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La pantalla que te roba el sueño: por qué los especialistas miran primero el celular cuando un paciente no puede dormir

La luz azul y el contenido que se consume a último momento mantienen al cerebro en alerta justo cuando debería empezar a apagarse. Hay cambios concretos que se pueden hacer esta misma noche.

Por Rosana LuceroSociedad y vida · 11 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Son las once de la noche en una casa cualquiera de Chimbas. La vecina Marta apaga la tele del living, se sirve un vaso de agua, revisa el celular un ratito antes de irse a la cama y se pregunta por qué a la madrugada se despierta mirando el techo. Esa escena, multiplicada por miles, es la que los especialistas en sueño describen apenas un paciente se sienta enfrente y cuenta que no descansa. La pregunta inicial no va a la pastilla ni al diagnóstico complejo: va directo al aparato que brilla en la mesita de luz.

Acá en Rawson, en Capital, en cualquier barrio del país, el patrón se repite: el teléfono, la tablet o la notebook entran a la cama con la persona. Lo que pocos calculan es que ese gesto cotidiano tiene dos consecuencias bien marcadas sobre el descanso, y que las dos son evitables.

La luz azul y el contenido: las dos trampas

La explicación más conocida es la luz azul que emiten las pantallas. Esa franja del espectro inhibe la producción de melatonina, que es la hormona que le marca al cuerpo que ya es hora de dormir. Pero la científica del sueño Carleara Weiss, asesora en Aeroflow Sleep, aclara que la luz es solo una parte del problema. La otra, igual de importante, es el contenido: noticias, chats, redes sociales y mails de trabajo activan al cerebro justo cuando tendría que empezar a apagarse.

La especialista en sueño conductual Shelby Harris, del consejo asesor de Project Sleep, lo resume así: el aparato importa menos que lo que se hace con él. Revisar el laburo o seguir un hilo de noticias ocupa la cabeza de un modo que un video tranquilo o un poco de música no lo hacen. Además, las pantallas deforman la noción del tiempo y facilitan que la hora de dormir se vaya corriendo sin que uno se dé cuenta.

“No es necesario eliminar las pantallas antes de dormir, pero sí ser consciente de lo que se hace en ellas y cuánto estimulan.”Shelby Harris, especialista en sueño conductual

Qué se puede cambiar desde esta noche

Rupali Drewek, codirectora del programa de medicina del sueño en Phoenix Children's, aclara que las pantallas son el punto de partida de la consulta, no una conclusión anticipada. En la misma conversación aparecen el estrés, los horarios irregulares, la cafeína a la tarde, el alcohol, el sedentarismo, algunos medicamentos y condiciones como el reflujo, el dolor crónico o los cambios hormonales. También entran en la lista los trastornos específicos, como la apnea del sueño o el síndrome de piernas inquietas. Dicho esto, hay un tramo del problema que depende pura y exclusivamente de uno.

Marta, como cualquier lector de esta nota, puede empezar por algo chico: dejar el celular cargando en otra habitación una hora antes de acostarse, sustituir el scroll final por un audio corto o por música suave y dejar para el día siguiente los mensajes de trabajo. Son cambios simples, sí, pero del tipo de cambio que los especialistas ven una y otra vez cuando un paciente vuelve a la consulta diciendo, por fin, que durmió de un tirón.

RL
Rosana LuceroSociedad y vida

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