo que hacés es escucharlo de verdad". Esa línea me volvió a la cabeza mientras veía Un talento único, la película que acaba de caer en streaming y que toma esa idea al pie de la letra para llevarla a un terreno bastante más oscuro. Porque acá el que escucha de verdad no es un músico: es un ladrón.

Antes que la trama en sí, vale la pena detenernos en el lugar donde arranca todo. Niki, el personaje central, trabaja afinando pianos en casas de gente adinerada y también en conservatorios, donde se ocupa de los instrumentos que sí se usan a diario. Su mundo es silencioso, casi de orfebre: gabinates cerrados, maderas nobles, mecanismos que parecen relojes. La película se detiene ahí, en ese trabajo minucioso, y nos deja oler el polvo de la madera, ver caer la luz sobre las cuerdas, escuchar el martillo probando una nota. Recién después, cuando uno ya se encariñó con ese universo, aparece la otra cara del personaje.

Hiperacusia, el don y el problema

Lo que distingue a Niki es una hiperacusia, un oído tan afinado que percibe frecuencias y detalles que al resto de los mortales se le pasan por alto. Esa capacidad, que en el escenario del conservatorio es un don profesional, en su vida paralela se vuelve una herramienta de trabajo muy distinta: la misma finura auditiva le permite abrir cajas fuertes sin hacer ruido, en operaciones clandestinas que empiezan chicas y se van complicando.

Sobre esa premisa construye Daniel Roher su primer largometraje de ficción. El director canadiense se había ganado el Óscar con el documental político Navalny, y acá se nota la mano del que sabe sostener un tempo: el ritmo es preciso, la mirada es detallista, y sobre todo hay una decisión muy clara de que el sonido no ilustra lo que vemos, sino que lo conduce. Cuando la cámara se mete dentro del piano y nos muestra cuerdas, martillos y mecanismos, uno entiende que ahí está la clave de toda la película.

Woodall y Hoffman: el nuevo y el viejo

Leo Woodall carga con el protagonismo con solidez. Le toca un personaje callado, que observa más de lo que habla, y él lo resuelve sinsobreactuaciones, con esa presencia tranquila que le habíamos visto en La chica de Notting Hill o en The White Lotus. A su lado, como sorpresa mayúscula, aparece Dustin Hoffman en un papel chico pero de mucho peso: es el viejo afinador que lo formó, el que le enseñó a escuchar el instrumento y, de paso, le abrió la puerta al mundo clandestino. Hoffman aparece poco, pero cada vez que está en pantalla le cambia el aire a la película.

“Lo que sostiene a Un talento único no es una idea revolucionaria, sino la ejecución: saber cuándo quedarse en el detalle y cuándo avanzar sin darle más vueltas.”Emilio Bravo

Volviendo a Un talento único, la película no pretende reinventar el género ni pretender que estamos ante algo más de lo que es: conflictos claros, un personaje con una habilidad puntual, operaciones de riesgo creciente. Lo que la sostiene, y esto es lo que más me enganchó, es la ejecución. Es un thriller accesible, con las limitaciones lógicas de una producción de escala media, pero sin fisuras serias de principio a fin. Ideal para una noche de sábado en casa, con un buen par de auriculares, porque el sonido acá no es decoración: es el verdadero protagonista.

Disponible en streaming, apta para quienes buscan una historia de intriga sin demasiadas exigencias. Para verla, nada mejor que apagar las luces, subir el volumen y dejarse llevar por un oído que escucha lo que los demás ni se imaginan.

EB
Emilio BravoCultura y espectáculos

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