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Sarah Paulson como Aileen Wuornos: el cruce imaginario que la nueva entrega de "Monstruo" se permite con Lizzie Borden

La cuarta parte de la antología de Netflix une a dos asesinas célebres mediante lecturas, una visita y conversaciones que nunca existieron. Un recurso narrativo sin base histórica que reabre el debate sobre las licencias en las series de crímenes reales.

Por Emilio BravoCultura y espectáculos · 19 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Yo creo que lo más honesto que se puede decir de "Monstruo: La historia de Lizzie Borden" es que empieza donde uno menos se lo imagina: Sarah Paulson, que ya es una vieja conocida del universo de Ryan Murphy, aparece en la pantalla como Aileen Wuornos y, de repente, una asesina de la Florida de fines del siglo XX se sienta a leer un libro sobre la dueña de casa de Fall River que mató a sus padres con un hacha en 1892. Esa imagen, la de dos mujeres célebres por hechos de sangre compartiendo una misma ficción, es la postal que la serie eligió como sello propio y, como verán, no es casual.

Una casa que nunca recibió a Wuornos

Antes de meternos en lo que cuenta la serie conviene aclarar lo que no cuenta, porque ahí está la clave para no confundirse. Yo lo repito despacio: no hay una sola prueba de que Aileen Wuornos estuviera obsesionada con Lizzie Borden, ni de que haya pisado la casa de los Borden, ni de que haya pasado una noche en esa propiedad como muestra el sexto episodio. La serie lo muestra, sí, pero lo muestra como un recurso narrativo, no como una reconstrucción histórica. Esa diferencia es la que conviene tener presente mientras se miran los ocho capítulos.

La Florida de 1989 y la confesión que cambió todo

El personaje de Wuornos que arma el guion arranca su arco en 1988, en una carretera de Florida, y termina en el mismo estado donde la vida real de Aileen terminó de la peor manera. Wuornos fue condenada por seis asesinatos cometidos entre 1989 y 1990, confesó haber matado a siete hombres y, en un primer momento, sostuvo que había intentado defenderse de ataques o de intentos de agresión. Después llegaron seis condenas a muerte y la inyección letal en 2002, cuando tenía 46 años. Esos son los datos fríos de un expediente que la serie decide mirar desde otro ángulo.

El cierre que el guion le regaló

Acá aparece uno de los movimientos más comentados del ciclo. El cocreador Ian Brennan contó que la idea era darle a Wuornos un cierre satisfactorio, aunque no fuera feliz. Esa intención se nota en las escenas donde Lizzie se le aparece, la lee, la observa, y finalmente la recibe después de la ejecución. Es una resolución inventada, sin asidero documental, que funciona como una suerte de abrazo ficcional entre dos mujeres que, en la vida real, nunca se cruzaron.

Cómo se construye el vínculo entre las dos

  • Cuarto episodio: la acción se muda a Florida en 1988 y presenta un encuentro en la carretera que termina cuando Wuornos mata a un hombre de un disparo.
  • Quinto episodio: aparece leyendo con su novia un libro sobre Borden y encuentra en esa historia una experiencia con la que se identifica.
  • Sexto episodio: Wuornos permanece en la casa de los Borden mientras el montaje intercala pasajes de la investigación de 1892, con visiones que completan la asociación entre ambas mujeres.

A mí, que llevo años mirando este tipo de producciones, me parece que el gran acierto de la serie está en no disimular la costura: los capítulos están construidos como una carta de amor a un personaje maldito por la prensa, y eso se nota en cada decisión visual. El problema, y conviene decirlo, es que un público desprevenido puede tomar esas escenas como un dato histórico cuando en realidad son una hipótesis dramatúrgica. La pregunta que queda dando vueltas en la cabeza, y que la propia producción parece asumir como costo creativo, es qué lugar deberían tener estas licencias en una serie que se presenta como basada en hechos reales.

“Buscábamos darle un cierre satisfactorio al personaje de Wuornos, aunque no fuera un cierre feliz.”Ian Brennan, cocreador de la serie
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Emilio BravoCultura y espectáculos

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