El VAR le sacó la victoria al Fortín en el Bajo Flores y la polémica se instaló en la fecha
Vélez empató 1-1 con Riestra en la séptima del Clausura 2026, sigue invicto pero se fue masticando bronca: el videoarbitraje le anuló un gol en el cierre y Barros Schelotto terminó expulsado por protestar.
Hay partidos que se juegan dos veces: uno dentro de la cancha y otro en la pantalla del VAR. Lo de Vélez en la cancha de Riestra fue exactamente eso, un 1-1 que dejó al Fortín con la sensación de que le robaron tres puntos en el escritorio. Una lástima para el equipo de Liniers, que venía dulce y se topó con la justicia tecnológica de siempre, esa que aparece cuando menos la necesitan.
El Verdinegro acumula siete fechas sin perder en el Clausura 2026 y eso nadie se lo va a sacar. Pero la racha invicta, en esta oportunidad, sabe a poco. Es como pagar la cena, comer apenas la entrada y que te digan que el plato principal se canceló por protocolo. Así se fueron los del Pueblo Viejo del Bajo Flores, masticando bronca por el gol anulado en el tramo final y por el Mellizo Barros Schelotto expulsado, pagando los platos rotos de un VAR que vuelve a ser el personaje más discutido del torneo.
Un primer tiempo para el olvido, un gol con gusto amargo
Riestra abrió el marcador con una pelota parada que dejó más preguntas que certezas. Antes del centro que terminó en gol, había un jugador del Malevo en posición fuera de juego que participó de la jugada. La cosa fue así: el línea no levantó la bandera, el árbitro Nazareno Arasa convalidó el tanto y del banco visitante saltaron las primeras chispas. Protesta va, protesta viene, y Guillermo Barros Schelotto terminó expulsado por reclamar con el alma, fiel a su estilo de DT que no se calla nada.
El complemento tuvo otro color. Vélez fue a buscarlo y encontró el empate por la vía menos pensada: un gol en contra de la defensa local, de esas pelotas que rebotan en cualquier parte y le cambian la vida a un partido. El Fortín se arrimó, empujó, insistió. Los del Pueblo Viejo metieron el pecho contra un equipo de Bajo Flores que juega como pocos: bloque bajo, muchos jugadores detrás de la línea de la pelota y los espacios cerrados con candado.
La noche más caliente: el gol que fue, vino y dejó de ser
- Vélez creyó dar vuelta el resultado en el tramo final y lo festejó dentro de la cancha.
- El VAR llamó al árbitro Arasa y la conquista quedó anulada por una supuesta falta previa.
- El banco del Fortín explotó en reclamos, convencido de que la decisión estuvo mal tomada.
- Barros Schelotto, ya en la calle antes de tiempo, se perdió el cierre desde afuera.
- Riestra volvió a mostrar su chapa de equipo difícil de vencer en el Guillermo Laza.
El 1-1 definitivo deja a Vélez con el invicto intacto, pero con la bronca intacta también. Siete fechas sin perder es un número que en cualquier escritorio se lee bien, pero en el vestuario del Fortín se lee distinto. Riestra, que tiene un punto valioso frente a uno de los animadores del torneo, se va conforme con lo que rescató. Para el Malevo, un empate así en casa es casi una victoria; para el Verdinegro, un empate así de visitante es casi una derrota. Cada uno se lo lleva como puede.
Mi pronóstico, con el derecho de errar que siempre me reservo: el VAR seguirá siendo tema de conversación durante toda la semana y Vélez se va a comer la amargura de un punto que no le sirve para escapar en la pelea. La próxima parada del Fortín será otra final silenciosa, y los del Pueblo Viejo ya saben que, gane o pierda, el torneo no espera a nadie. La polémica, esa señora de negro que siempre se sienta en la mesa del fútbol argentino, volvió a servirse un plato caliente en el Bajo Flores.
