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Vuelve Cha Cha Cha 3.0: Casero y Alacrán reaparecen en Buenos Aires y Rosario con una mirada analógica del mundo

La dupla confirmó dos fechas para octubre y noviembre con su nuevo espectáculo, que recupera el humor de Doctor Vaporeso y repiensa la relación entre la tecnología y la vida cotidiana. Todavía sin texto cerrado, Rodolfo Alacrán Samsó contó cómo se cocinó el regreso y qué se puede esperar en escena.

Por Emilio BravoCultura y espectáculos · 17 de septiembre de 2026 · hace 58 min

Yo te digo, che, hay regresos que se anuncian con bombos y platillos y otros que llegan con la simpleza de un video de cuarenta segundos compartido en las redes. Este pertenece a la segunda categoría, y eso ya marca el tono de lo que se viene: Alfredo Casero y Rodolfo Alacrán Samsó se sacaron una foto, la colgaron en sus cuentas y le comunicaron al público que van a volver a subirse a un escenario juntos con Cha Cha Cha 3.0, bajo el subtítulo Innovando para atrás. La movida tiene dos paradas concretas: el 31 de octubre en el teatro Gran Rivadavia, en el corazón del barrio porteño de Vélez Sarsfield, y el 6 de noviembre en el teatro Astengo de la ciudad de Rosario, en la provincia de Santa Fe.

Antes de meternos en el show, vale la pena situarse en el lugar, porque a mí siempre me gusta pisar el escenario con la cabeza antes de que levanten el telón. El Gran Rivadavia es uno de esos teatros de proximidad que todavía sobreviven en Buenos Aires, con una sala que huele a madera vieja y a butacas que crujen, mientras que el Astengo, en Rosario, tiene esa mística de sala intermedia donde el público termina formando una especie de mesa redonda con los artistas. Son ámbitos chicos, pensados para que la palabra y el gesto lleguen sin intermediarios, y eso es clave para entender por qué Casero eligió estos puntos y no una gran sala de Avellaneda o un estadio.

Doctor Vaporeso y la cruzada contra la tecnología

Lo que se conoce hasta ahora del espectáculo es que la propuesta gira alrededor de la relación entre la vida cotidiana, la tecnología y las soluciones analógicas. El disparador es bien claro: qué pasa cuando algo se rompe, se cuelga o directamente no anda, y cómo resolvemos esosbaches con ingenio, error y un poco de mala leche. En el centro de ese recorrido aparece el personaje del Doctor Vaporeso, rodeado de un universo de mecanismos, piezas y explicaciones que funcionan como motor del humor. La idea, según se desprende del texto de presentación, no es idealizar el pasado ni hacer una defensa cerrada de lo antiguo, sino recuperar esas situaciones que los cambios tecnológicos van dejando a un costado y convertirlas en material cómico.

“Todavía lo está armando Alfredo. Me encanta actuar con él, arrancamos juntos en 1989 y desde entonces pasamos por los nacimientos de hijos y nietos, así que esto es también un encuentro de historia compartida.”Rodolfo Alacrán Samsó

Esa frase de Samsó, que me parece que resume bastante el espíritu de la convocatoria, deja a la vista un dato clave: el texto todavía no está cerrado. El propio Alacrán lo dijo tal cual, sin vueltas, cuando le preguntaron por el estado de la puesta. Casero está escribiendo, ajustando, dando forma a un material que iba a tener su primera prueba en la temporada de Mar del Plata y que quedó suspendido en el verano. Esa pausa, lejos de frenar el proyecto, lo que hizo fue darle tiempo para que el formato se cocinara con más pausa, y por eso ahora sale con el rótulo de 3.0, como si fuera una versión mejorada de algo que viene rodando hace rato.

Té de arroz en el Barrio Chino y un llamado que lo cambió todo

A mí, que me gustan los detalles de cocina creativa, me generó mucha simpatía saber cómo se gestó este regreso. Samsó contó que Casero lo llamó por teléfono y que después se reunieron a tomar té de arroz en el Barrio Chino porteño. La imagen es casi una postal: dos amigos de toda la vida, sentados en un bar de los tantos que tiene ese Paseo de la Recoleta, hablando de volver a hacer reír juntos. No hubo contrato, ni manager de por medio, ni rueda de prensa: hubo un llamado, un té y un acuerdo de palabra. Y eso, en los tiempos que corren, ya es casi una declaración de principios.

Mientras se termina de escribir el espectáculo, Samsó no se quedó quieto: siguió trabajando en distintas localidades de la Costa Atlántica junto a Alfredo Silva, llevando su humor a escenarios veraniegos después de la frustración de la suspensión marplatense. Esa experiencia reciente, sumada a los más de treinta años deía con Casero, es la que ahora se pone al servicio de un proyecto que se planta como una mirada lateral sobre el presente: ni rechazo absoluto de la tecnología ni nostalgia militante, sino una invitación a reírse de cómo nos las arreglamos cuando todo falla. Y esa es, a mi entender, la mejor manera de celebrar una sociedad que sigue eligiendo el humor para procesar lo que le toca vivir.

A tener en cuenta para ir sacando la entrada: la función en Buenos Aires será el viernes 31 de octubre a las 21 en el teatro Gran Rivadavia, en el barrio de Vélez Sarsfield, y la de Rosario está prevista para el viernes 6 de noviembre en el teatro Astengo. Las localidades se consiguen en las boleterías de cada sala y por los canales habituales de cada teatro, y los precios varían según la ubicación, así que conviene consultar antes de moverse. Quienes quieran seguir de cerca el avance del texto pueden hacerlo a través de las cuentas de Casero y de Alacrán Samsó, donde ambos van publicando pistas del armado. Si el material termina siendo la mitad de divertido de lo que sugiere este anticipo, el teatro chico va a quedar chico.

EB
Emilio BravoCultura y espectáculos

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