La película que juntó seis espectadores en una semana y terminó haciendo historia en el negocio audiovisual
Producida y dirigida por John Penney, «Zyzzyx Road» pasó por un solo cine de Estados Unidos antes de encontrar su público en el mercado internacional. Una rareza comercial que, lejos de hundirla, le abrió una puerta inesperada.
Soy Emilio Bravo y me toca contarles una de esas historias del cine que parecen inventadas pero son absolutamente reales. La cita que abre esta nota la tomo prestada del imaginario sanjuanino, donde muchas veces se repite que «lo importante no es el tamaño del escenario, sino el eco que dejás en el que te mira»: una frase que me vino a la mente apenas terminé de reconstruir el caso de «Zyzzyx Road», una película que durante una semana entera se exhibió en un solo cine de Estados Unidos, juntó a seis personas en la sala y, sin embargo, terminó siendo una rareza de manual en la industria.
Antes de entrar en el espectáculo, conviene detenerse en el lugar, porque la escena es tan insólita como la película misma. Estamos hablando del Highland Park Village Theater, una sala ubicada en Dallas, Texas, que fue alquilada expresamente para este estreno. El productor y protagonista Leo Grillo pagó mil dólares por ese alquiler y programó una función diaria al mediodía, durante una semana, con entradas a cinco dólares cada una. La movida arrancó el 25 de febrero de 2006 y bajó la persiana el 2 de marzo siguiente.
«Zyzzyx Road»: la trama
La película en cuestión es un thriller de bajo presupuesto escrito, producido y dirigido por John Penney. La historia se sitúa en Las Vegas y gira alrededor de un crimen pasional y un cuerpo que, literalmente, se esfuma. Una pareja mata al exnovio de ella y decide enterrarlo en la carretera que da nombre al film; cuando vuelven a buscarlo, ya no está. Con ese punto de partida, Penney construyó un relato que combina el policial con el suspenso psicológico, sin estridencias pero con una idea bastante concreta de lo que quería contar.
Para darle vida a esa historia, Penney reunió un elenco que, mirado en retrospectiva, llama la atención. Leo Grillo, además de producir, se puso al frente del elenco junto a Katherine Heigl y Tom Sizemore. Heigl llegó a la película después de que Thora Birch rechazara el papel, en un momento en el que ella ya había filmado el piloto de «Anatomía de Grey», la serie que iba a cambiarle la carrera. Sizemore, por su parte, llegaba con una trayectoria que incluía títulos enormes como «Rescatando al soldado Ryan» y «Heat», y se sumaba a un proyecto pequeño con una energía poco frecuente para un rodaje de este tipo.
«Heat»: la elección de Tom Sizemore
La producción se financió con 1,2 millones de dólares y se filmó en apenas veinte días del verano de 2005, en pleno desierto de Mojave, bajo un calor que suele ser protagonista en este tipo de rodajes low cost. Para Penney, que ya tenía experiencia como guionista y había trabajado con gente como Brian Yuzna y Joey Travolta, este proyecto tenía además un desafío personal: pasarse a la silla de director con su propio material.
Hasta acá, podríamos estar hablando de una película independiente más, de esas que circulan por festivales y quedan en el olvido. Lo que vuelve a «Zyzzyx Road» un caso de estudio es, justamente, lo que pasó con su estreno en Estados Unidos, una decisión comercial que a primera vista parece un disparate y que, vista con tiempo, terminó siendo una jugada astuta.
«Rescatando al soldado Ryan»: el estreno en Dallas
- Alquiler del Highland Park Village Theater de Dallas: 1.000 dólares por una semana.
- Función única al mediodía, con entradas a 5 dólares cada una.
- Período de exhibición: del 25 de febrero al 2 de marzo de 2006.
- Total de espectadores en la semana: seis personas.
- Recaudación en taquilla: 30 dólares, de los cuales 20 quedaron netos tras la devolución que Grillo hizo a dos asistentes.
- Venta posterior de derechos internacionales para DVD: cerca de 368.000 dólares en 23 países.
La idea detrás de esta estrategia fue de Leo Grillo, que no buscaba hacer una carrera convencional en las salas norteamericanas. Su objetivo era generar ingresos en el mercado internacional para financiar futuros proyectos vinculados con animales, una de sus pasiones por fuera del cine. Entonces, el paso por Dallas no fue pensado para romper récords de taquilla sino para cumplir con los requisitos formales de exhibición en Estados Unidos, lo que después habilitaría la venta del filme en el exterior. Por eso la sala se eligió con cuidado, se alquiló por una cifra concreta y se sostuvo durante una semana entera: lo suficiente para que el estreno existiera legalmente, pero sin poner un peso extra en una campaña de difusión que sabía imposible de rentabilizar.
“En ese período asistieron seis personas, lo que dejó una recaudación de 30 dólares. Entre ellas estaban la maquilladora Sheila Moore y una amiga. Grillo les reintegró el importe de las dos entradas, de modo que, descontada esa devolución, quedaron 20 dólares.”Relato basado en la cobertura del estreno
Con el diario del lunes, el balance no es tan absurdo como parece. Esos veinte dólares en la caja de Dallas contrastan con los cerca de 368.000 que llegaron después por la venta de derechos internacionales para DVD en veintitrés países. La película, en otras palabras, perdió plata en su estreno americano pero terminó encontrando un público, y sobre todo un negocio, afuera. Es una de esas paradojas que a mí, particularmente, me conmueven: una historia chica, filmada con lo justo, juntó a seis personas en una sala y, sin embargo, se las arregló para cruzar fronteras y volver rentable a su manera un proyecto que, por presupuesto y estreno, parecía condenado al cajón más profundo del videoclub.
A mí lo que más me interesa de «Zyzzyx Road» es, justamente, esa zona donde se cruzan el arte y la industria: el lugar donde un productor decide no pelear una batalla que sabe perdida y, en cambio, elige otra trinchera. La pregunta que les dejo, antes de irnos, es la misma que me hago cada vez que aparece un caso así: ¿qué te interesa más de una película, su argumento, su elenco o la historia de cómo se hizo? Porque a veces, como en este caso, lo más fascinante no está en la pantalla sino en el backstage.
