Una comedia que se anima a preguntarse cómo se vive bien, incluso después de muerto
The Good Place, la creación de Michael Schur, recorre cuatro temporadas y 53 episodios para mezclar dilemas morales, filosofía de manual y un humor que no le esquiva a la pregunta por el prójimo. Un repaso por una serie que invita a repensar las decisiones cotidianas.
Te confieso algo antes de arrancar: la primera vez que me topé con The Good Place pensé que estaba ante otra comedia más de pasillo celestial, de esas que abundan en el catálogo infinito de las plataformas. Error mío, y de los gordos. Porque lo que armó Michael Schur, el mismo cerebro detrás de Parks and Recreation y The Office, es algo bastante distinto: una sitcom que se anima a meter a Kant, el utilitarismo y la ética deontológica en la misma mesa que a un sujeto que confunde a Molière con una marca de galletitas. Y lo mejor es que no se hace cargo del ridículo, sino que lo celebra.
La serie, que reunió a Ted Danson, William Jackson Harper, Jameela Jamil y Manny Jacinto a lo largo de cuatro temporadas y 53 episodios, sigue los pasos de Eleanor Shellstrop, una mujer que llega al Más Allá con un problema bastante incómodo: fue derivada al barrio de las buenas personas, pero ella sabe mejor que nadie que su vida en la Tierra fue, digamos, un festival de egoísmo y malas decisiones. Esa contradicción inicial es la mecha que enciende todo lo demás.
El lugar antes que el espectáculo
Antes de que aparezcan los personajes, Schur se toma el tiempo de mostrar el decorado. Y vaya si vale la pena. The Good Place imagina el paraíso como un suburbio californiano impecablemente diseñado, con casas iguales, vecinos amables y un sinfín de frozen yogurt gratis. El vecindario es obra de Michael, el arquitecto de ultratumba al que Ted Danson le pone el cuerpo con una mezcla de oficinista desganado y demiurgo de manual. Todo reluce, todo funciona, todo parece demasiado bueno para ser cierto. Spoiler: lo es. Ese contraste entre la superficie reluciente y las preguntas incómodas que se esconden debajo es, a mi entender, el corazón de la serie.
“Sabía que no merecía estar ahí. Y sin embargo, ahí estaba, con un flamante vecino senegalés y acceso ilimitado a clamatos del bueno.”Eleanor Shellstrop, vecina del barrio perfecto
El elenco es otra de las grandes apuestas del show. William Jackson Harper compone a Chidi Anagonye, un profesor de filosofía moral y ética que se pasó media vida buscando la respuesta correcta a cada decisión, desde qué comer hasta con quién salir. Es el corazón intelectual del grupo, y también su principal fuente de ataques de pánico. Jameela Jamil encarna a Tahani Al-Jamil, una socialité británica cuyas fiestas en la Tierra siempre aparecían en las revistas, aunque por debajo latía una inseguridad capaz de partir la tierra. Y Manny Jacinto se adueña del papel de Jason Mendoza, un sujeto encantador y algo atolondrado que arrastra más dudas existenciales que un final de tesis.
Filosofía con risas, dilemas con after office
Lo que vuelve a The Good Place una rareza es el cruce entre conceptos densos y situaciones de comedia pura. En la misma escena conviven referencias a Kant, discusiones sobre el dilema del tranvía, criaturas fantásticas con pinta de verdulería celestial y chistes que funcionan mejor si tomaste un vino de más. La serie no usa la filosofía como adorno: la pone a trabajar. Las decisiones de los personajes sirven para pensar cuánto pesa realmente cada acto, qué consecuencias tiene para los demás y si alguien puede, de verdad, cambiar su manera de ser.
- Cuatro temporadas y 53 episodios en total, con un arco que se reinventa temporada tras temporada sin perder coherencia.
- Elenco principal: Kristen Bell como Eleanor, Ted Danson como Michael, William Jackson Harper como Chidi, Jameela Jamil como Tahani y Manny Jacinto como Jason.
- Tematicas centrales: el utilitarismo, el consecuencialismo, la etica deontologica y la pregunta de fondo sobre que significa ser buena persona.
- Cierre con un desenlace que resuelve el recorrido de los protagonistas y deja al debate moral como verdadera herencia de la serie.
Hay algo que me parece destacar y que a veces se pasa por alto: debajo de la pirotecnia conceptual, The Good Place es una serie sobre los vínculos. Sobre cómo las personas que uno elige terminan definiendo el tipo de persona que uno termina siendo. La pérdida, el paso del tiempo y la importancia de quien te acompaña aparecen tanto como las clases de filosofia de Chidi. Y eso, creo, es lo que la hace tan querida: nunca pierde de vista que, despues de todo, las grandes preguntas no se responden en soledad.
Si te interesa maratonearla, la serie completa esta disponible en plataformas de streaming y suele aparecer en loscatalogos rotativos. Te recomiendo tomarte los capitulos con calma, idealmente con alguien que discuta de filosofia o, en su defecto, con un buen cafe al lado. Por lo pronto, y para ir cerrando esta nota, te tiro la pregunta que la propia ficcion dejo flotando: que dilema de The Good Place te gustaria debater? Yo tengo el mio, y tiene que ver con lo que pasa cuando alguien intenta mejorar y el barrio no se lo permite. Pero eso, amigos, es tema para otra tarde.
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