Miércoles, 9 de septiembre de 2026
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El blue quedó a cinco pesos del oficial y el productor vitivinícola se pregunta para qué le sirve el repunte

La cotización minorista tocó los 1.535 pesos y la brecha con el informal se redujo al mínimo, en una jornada que dejó al dólar mayorista a 1.513,50 y al Banco Central absorbiendo veinte millones de dólares en un mercado cada vez más estrecho

Por Agustina QuirogaVitivinicultura y campo · 9 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Este miércoles el precio del kilo de uva en las fincas de Mendoza se movió muy poco respecto de la semana anterior, mientras que en las pizarras de las casas de cambio el dólar oficial tocó los 1.535 pesos para la venta, un máximo nominal que ya había alcanzado en jornadas de julio y de agosto, en una secuencia que vuelve a poner sobre la mesa la pregunta de siempre: a cuánto queda el tipo de cambio real una vez que se le descuenta la inflación y los costos logísticos que soporta el productor en el interior productivo.

El avance del minorista fue de cinco pesos, equivalente a un 0,3%, con el Banco Nación como referencia y un promedio del sistema financiero que cerró la venta al público en 1.533,53 pesos, mientras que la compra promedió 1.481,93, en una rueda en la que el volumen operado en el segmento de contado del mercado mayorista alcanzó los 624,6 millones de dólares y el Banco Central volvió a intervenir para absorber veinte millones, el 5,1% de lo negociado en el segmento spot.

El blue se acuesta a cinco pesos del oficial

En paralelo, el dólar informal retrocedió también cinco pesos y terminó la jornada a 1.540 pesos para la venta, con lo cual la brecha entre ambas cotulaciones quedó en apenas cinco pesos, un diferencial mínimo que en la práctica disuelve el incentivo de recurrir al mercado paralelo para hacerse de divisa estadounidense y que explica, en buena medida, por qué las cuevas del microcentro porteño operaron este miércoles con menos ruido del habitual.

El mayorista, por su parte, tocó un máximo intradiario de 1.517 pesos y cerró en 1.513,50, con una suba diaria de apenas 1,50 peso y dejando atrás el récord anterior de 1.514 que se había anotado el 26 de agosto, mientras que las reservas internacionales brutas quedaron en 50.732 millones de dólares, con una caída de un millón frente al cierre del lunes, en un escenario que los analistas del sector cambiario describen como de oferta acotada y demanda contenida por la propia política de tasas del Tesoro.

  • Dólar oficial minorista: 1.535 pesos para la venta, suba de cinco pesos, máximo nominal repetido de julio y agosto.
  • Dólar blue: 1.540 pesos para la venta, baja de cinco pesos, brecha de apenas cinco pesos frente al oficial.
  • Dólar mayorista: 1.513,50 pesos de cierre, con máximo intradiario de 1.517 y volumen de 624,6 millones de dólares en contado.
  • Intervención del Banco Central: absorción de 20 millones de dólares, equivalentes al 5,1% del volumen operado en el segmento spot.
  • Reservas internacionales brutas: 50.732 millones de dólares, con una caída diaria de un millón.

Lo que el organismo informa y lo que se ve en la finca, sin embargo, vuelven a correr por andariveles distintos: mientras el comunicado oficial habla de un mercado cambiario en calma y con el Central retirando liquidez en moneda dura, los productores del oeste bonaerense y de la zona cuyana consultados por este portal coinciden en que el repunte del tipo de cambio llega tarde y mal, porque no compensa el encarecimiento de los insumos dolarizados y porque, en muchos casos, el vino a granel se sigue pactando en pesos con plazos de pago que licúan cualquier mejora nominal.

“Acá el dólar sube cinco pesos y a nosotros nos sirve para pagar una bolleta de gas, porque los insumos los compramos en dólares billete y el mosto lo cobramos en pesos con cheques a treinta días, así que la cuenta nunca cierra a favor del productor”Marcelo Quiroga, productor vitivinícola de San Martín, Mendoza

En términos de poder adquisitivo, el cuadro de septiembre muestra que el dólar acumula una pérdida frente a la inflación, un dato que el propio mercado descuenta en laoperatoria de futuros y que explica por qué la brecha con el blue se comprimió hasta niveles casi simbólicos, en una dinámica que, mirado con la lente del interior productivo, parece un consuelo técnico para los manuales de macroeconomía y muy poca cosa para el bolsillo del pequeño y mediano elaborador que sigue esperando un tipo de cambio diferencial para la cadena agroindustrial exportadora.

Mientras tanto, en las góndolas de los barrios del conurbano y en las ferias de verduras del AMBA, la jornada dejó un escenario poco habitual para quienes compran o venden divisas en el día a día, porque el informal ya casi no ofrece ventaja sobre el oficial y porque, en la práctica, desincentiva el détour por las cuevas y las arboledas del microcentro, aunque el interrogante de fondo sigue siendo el mismo de los últimos meses y se replica en cada asamblea de consorcios vitivinícolas del sur mendocino: en una economía que se recalienta por el lado de los precios y se enfría por el lado del consumo, ¿quién termina pagando la cuenta del atraso cambiario y de la brecha comprimida, si el productor no traslada a precio, el Estado no ajusta por inflación y el consumidor mira cada vez más la etiqueta?

AQ
Agustina QuirogaVitivinicultura y campo

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