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La raqueta rota de Sabalenka: cuando Nueva York se cobra otra corona y otra pieza de lona y grafito

Aryna cayó en la final del US Open ante Rybakina, que se impuso por 6-4, 5-7 y 6-2. Antes de la premiación descargó su bronca contra el marco de su raqueta y lloró en el estadio. La bielorrusa explicó que necesitaba "liberar toda esa agresión" para no desmoronarse.

Por Facundo YacanteDeportes · 14 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Hubo un tiempo en que perder una final de Grand Slam se mascaba en silencio, con la vista clavada en el cartel de tu propio nombre. Pero acá no: en Nueva York se pierde y se rompe, como cuando en el patio de casa una pelota se va al techo y uno le pega al paredón hasta que duele la mano. Aryna Sabalenka perdió la final del US Open contra Elena Rybakina por 6-4, 5-7 y 6-2 y, ni bien estrechó la mano de la kazaja, volvió al banco y destrozó su raqueta contra el piso. La tiró a centímetros de donde estaba sentada y se quedó en silencio, esperando la ceremonia.

El estadio, que sabe ser generoso con las campeonas y también con las vencidas, la aplaudió de pie cuando le tocó hablar. Ella no pudo: la voz se le quebró, las lágrimas le ganaron y el micrófono pareció quedarle grande. Una cámara se acercó en ese instante de recogimiento y la número tres del mundo le hizo un gesto con la mano, como pidiéndole que la dejaran en paz. Después llegaría la conferencia, donde la versión completa.

Lo que dijo Sabalenka en la sala de prensa

“Es realmente difícil controlar tus emociones cuando perdés en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Si las hubiera guardado dentro de mí, ahora mismo o en la pista, no habría podido decir una palabra. Me habría puesto realmente desagradable allá. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera.”Aryna Sabalenka

Rybakina, que ya sabe lo que es levantar un trofeo grande (Wimbledon 2022), fue práctica: se llevó el primer set con solidez, cedió el segundo cuando la bielorrusa reaccionó y volvió a apretar en el tercero sin demasiadas contemplaciones. No necesitó alardes: le bastó con aprovechar los huecos que Sabalenka dejó cuando la presión la fue comiendo.

Lo de la raqueta, ojo, no fue un debut. En 2023, después de caer ante Coco Gauff también en una final en Nueva York, Sabalenka mantuvo la compostura frente a las cámaras pero rompió una raqueta camino a vestuarios. Aquel episodio, justamente, empujó a los Grand Slams a retirar las cámaras de los pasillos internos. Esta vez la escena se mudó al banco, pero el fondo es el mismo: cuando la frustración no entra en el cuerpo, sale por la raqueta.

  • Sabalenka buscaba en Flushing Meadows su tercer título consecutivo y se topó con una Rybakina firme en los momentos clave.
  • El marcador final fue 6-4, 5-7 y 6-2 a favor de la kazaja, con un quiebre temprano en cada uno de los sets que la bielorrusa no pudo remontar.
  • La raqueta rota volvió a poner en discusión hasta dónde tolera el circuito las descargas emocionales en medio de una final.
  • Sabalenka admitió que, de no haber sacado la bronca afuera, no habría podido "decir una palabra" en la premiación.
  • Rybakina suma su segundo Major y se mete de lleno en la pelea por el cierre de la temporada.

La línea entre el desahogo y el fair play

¿Hasta dónde llega el límite? Es la pregunta que sobrevuela cada vez que un jugador o una jugadora revientan el equipamiento en plena cancha. En el tenis, donde la imagen vale tanto como el drive, destrozar una raqueta no es un detalle menor: es un mensaje al rival, al público y al patrocinador. Y también es una válvula. Sabalenka lo dijo sin vueltas: o la bronca sale o ella se vuelve "realmente desagradable". Uno entiende el razonamiento, aunque a esta altura del partido también entiende que, con tal de no quedar como la mala de la película, rompió un objeto que cuesta más de lo que muchos de nosotros gastamos en la semana.

Mientras el circuito debate, Sabalenka ya pasó página: lloró, habló, destruyó una raqueta y volvió a subirse al avión. La próxima parada, otra ciudad, otro torneo, otra final que probablemente se le vuelva a cruzar. Pronóstico reservado el derecho de errar: si la raqueta habló, los títulos van a empezar a responder.

FY

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