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Toyota acarició a Lancia y Solberg lo hizo de taquito en Chile

El sueco de 24 años ganó el Rally Chile Biobío con autoridad, Ogier se comió otro podio y la marca japonesa alcanzó su décimo título de constructores en el WRC, igualando la histórica marca de la fábrica italiana.

Por Facundo YacanteDeportes · 14 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Ir al supermercado un domingo a la tarde y encontrar la góndola llena es una pequeña victoria. Algo parecido sintió Oliver Solberg este fin de semana en tierras trasandinas: fue a Chile, hizo las compras y se llevó todo lo que había en la estantería. El sueco de 24 años, al que ya le decimos El Sueco sin más vueltas, manejó el Rally Chile Biobío como quien ordena la casa antes de que llegue la suegra: sin dejar nada librado al azar.

Solberg y su copiloto Elliott Edmondson tomaron la punta desde el primer tramo del viernes. Cedieron el liderazgo un ratito, apenas lo que dura un mate lavado, cuando Elfyn Evans se anotó la segunda prueba especial, pero enseguida reaccionaron y no la soltaron más. Así, con esa calma de quien ya pasó por esto, cruzaron la meta con una ventaja de 16 segundos y 6 décimas sobre Sébastien Ogier, mientras que Adrien Fourmaux completó el podio para Hyundai a 33 segundos del ganador.

Solberg, el pibe que no se detiene

Para El Sueco fue el tercer triunfo en el Mundial y el segundo de la temporada 2026, después de su victoria en Montecarlo. A los 24 años ya acumula palmarés en tres lugares tan distintos como Mónaco, Estonia y ahora el sur de Chile. No es mal currículum para alguien que parece tener más autógrafos por sacarse que años encima.

Toyota igualó a Lancia, la marca que no se podía tocar

  • Toyota llegó a Chile necesitando apenas siete puntos para cerrar el campeonato de constructores y los obtuvo sin despeinarse.
  • Es el décimo título de la marca japonesa en el WRC, el sexto consecutivo desde 2021.
  • Esa racha de seis al hilo iguala lo que Lancia hizo entre 1987 y 1992, una referencia que parecía intocable.
  • La historia del Verdinegro en el rally arranca en 1993, con títulos también en 1994, 1999, 2018 y la camada actual desde 2021.

Llenar la heladera de la historia no es tarea sencilla. Durante décadas la marca italiana reinó como el patrón del WRC y nadie le había sacado siquiera una foto en el álbum de los más ganadores. Ahora Toyota se sacó esa foto y, de paso, se sentó en la misma mesa. Los del Pueblo Viejo, del otro lado del mundo, miran la estadística con una mezcla de orgullo y de nostalgia: el récord que sostuvieron por más de tres décadas ya no les pertenece en soledad.

El fin de semana dejó otras perlitas. Ogier, el francés que ya ganó nueve veces el Mundial, llegó a su podio número 120 en la categoría y se fue a buscar la marca compartida con Sébastien Loeb, su eterno rival y amigo. Sami Pajari, piloto de Toyota, terminó cuarto a un minuto 33 segundos, después de una racha tremenda: venía de ganar tres rallies al hilo en Estonia, Finlandia y Paraguay, y esta vez no le alcanzó el envión. Evans, en tanto, pinchó en el penúltimo tramo cuando marchaba segundo y debió conformarse con el quinto puesto, aunque después marcó el segundo mejor tiempo en el Wolf Power Stage para sumar puntos extra y mantener el liderazgo del campeonato.

El campeonato de pilotos, al rojo vivo

Evans sigue al frente, pero con menos aire que antes. Solberg quedó a 21 puntos del galés y Pajari se metió entre ambos, a apenas cuatro unidades del sueco. El Rally de Italia-Cerdeña, en octubre, puede ser la fecha clave: si Evans sale con 36 puntos de ventaja sobre cualquier rival, dejará el título prácticamente cerrado y solo quedará Arabia Saudita como epílogo. Mientras tanto, en las categorías de apoyo, Yohan Rossel se llevó el triunfo en WRC2 y Robert Virves festejó la corona de WRC3, dos historias que también merecen su espacio en el diario del lunes.

Yo, que vengo siguiendo al Verdinegro desde que era un susurro en los tramos de Grecia, no puedo evitar emocionarme con este presente. Ver a Toyota igualar a Lancia es como ver a tu viejo equipo de barrio ganar un torneo después de treinta años: duele y alegra a la vez. La diferencia es que acá no hay abuelo gritando en la tribuna, hay millones de hinchas repartidos entre Tokio, Colonia, Buenos Aires y Helsinki. El Rally de Italia-Cerdeña, me juego un café con medialunas, va a ser el próximo mojón de esta historia que,.reserve the right to err, todavía no terminó de escribirse.

FY

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