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Dos cortes, una sola película: la odisea de Ulzana que Aldrich y Lancaster no firmaron del mismo modo

El western de 1972 con Burt Lancaster que llegó distinto a Estados Unidos y a Europa regresa al debate después de que Arturo Pérez-Reverte lo postulara como una obra maestra a recuperar, en medio de un recorrido que combinó recepción crítica elogiosa y una taquilla que no acompañó.

Por Agustina QuirogaVitivinicultura y campo · 19 de septiembre de 2026 · hace 2 h

A más de cinco décadas de su estreno, La venganza de Ulzana vuelve a discutirse no por lo que cuenta, que es una persecución de la caballería estadounidense a una partida apache liderada por un jefe que escapó de una reserva tras sufrir maltratos, sino por cómo lo cuenta: la película de Robert Aldrich rodada en 1972 llegó a las salas con dos montajes distintos según el mercado, una rareza que hoy reabre la conversación sobre un título que Arturo Pérez-Reverte recomendó como una obra maestra muy poco conocida y que merece recuperarse dentro del género.

Dos versiones, dos firmas y un personaje que desapareció

El cuadro detrás de cámara explica la rareza. Aldrich supervisó de manera directa el montaje destinado al público estadounidense, mientras que Lancaster tomó las riendas de la versión que se exhibió en Europa. Aunque la duración de ambos cortes resulta similar, el material que incluyen no es idéntico: la diferencia más concreta salta a la vista en la película de Aldrich con el personaje de la amante indígena del protagonista, encarnado por la actriz Aimee Eccles, que fue removido por completo del montaje europeo, lo que vuelve imposible distinguir las copias solo por metraje y obliga a prestar atención a qué escenas están y cuáles no.

La historia, en tanto, se sostiene sobre una estructura clásica: Ulzana huye de la reserva, organiza una serie de ataques junto a un grupo reducido de guerreros apaches y desencadena una expedición militar que se apoya en la experiencia de McIntosh, un explorador con conocimiento del terreno que participa de la búsqueda, y es justamente esa persecución la que organiza la trama del largometraje y la que sostiene el pulso del relato a lo largo de sus casi dos horas.

El guiño a Ford y la paradoja de la recepción

El guion de Alan Sharp declaró desde sus orígenes una influencia explícita: el propio guionista reconoció que la película nace como un homenaje a Centauros del desierto, conocida en inglés como The Searchers, y que su intención pasaba por rendirle tributo a John Ford a través de esta historia de frontera, dato que permite entender una de las claves de la escritura y ubicar uno de los puntos de partida del libreto además de los nombres centrales que figuraron en la producción.

  • Recibió comentarios favorables de la crítica especializada.
  • Aldrich se sentía orgulloso del resultado final.
  • Su desempeño comercial fue discreto en boletería.
  • Pérez-Reverte la definió como una obra maestra muy poco conocida.
  • El escritor destacó la violencia del inicio, con una escena en la que un soldado mata a una mujer.
“Una obra maestra de Robert Aldrich, una película extraordinaria y muy poco conocida.”Arturo Pérez-Reverte

Queda entonces la pregunta que sobrevuela a cualquier western que la crítica reivindica y el público no acompañó en su momento: si la existencia de dos montajes diferentes, con escenas eliminadas y un personaje borrado del corte europeo, fue parte de ese desencuentro entre el autor y la industria, o si fue apenas un dato técnico dentro de un cuadro más grande en el que la película pagó los costos de no terminar de encontrar a su público, una discusión que la recomendación de Pérez-Reverte vuelve a poner sobre la mesa y que los amantes del género están invitados a saldar con su propia revisión.

AQ
Agustina QuirogaVitivinicultura y campo

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